Luke la miró pensativo mientras terminaban su comida. Aún tenía el sabor de su beso en la boca, aquel beso de la noche anterior que recorría sus entrañas como fuego.
Se preguntaba qué sentía ella, quería preguntarle mil veces cuánto amaba a Valentine y qué era en realidad lo que sentía con respecto a él.
Tenía la atormentante sensación de que todo era una simple atracción física, una cosa provocada por la misma situación en que estaban, y que en su corazón siempre pertenecería a su parabatai.
No importaba lo mucho que dijera que odiaba a Valentine, no importaba lo mucho que le dijera que estaba enamorada ahora de él. La inquietud seguía allí.
Una nefilim y un Subterráneo ¿En qué pararía aquello?
El restaurant era como si no existiera para ellos. Y debían marcharse rápidamente, aunque nada de eso los salvara en realidad.
Cuando estuvieran en algún lugar pacífico, tendría que sacar todas esas cosas de su pecho.
-No me mires así, Luke- ella interrumpe sus cavilaciones con ese comentario.
-Me sorprendió lo que me dijiste- él evade las últimas cosas en las que estaba pensando.
-Crees que no sea verdad- murmura Jocelyn terminando de mala gana la hamburguesa aquella. Ambos se ponen de pie para marcharse.
-Sí, eso creo. Valentine habrá sido lo que fue, pero lo hizo todo precisamente por su hijo… lo del Levantamiento- decía –No creas que eres la única sorprendida de que haya sido capaz de hacer lo que hizo por celos, yo tampoco puedo creerlo a veces-
-Tal vez tienes razón- admitió –Pero él cambió cuando Jonathan nació, decía que ahora todo debía hacerse para tener un mundo mejor donde pudiera crecer, un mundo para él… sin importar "lo que costara" cy comenzó a ausentarse y pasarse las noches en aquel sótano, y…-
Luke no entendía, y tal vez la misma Jocelyn no entendía por qué había pensado eso. Y no era el tema del que quisieran hablar precisamente.
-Él cambió, y se volvió contradictorio… en todo. Tal vez por eso me costó dejarlo cuando empecé a ver las cosas que hacía…-
-No sigamos recordando eso, no es momento- cortó Luke secamente al fin.
Salieron y, arrancando el carro, dejaron el restaurant de carretera atrás, al igual que muchas cosas de sus vidas pasadas.
---*---*---*---
En medio de toda la confusión que reinada en el Mundo de Sombras, El Instituto de Nueva York parecía estar totalmente aparte de eso. Robert Lightwood en lo personal no dejaba de preocuparse por el creciente afecto de su esposa hacia el hijo de los Morgenstern que allí crecía.
Supuestamente era su deber que así fuera, pero esto venía abajo cada vez que el jefe del Círculo se aparecía, sin ningún aviso, exigiendo ver a Jonathan.
Jamás dejaría de ser un Morgenstern aquel niño. Robert mucho se temía que la Clave los descubriera, aunque Maryse dijera que el Cónsul actual era un total inepto, que podían tener a Valentine enfrente de sus narices y no darse cuenta.
-Ese inepto fue la causa del Levantamiento- decía Maryse con Jace en los brazos y el pequeño Alec corriendo por ahí torpemente–Nadie en su sano juicio elegiría a un Blackwell Cónsul-
-Bueno- replicaba Robert cansadamente- Si su propio sobrino está en contra de él... es de imaginarse- se restriega los ojos y agrega –Qué desastre, en serio-
-No me importa-
-Debería importarte, amor-
-Mi vida, nuestra vida está ahora aquí, entre los mundanos- ella se pasea por el cuarto, con Alec siguiéndola siempre, y se acerca a la ventana- Cruzas esa puerta y no hay más nada de nuestro mundo-
-Hay un gran Submundo allá afuera. Muchos de ellos, y de nosotros infiltrados en todas partes… Y no olvidemos que Valentine está alborotando todo y los nefilim tenemos más trabajo que nunca. Van a venir más de Idris a raíz de este conflicto-
-Por el ángel… Deseo un mejor lugar para nuestros hijos- ella se estremeció, de frío tal vez, aunque la ventana estaba cerrada.
En eso oyen unos pasos que se acercan por el pasillo, y la sombra de un hombre aparece por la puerta. Era Hodge, y al ver que no interrumpía nada privado, entra.
-Jonathan está creciendo fuerte- comenta -¿Han visto cómo aprende con su padre? ¡Tan joven!- suelta con expresión de asombro. Pero era al que más inquietaban las visitas furtivas de Valentine al instituto.
-Jace, su nombre es Jace, no se te olvide- le recuerda Robert con severidad.
-Sí, qué ironía… Como J.C. – Hodge se acerca a Maryse. También era tutor de Jace, debía enseñarle todo lo referente a su mundo, mientras que Valentine se encargaba de lo otro.
Se sacudió las cavilaciones para entrar en otro tema:
-La Inquisidora no dejará de meter las narices y hacer visitas aquí, no sé cómo estará tomando la Clave todas las acciones que se están viendo en esta ciudad-
-La Clave está muy ocupada con el Círculo- sonrió Maryse con gusto –Tanto mejor, no tienen cabeza para enfocarse en nosotros y lo que ocurre aquí. Tal como planeó Valentine-
-Me pone demasiado nervioso que él venga ¿Creen que lo hará hoy?- Hodge empezó a dar vueltas por el recinto -¿Qué tal si la Inquisidora viene justo cuando él esté aquí?-
-No creo que Valentine no tenga eso muy en cuenta y se las ingenie para evitarlo, Hodge, todo lo debe tener bien calculado-
-¿Estás segura, Maryse?- Hodge la mira severamente -¿Tú crees que Valentine está en total condición de defenderse de todo esto?-
En realidad no lo estaba, buscó los brazos de Robert para sentirse segura, porque de verdad que no lo estaba. Las preocupaciones de Hodge las tenían todos ellos también.
---*---*---*---
Tal vez era verdad que no estaba en total condición para nada. El jefe del Círculo pasó toda la noche anterior sumido en una fiebre delirante, que no parecía notar el rojo pentagrama dibujado sobre el piso negro en donde practicaban la convocación de demonios… escondidos en un recinto abandonado entre los carriles del metro.
Al igual que Jocelyn lo había hecho, y tal vez en el mismo momento en que ella le había contado a Luke, había pensado en la runa del amor de su pecho. Él nunca dejaba de pasar los dedos sobre esa runa cuando acariciaba a Jocelyn. Deseaba poder ver ahora si ella también la tenía, de seguro que sí, pero él quería verla. Verla y tocarla, como hacía antes.
Ahora, estaban en un lugar que no reconocía en esos momentos, y no le importaba. Sus compañeros le hablaban y no le importaba.
Lo único que había en su mente era aquel cuarto de la casa de Harlem ¿Sería posible? Jocelyn y Lucian en aquel lecho…
-¿Cuántas veces lo habrán hecho a mis espaldas?- dijo en voz alta con tristeza y Celine Montclaire que estaba a su lado lo escucha.
-¿Qué?-
-Jocelyn y Lucian, Celine, ellos- le clavó los ojos azules y la mujer entendió muy bien a qué se refería.
Y se queda fría ante eso. Por más traidores que fueran, ella en ningún momento vio nada que indicara semejante cosa. Pero Valentine estaba envenenado de celos.
-¿En Idris?- balbucea –Eh, no, en ningún momento noté yo cosa alguna, señor- No sabía qué tanto podía confiar en Valentine, había matado a Michael Wayland, a su hijo, y a Stephen Herondale también. Celine seguía en el Círculo porque estaría perdida de estar afuera.
Valentine no estaba viendo las cosas como eran, estaba invadido de imágenes y cavilaciones irreales, enfermizas. Su mente no estaba clara, desde hacía tiempo que no estaba clara, y confundía sus prioridades por ideales inexistentes o malvados.
Ya eran demasiados meses y aquel hombre se imaginaba noches ardientes entre Jocelyn y Lucian, cuando vivían en el cuartucho sobre la Librería Garroway, en las calles como animales, en aquel lugar cobijados por la praetor lupus que había asesinado…
Su Jocelyn, había sido él quién le enseñó todo. Ahora veía que toda la seducción y la pasión que había aprendido con él… la usaba con Lucian. Tenía su rostro juvenil e ingenuo en su mente tan claro como el pentagrama que veía en el piso. Ella era inocente, y muy marginada. Jocelyn Fairchild fue la primera persona que vio su verdadera alma y comprendió lo que sufría. Ella lo apoyaba y era como él ¿Por qué cambió, por qué lo traicionó?
No hallaba otra explicación más que Lucian Graymark, pero muy dentro de él sabía que necesitaba hablar con ella, aclarar muchas cosas que el calor del Levantamiento había silenciado entre ellos.
Recordaba cuando montaban sobre su negro caballo, Valiente, los dos, no hacía mucho, por las sombras de los árboles de Brocelind, Jocelyn se apretaba a él que sentía su dulce respiración sobre la nuca, alborotando su largo mechón de cabello negro que se dejó crecer desde niño y que le caía hasta los hombros (y que ahora llevaba trenzado); y ella, ella seductora deslizaba su mano más abajo de su cinturón de armas.
Mucho más abajo…
Valentine se estremeció.
-No puedo perder todo así- exclamaba ante unos pocos compañeros perplejos que no entendían nada –Debo hablar con Jocelyn, sí, tal vez…- como si los recuerdos de sus años felices, y de su amor, borraran todas las desgracias ocurridas después.
Murmuraba y murmuraba pero luego un fuego le ardía en las entrañas y exclama:
-No, lo mataré, a Lucian. Y a ella, a ella le haré pagar por su infidelidad. Ella, se revuelca con el animal, seguro que sí-
Nadie le decía nada cuando Valentine repetía eso, aunque sus compañeros dudaran en realidad de esa terrible idea.
miércoles, 18 de febrero de 2015
lunes, 9 de febrero de 2015
Capítulo XXIV - La runa del amor
Cuando Jocelyn hubo terminado su relato, los sentidos de Luke percibían algo inusual que se levantaba en el ambiente.
Sabía que ella tenía más cosas que contarle, y que él necesitaba saber, pero una inquietud le recorrió todo el cuerpo.
-¿Qué pasa, Lucian?- la serenidad momentánea se esfumó. Un grito estremeció toda la casa y ella se puso de pie de un salto, apretándose a Luke, que alarmado la había tomado de los brazos y se la llevaba directo a la ventana –¿QUÉ HACES?- le gritaba al verse arrastrada hacia la ventana.
-CONFÍA EN MÍ, sujétate de mi espalda- le gritó e hizo que ella se aferrara a su espalda. Jocelyn se negaba a hacer algo tan absurdo, pero Luke estaba decidido a tirarse por la ventana.
Ruidos empezaron a sonar en la casa y unos pesados pasos golpeaban las escaleras.
Y Luke cambiaba.
-Está muerta, Jocelyn- le dijo con ojos amarillos mientras ella torpemente hacía lo que él decía –Debemos huir, la praetor está muerta-
Y con unas garras enormes y ensangrentadas, Luke se colaría por la ventana y treparía aferrado por la pared exterior. Los ruidos se acercaban y un frío se adueñó de Jocelyn.
Golpe en la puerta cuando ellos salían por la ventana y en ese momento ella voltea a ver lo que pasaba. Unos hombres armados irrumpieron en el cuarto y a la cabeza iba él.
Abrió
mucho los ojos y sus miradas se encontraron, cara a cara en la
penumbra, pero lo suficientemente iluminado el cuarto como para
detallarse uno al otro. Valentine estaba mucho más delgado, el veneno
corría por sus venas y lo estaba cambiando, el veneno que ella tantas
veces había notado que se inyectaba cuando vivían en Idris.
Tal vez el verdadero culpable de que el hombre que ella amó hubiera desaparecido, la sangre de demonio se lo había llevado. Luke era un animal pero Valentine era un demonio.
Y él la vio a ella, y se preguntaba si sería capaz de hacerle daño.
No podía creerlo pero luego pensó en Jonathan, y en que no tendría piedad con Luke: Estaba allí para matarlo.
Pero fue un segundo que se vieron el uno al otro, y que muchas emociones se proyectaran en esas miradas: ella fue sacada fuera del cuarto por Luke, saltando por la ventana, y creyó que caerían al piso, y sintió vértigo, pero sorprendentemente las garras de Luke se aferraban al cemento y la piedra del exterior de la casa y trepando con agilidad la llevó al techo y desaparecieron.
Pangborn y Blackwell iban siempre con él, los guardaespaldas de Valentine, y siempre veían la ira cada vez que su parabatai se le escaba con su mujer.
El hombre estaba devastado, e inútilmente miraba la ventana por donde se les habían escapado. El cuerpo de Lucila Lamber yacía desmembrado a pie de la escalera.
-No llegarán lejos- dijo Blackwell y todos se dispusieron a salir tras los traidores. Pero Valentine había perdido todo el aliento.
-Tal vez si ella supiera que Jonathan está vivo- murmuraba, pero luego pensó en la traición y sacudió la cabeza y se aferró a sus planes –No, no voy a echar por tierra mi venganza sólo para que vuelva conmigo. Obviamente está con ese animal, y Jonathan vale más. Con él haré lo que me plazca con Jocelyn. Que sufra con su muerte…por ahora- y con una expresión aterradora observaba el cuarto que acababa de dejar la pareja. Valentine pensaba lo peor.
-No se escaparán, será fácil encontrarlos en esta ciudad. Hay muchos temerosos Subterráneos dispuestos a informarnos- Blackwell lo incitaba a seguir –Esa misma mujer que estaba allá abajo no iba a arriesgar tanto por ellos. Tontos, como si no supiéramos donde estaba la praetor, alcahuete de Subterráneos, como si no tuviéramos la ayuda de demonios-
-¡Calla, no me importa!- Valentine gritó de ira –¡Se ha ido otra vez, ese traidor!-
El grupo allí reunido sintió la ir del fracaso y volvieron otra vez a la calle, pero sin ninguna seguridad de por qué lado habían agarrado.
---*---*---*---
Escaparon por los tejados, y no hubiera sido posible si no fuera por las increíbles habilidades de Luke.
Pero el Círculo tenía una gran ventaja y eran los demonios. En cualquier momento y cualquier lugar estarían, y debían estar preparados.
Saltaron al suelo y robaron el primer auto estacionado cerca, con mucha suerte.
-¿Qué es eso?- advirtió ella, allá adelante del parabrisas –¡Luke mira, hay algo enfrente!-
Luke aceleró y se llevó por delante lo que tenían enfrente y salieron de la calle. Un automóvil fuerte, afortunadamente de cuando eran buenos, y no se detendría hasta haber alcanzado la ruta que los llevaría hasta New Jersey .
---*---*---*---
El viaje fue como una travesía por dimensiones extrañas. A veces era terrible ver a través de los glamour, el mundo de sombras mezclado con el humano, y saber que no podían confiar en nada.
Un rostro demoníaco, aquí, allá. Al acecho siempre.
El que tenía poder sobre los demonios, tenía el poder de volver el mundo un infierno. ¿Hasta dónde llegaba el control de Valentine? No lo sabían, y era muy peligroso. Jocelyn temía por él, porque a la final lo traicionarían.
Pero esperaban no caer todos igual.
Magnus Bane les había dado la dirección, y oía en su cabeza la voz del brujo "busquen a Ragnor Fell, en un local llamado Crow Haven Corner"
---*---*---*---
Cuando el sol brillaba en todo su cénit se detuvieron, ya había amanecido desde hacía horas.
-Necesitas comer algo- Luke lucía severo. Había detenido el carro robado frente a un café de carretera.
La ciudad había quedado atrás, y el paisaje se tornaba cada vez más despoblado y natural. Pero aún les quedaba un día de viaje.
-No tengo hambre-
Jocelyn estaba callada y no había hecho ningún comentario desde que escaparon de Harlem. Lo que hacía era mirar por la ventana con pensamientos perdidos en el tiempo.
Habían visto cosas en su viaje, y Luke quiso preguntar:
-Viste a Valentine-
Ella asintió. No podía ocultar e interés que él tenía en eso, en saber de ella y sus sentimientos.
-Tengo mucho miedo. Me da miedo, él, todos ellos- empezó a murmurar como para sí misma. Luke la había sacado de aquella casa aterradora, y el rostro de Lucila no se le borraba de la mente. Y sintió dolor.
Luke quería saber lo que había sentido al verlo.
-Vi su runa- después de una pausa, Jocelyn se abre y su mirada ya no parecía tan extraviada –La runa, Lucian, la runa que yo le dibujé en su piel. No se ha borrado-
-Ésa runa- sonó celoso. En realidad pensaba que ella estaba delirando.
-Está en su pecho, y está en el mío. No se borra, ahí está- explicaba. En aquel breve momento se había fijado en el cuello abierto de la chaqueta negra que vestía Valentine, y por supuesto que había visto la runa.
Lucian jamás había tenido esa runa. Se las hacían solamente los recién casados, y su recuerdo le era tormentoso, porque las había visto claramente sobre sus pechos desnudos la noche aquella junto a la cascada en Idris.
Ninguno de los dos sabía eso, y no lo sabrían nunca.
-¿Por qué? ¿Por qué no se borra? ¡Yo lo odio!- exclamaba ella con dientes apretados.
-Tú todavía lo amas- le recordó él las palabras que le había dicho anoche, y otras veces –Tal vez sea por eso, Josie. Estás casada con él-
Ella veía a Luke, y sentía amor. La había salvado gracias a sus garras, a su condición de poder cambiar. Como siempre decía Valentine, que los Subterráneos tenían habilidades que no poseían los nefilim. Luke la había salvado gracias a esas habilidades y era hermoso.
Quiso abrazarlo.
Salieron del carro sin importarles que alguien descubriera que era un carro robado. Seguramente ya la policía los tenía ubicados, pero eso no los apresuraba. Entonces ella le toma el brazo y Luke, agradecido por esos gestos, la rodea completamente deseando desaparecer sus miedos.
-Esa runa me ata a Valentine, a su amor, a nuestro matrimonio, nuestra vida juntos… a nuestro…- y la voz se le apagó, y necesitaba respirar -¿Por qué sigue allí si él lo destruyó todo?-
"Tal vez no lo destruyó todo" pensó ella pero no quiso darle cabida a ese presentimiento. Después de haberlo visto otra vez y de querer gritarle en la cara "asesino", pensaba si había sido capaz en verdad de matar a su pequeño.
No quería tener runas, Jocelyn quería desaparecer todo lo que la marcara como Cazadora de Sombras. Lucian había logrado eso gracias a que se había convertido en Subterráneo, y ella comenzaba a amar eso de él con gran intensidad.
-Él nunca lo quiso- musitó a la final. La gente del restaurant no reparó en ellos, habían como dos o tres mesas ocupadas y nada más.
-¿A quién?- Luke voltea.
-A mi bebé, nunca lo quiso-
-No lo creo, Valentine estaba muy orgulloso, muy feliz, yo…- Luke se había detenido analizando las palabras de Jocelyn –No creo eso, qué te hace pensar que no quería a su hijo… ¿Fue por eso que tú…dejaste de seguir al Círculo?- se le encogió el corazón pensando que la verdad detrás de la traición de Jocelyn era ésa, y no sus sentimientos hacia él.
Ella vagó por las mesas y luego se sentó en una pegada de la ventana. Ordenarían algo rápido y se irían.
Por su lado Luke permanecía alerta, sus instintos le había prevenido del peligro la noche anterior, ahora esperaba lo mismo. Esperaba poder oler a los demonios antes de que aparecieran.
-No lo sé- sentados en la mesa allí como dos personas normales los hacía sentir que las cosas no estaban tan mal -Pero eso me hizo creer en algunas ocasiones-
Luke estaba perturbado por la tisteza que embragaba a Jocelyn.
El lugar no parecía presentar ningún peligro, pero igual no habría paz hasta que no llegaran a lugar prometido por Magnus Bane.
Sabía que ella tenía más cosas que contarle, y que él necesitaba saber, pero una inquietud le recorrió todo el cuerpo.
-¿Qué pasa, Lucian?- la serenidad momentánea se esfumó. Un grito estremeció toda la casa y ella se puso de pie de un salto, apretándose a Luke, que alarmado la había tomado de los brazos y se la llevaba directo a la ventana –¿QUÉ HACES?- le gritaba al verse arrastrada hacia la ventana.
-CONFÍA EN MÍ, sujétate de mi espalda- le gritó e hizo que ella se aferrara a su espalda. Jocelyn se negaba a hacer algo tan absurdo, pero Luke estaba decidido a tirarse por la ventana.
Ruidos empezaron a sonar en la casa y unos pesados pasos golpeaban las escaleras.
Y Luke cambiaba.
-Está muerta, Jocelyn- le dijo con ojos amarillos mientras ella torpemente hacía lo que él decía –Debemos huir, la praetor está muerta-
Y con unas garras enormes y ensangrentadas, Luke se colaría por la ventana y treparía aferrado por la pared exterior. Los ruidos se acercaban y un frío se adueñó de Jocelyn.
Golpe en la puerta cuando ellos salían por la ventana y en ese momento ella voltea a ver lo que pasaba. Unos hombres armados irrumpieron en el cuarto y a la cabeza iba él.
Abrió
mucho los ojos y sus miradas se encontraron, cara a cara en la
penumbra, pero lo suficientemente iluminado el cuarto como para
detallarse uno al otro. Valentine estaba mucho más delgado, el veneno
corría por sus venas y lo estaba cambiando, el veneno que ella tantas
veces había notado que se inyectaba cuando vivían en Idris.Tal vez el verdadero culpable de que el hombre que ella amó hubiera desaparecido, la sangre de demonio se lo había llevado. Luke era un animal pero Valentine era un demonio.
Y él la vio a ella, y se preguntaba si sería capaz de hacerle daño.
No podía creerlo pero luego pensó en Jonathan, y en que no tendría piedad con Luke: Estaba allí para matarlo.
Pero fue un segundo que se vieron el uno al otro, y que muchas emociones se proyectaran en esas miradas: ella fue sacada fuera del cuarto por Luke, saltando por la ventana, y creyó que caerían al piso, y sintió vértigo, pero sorprendentemente las garras de Luke se aferraban al cemento y la piedra del exterior de la casa y trepando con agilidad la llevó al techo y desaparecieron.
Pangborn y Blackwell iban siempre con él, los guardaespaldas de Valentine, y siempre veían la ira cada vez que su parabatai se le escaba con su mujer.
El hombre estaba devastado, e inútilmente miraba la ventana por donde se les habían escapado. El cuerpo de Lucila Lamber yacía desmembrado a pie de la escalera.
-No llegarán lejos- dijo Blackwell y todos se dispusieron a salir tras los traidores. Pero Valentine había perdido todo el aliento.
-Tal vez si ella supiera que Jonathan está vivo- murmuraba, pero luego pensó en la traición y sacudió la cabeza y se aferró a sus planes –No, no voy a echar por tierra mi venganza sólo para que vuelva conmigo. Obviamente está con ese animal, y Jonathan vale más. Con él haré lo que me plazca con Jocelyn. Que sufra con su muerte…por ahora- y con una expresión aterradora observaba el cuarto que acababa de dejar la pareja. Valentine pensaba lo peor.
-No se escaparán, será fácil encontrarlos en esta ciudad. Hay muchos temerosos Subterráneos dispuestos a informarnos- Blackwell lo incitaba a seguir –Esa misma mujer que estaba allá abajo no iba a arriesgar tanto por ellos. Tontos, como si no supiéramos donde estaba la praetor, alcahuete de Subterráneos, como si no tuviéramos la ayuda de demonios-
-¡Calla, no me importa!- Valentine gritó de ira –¡Se ha ido otra vez, ese traidor!-
El grupo allí reunido sintió la ir del fracaso y volvieron otra vez a la calle, pero sin ninguna seguridad de por qué lado habían agarrado.
---*---*---*---
Escaparon por los tejados, y no hubiera sido posible si no fuera por las increíbles habilidades de Luke.
Pero el Círculo tenía una gran ventaja y eran los demonios. En cualquier momento y cualquier lugar estarían, y debían estar preparados.
Saltaron al suelo y robaron el primer auto estacionado cerca, con mucha suerte.
-¿Qué es eso?- advirtió ella, allá adelante del parabrisas –¡Luke mira, hay algo enfrente!-
Luke aceleró y se llevó por delante lo que tenían enfrente y salieron de la calle. Un automóvil fuerte, afortunadamente de cuando eran buenos, y no se detendría hasta haber alcanzado la ruta que los llevaría hasta New Jersey .
---*---*---*---
El viaje fue como una travesía por dimensiones extrañas. A veces era terrible ver a través de los glamour, el mundo de sombras mezclado con el humano, y saber que no podían confiar en nada.
Un rostro demoníaco, aquí, allá. Al acecho siempre.
El que tenía poder sobre los demonios, tenía el poder de volver el mundo un infierno. ¿Hasta dónde llegaba el control de Valentine? No lo sabían, y era muy peligroso. Jocelyn temía por él, porque a la final lo traicionarían.
Pero esperaban no caer todos igual.
Magnus Bane les había dado la dirección, y oía en su cabeza la voz del brujo "busquen a Ragnor Fell, en un local llamado Crow Haven Corner"
---*---*---*---
Cuando el sol brillaba en todo su cénit se detuvieron, ya había amanecido desde hacía horas.
-Necesitas comer algo- Luke lucía severo. Había detenido el carro robado frente a un café de carretera.
La ciudad había quedado atrás, y el paisaje se tornaba cada vez más despoblado y natural. Pero aún les quedaba un día de viaje.
-No tengo hambre-
Jocelyn estaba callada y no había hecho ningún comentario desde que escaparon de Harlem. Lo que hacía era mirar por la ventana con pensamientos perdidos en el tiempo.
Habían visto cosas en su viaje, y Luke quiso preguntar:
-Viste a Valentine-
Ella asintió. No podía ocultar e interés que él tenía en eso, en saber de ella y sus sentimientos.
-Tengo mucho miedo. Me da miedo, él, todos ellos- empezó a murmurar como para sí misma. Luke la había sacado de aquella casa aterradora, y el rostro de Lucila no se le borraba de la mente. Y sintió dolor.
Luke quería saber lo que había sentido al verlo.
-Vi su runa- después de una pausa, Jocelyn se abre y su mirada ya no parecía tan extraviada –La runa, Lucian, la runa que yo le dibujé en su piel. No se ha borrado-
-Ésa runa- sonó celoso. En realidad pensaba que ella estaba delirando.
-Está en su pecho, y está en el mío. No se borra, ahí está- explicaba. En aquel breve momento se había fijado en el cuello abierto de la chaqueta negra que vestía Valentine, y por supuesto que había visto la runa.
Lucian jamás había tenido esa runa. Se las hacían solamente los recién casados, y su recuerdo le era tormentoso, porque las había visto claramente sobre sus pechos desnudos la noche aquella junto a la cascada en Idris.
Ninguno de los dos sabía eso, y no lo sabrían nunca.
-¿Por qué? ¿Por qué no se borra? ¡Yo lo odio!- exclamaba ella con dientes apretados.
-Tú todavía lo amas- le recordó él las palabras que le había dicho anoche, y otras veces –Tal vez sea por eso, Josie. Estás casada con él-
Ella veía a Luke, y sentía amor. La había salvado gracias a sus garras, a su condición de poder cambiar. Como siempre decía Valentine, que los Subterráneos tenían habilidades que no poseían los nefilim. Luke la había salvado gracias a esas habilidades y era hermoso.
Quiso abrazarlo.
Salieron del carro sin importarles que alguien descubriera que era un carro robado. Seguramente ya la policía los tenía ubicados, pero eso no los apresuraba. Entonces ella le toma el brazo y Luke, agradecido por esos gestos, la rodea completamente deseando desaparecer sus miedos.
-Esa runa me ata a Valentine, a su amor, a nuestro matrimonio, nuestra vida juntos… a nuestro…- y la voz se le apagó, y necesitaba respirar -¿Por qué sigue allí si él lo destruyó todo?-
"Tal vez no lo destruyó todo" pensó ella pero no quiso darle cabida a ese presentimiento. Después de haberlo visto otra vez y de querer gritarle en la cara "asesino", pensaba si había sido capaz en verdad de matar a su pequeño.
No quería tener runas, Jocelyn quería desaparecer todo lo que la marcara como Cazadora de Sombras. Lucian había logrado eso gracias a que se había convertido en Subterráneo, y ella comenzaba a amar eso de él con gran intensidad.
-Él nunca lo quiso- musitó a la final. La gente del restaurant no reparó en ellos, habían como dos o tres mesas ocupadas y nada más.
-¿A quién?- Luke voltea.
-A mi bebé, nunca lo quiso-
-No lo creo, Valentine estaba muy orgulloso, muy feliz, yo…- Luke se había detenido analizando las palabras de Jocelyn –No creo eso, qué te hace pensar que no quería a su hijo… ¿Fue por eso que tú…dejaste de seguir al Círculo?- se le encogió el corazón pensando que la verdad detrás de la traición de Jocelyn era ésa, y no sus sentimientos hacia él.
Ella vagó por las mesas y luego se sentó en una pegada de la ventana. Ordenarían algo rápido y se irían.
Por su lado Luke permanecía alerta, sus instintos le había prevenido del peligro la noche anterior, ahora esperaba lo mismo. Esperaba poder oler a los demonios antes de que aparecieran.
-No lo sé- sentados en la mesa allí como dos personas normales los hacía sentir que las cosas no estaban tan mal -Pero eso me hizo creer en algunas ocasiones-
Luke estaba perturbado por la tisteza que embragaba a Jocelyn.
El lugar no parecía presentar ningún peligro, pero igual no habría paz hasta que no llegaran a lugar prometido por Magnus Bane.
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