sábado, 30 de agosto de 2014

Capítulo XVIII - El primer beso



Luke fue golpeado por una oleada de celos. Y sus pupilas centellaron.
-Todavía ¿Cómo puedes?-  controlándose logra balbucear esas palabras - ¡Después de todo lo que te hizo!-
Ella evadió su inquisitiva y penetrante mirada, fijando su atención en el piso, en el muy corto espacio entre él y ella. Después de todo, nadie más podía entender.
-No lo sé- respondió ella escuetamente.
Y entonces su mente viajó al pasado y por un momento ella se sintió de 18 años otra vez; no hacía mucho tiempo, de hecho,  es sólo que ahora parecía que habían pasado 100 años.
Estaba Jocelyn en un bosque florido de Idris, muy cerca del lago. Era feliz por primera vez y el amor inflamaba su corazón.
Ella no era una chica de flores y campos, había crecido para ser una guerrera, siempre vestida con pantalones poco femeninos, siempre con los pies enfundados por botas. Ella ni siquiera se sentía muy mujer. No era de aquel tipo ideal de chica que levantaba las miradas al pasar.
Pero aun y así como era, él se había fijado en ella.
Y eso le dio una nueva vida.
Aquel sábado por la mañana corría y corría libre, apretando contra su pecho la flor que el chico Morgenstern le había regalado en la fiesta.
No existía nada más para ella que él, el muchacho que le había tomado de la mano y le había dicho que la amaba. Y fue cuando Jocelyn Fairchild supo que en verdad era mujer. Todo el mundo se quedó boquiabierto, que Valentine Morgenstern se fijara en la insípida hija de los Fairchild, cuando él podía elegir cualquier otra más bella.  Jocelyn parecía más un varón, siempre de arriba para abajo con aquel raro de Lucian Graymark, y con aquellas fachas poco coquetas. Pero el extravagante Cazador de Sombras se había enamorado, viendo en ella lo que los demás no veían.
Y se atrevió a hacer lo que nadie nunca hizo, decir que era hermosa, invitarla a bailar, tomarla en sus brazos y darle un beso en los labios.
Ahora junto con él aprendía a ser la mejor Cazadora de Sombras, aunque no existieran demonios en su mundo feliz.
Jocelyn Fairchild se había aventurado por campos donde antes no había pasado, siempre a orillas del lago. Y no había visto a nadie, hasta que distingue a lo lejos algo en medio del paisaje.
Ingenua, no se imaginaba que hubieran demonios asechando. Ingenua no tenía ningún miedo de acercarse a la sombra que estaba a orillas del lago.
Valentine estaba allí solo,  era él, y no había nada más alrededor, ni el trinar de un pájaro.
Ella se le acercó y lo encontró totalmente diferente a la última vez que lo vio, sus brillantes ojos estaban opacados y su rostro pálido lo ensombrecía la melancolía.

Jocelyn presintió que el joven cargaba con una gran pena, que nunca antes había demostrado. Lo hacía ahora frente a ella. A su lado, los dos en silencio, y él le tomó de la mano
Él estaba allí en el lago, no sabía por qué. Finalmente él habla como susurro:
-¿Tú crees en los Instrumentos Mortales, Josie?-
-Sí, supongo que sí…- contestó, admirando el gran azul del lago en el que se reflejaban los rayos del sol- Con ellos nos crearon a nosotros, nuestra raza, con La Copa Mortal- y estando en ese lugar se sintió muy inspirada al recordar las leyendas. Y así no podía negar que creía en ellas-
-Deben ser muy poderosos- comentó Valentine inexpresivo.
-Sí. Imagina. Si uno tuviera la Copa Mortal…- se imaginó Jocelyn con aire soñador–Podríamos hacer más como nosotros ¿Verdad? Perfectos, como soldados…-
La mano de Valentine apretó la suya con emoción.
-Es cierto, sí –exclamó como ante una revelación, luego dejaron sus ojos azules de admirar el magnífico lago para admirarla a ella- Eres brillante, Josie ¿Lo sabes? Tú y yo, mi amor, no somos como los demás. Tú siempre has estado un paso más adelante-
Las palabras de Valentine obraban en ella lo que imaginaba que hacía una bendición del Ángel.
-Los demás no lo veían, pero yo sí- le dijo, sin soltarle la mano, sin quitarle esa mirada profunda de sus ojos- Te amo, Josie, con todo mi corazón-
Ella sintió un vuelco en el corazón y su mano en la de él tembló. Era algo que nunca antes había sentido y que no podía explicar.
-Valentine- en ese momento no tenía palabras para decirle, le salió torpemente su preocupación –No entiendo por qué te encuentro tan triste, tan solo. No tienes razón para estar así-
-Sí las tengo- fue lo que respondió, como si le faltara el aire.
-Quisiera poder retroceder el tiempo y hacer que tu padre recobrara la vida. No tienes que hacerte el fuerte conmigo, Valentine, yo no te juzgo, te comprendo-
El rostro del joven parecía irradiar la belleza azul que mostraba el mismo lago, y había alegría otra vez en aquellos grandes ojos.
–Nadie puede entenderme, pero tú, Josie… yo contigo siento que puedo ser. Ser-
Ella sonrió y asentía comprendiendo enteramente su alma.
-Y te necesito, siempre conmigo, para poder tener esa firmeza ¿Lo ves? Siempre conmigo, Josie, para poder yo existir-

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Ahí estaba ahora, a sus 23 años, sin poder explicarle a Lucian lo que pasaba entre ella y Valentine ¿Cómo decirle que le costaba creer que Valentine hubiera hecho lo que hizo? Aunque lo hubiera visto con sus ojos, el cuerpo de su bebé cargado en sus brazos, hacía tan sólo meses atrás,  ya estaba empezando perder credibilidad la convicción de los hechos.
Pero eso era innombrable, y había jurado venganza y  seguiría siendo así aunque no se pudiera imaginar llevarla a cabo y ella terminar con la vida del hombre que decía que la necesitaba para existir.
-Dime, Josie- Luke la tomó por las caderas, haciéndola estremecer con aquel contacto, sintiendo su pasión. “Josie”, como la llamaba Valentine, y sentía otra vez amor; porque Luke hacía rato que  había dejado de ser su amigo; y si ella veía a Valentine en él, o si lo que sentía por él era la sombra de su amor, no le importaba.
-Lucian… yo todo lo que te digo es que tú puedes controlar el Cambio- balbuceaba tratando de ignorar lo que sentían ambos, pero Luke la apretaba y la atraía hacia él…sin escape.
-Dime cómo puedes seguir amándolo a él- y os ojos pardos de él, sus oídos escuchaban el corazón desbocado de Jocelyn –Y ¿Qué sientes ahora, por mí?-
Era lobo dentro de sí, allí en aquel momento presente, y el lobo la quería a ella. El lobo era lo que el hombre no se atrevía a hacer.
Ya la librería estaba oscura pues ya tocaban las ocho de la noche en el reloj. Y nada entraría a interrumpirlos.
El lobo quería salir otra vez, pero esa noche la ternura y el amor que estaba demostrando Jocelyn doblegaban la fuerza de su maldición. Estaba controlándolo.
Definitivamente enamorada de él, no lo rechaza, y sin nadie que se interpusiera, Luke busca sus labios y los encuentra.

Capítulo XVII - El ángel y el lobo



Y desde aquella noche, Luke Garroway estuvo callado y distante.

Cuando Jocelyn se levantaba, ya él estaba en la librería trabajando. Y cuando terminaba el día, ella trataba de alegrarlo con una buena cena; pero ser ama de casa no era precisamente lo que Luke apreciaba más de ella. Le decía que no era necesario que hiciera eso, que una Cazadora de Sombras como ella no tenía lugar enfrascada en una tonta casa.

Pero era necesario, se habían vuelto simples personas que vivían de la cotidianidad sin nada especial, y  el trabajo de ambos hacía el balance en esa vida.
Sin embargo, perturbaba a Jocelyn lo mucho que aquella simpleza los hacía felices; porque efectivamente, el estar alejada de su naturaleza nefilim la estaba sanando como un soplido de Dios, y en esa sanación, nuevos sentimientos afloraban. Pero se le asemejaba demasiado a su vida de casada en Idris también; y de no haber ocurrido lo del miércoles, la vida con Luke iba en camino a parecerse mucho a eso, a cuando ella era feliz con Valentine, antes de que cambiara.
No, no podía ser. A veces deseaba borrar su memoria, Jocelyn no quería pensar eso.
Tal vez aquel brujo Magnus podía hacerlo… borrar su memoria, que Valentine no existiera más, que sus penas no existieran más.
Era una idea muy seductora, pero la noche del viernes la descartó cuando leyó el periódico y encontró en varias noticias las acciones del Círculo. Los mundanos tenía miles de excusas para justificar lo que ocurría, pero ellos, los exiliados, los que tenían la Visión, sabían quién estaba en realidad detrás de las muertes y los crímenes que aparecían en aquella ciudad.
No podía olvidar, eso era de cobardes y de egoístas; ella tenía una misión y ya no sentía tan segura su vida en la librería del barrio: Los estaban buscando, en cada esquina, en cada sombra y en cualquier momento darían con ellos.

Preocupada cerró el periódico y el silencio del apartamento era tan espeso como el alquitrán. Hacía pesar el cómo una noche había cambiado todo. Porque él no se perdonaba por lo que iba a hacer, y Jocelyn estaba ansiosa por saber lo que él quería hacer.
Luke estaba todavía abajo, haciendo la contabilidad de la tienda, así que ella bajó las escaleras y lo encontró apostado detrás de la caja, con sus lentes puestos y la mirada clavada en la máquina y en los papeles. Y no se movió en nada cuando ella llegó.
Jocelyn se acerca pero él no alza la mirada siquiera.
-No entiendo por qué lo del miércoles tuvo que cambiarnos, Luke- ella se recuesta de la caja registradora, que era un modelo de hacía 30 años atrás.
-Creo que no hacen falta las palabras- murmuró Luke sin levantar la mirada hacia ella que estaba allí justo enfrente–Ya lo has visto-
-¿Qué es lo que he visto?-
-El por qué yo no puedo vivir con nadie-
Jocelyn entonces alza su mano hacia su rostro y se lo alza gentilmente, dejando ver de frente esos grandes ojos pardos, opacados por el pesar.
-Luke, nunca supe que tuvieras una novia. De hecho, jamás- ella abarcó un tema que nunca había hablado con su amigo.
Él bufó, pero no apartó su rostro de la tersa mano de Jocelyn. Ella entonces le quita los lentes falsos que usaba, y sin eso sus pupilas brillan con más intensidad.
-Nunca has tenido novia- afimó ante su silencio.
-Soy un animal, Josie…- él forzó una sonrisa despreocupada.
-No me sigas haciendo creer que se aparean como salvajes  porque yo sé que no es cierto, y mucho menos tú, tú no eres así. Tú eres un hombre mucho más decente y digno que muchos nefilim que he conocido, y definitivamente más que los mundanos-
-¿Quién me va a amar?- soltó amargo–Tal vez otro animal, que pueda llevar el mismo estilo de vida que llevo yo-
-No, no es cierto…- respondió Jocelyn con firmeza y antes de que Luke pudiera ver lo que había en su rostro en realidad, él voltea la mirada y añade:


–Pude haberte atacado, no sabes lo que es vivir así, siendo alguien que se convierte en monstruo todo el tiempo y que puede herir a los que ama. ¡No se puede vivir así, herimos a las personas!- soltó con una energía que sobrecogió a la mujer, luego el ímpetu del  hombre lobo cae por un foso y dice -Valentine tenía razón al decirme que debía terminar con mi vida-
-¡No es cierto!- Jocelyn reacciona - ¿No sabes controlar el Cambio? Eso es-
No respondió, su corazón latía muy fuere porque Jocelyn estaba demasiado cerca de él. Ella debía irse, temía que el Cambio regresara. Fue traicionado por su propio ser, cuando la seducción se adueñó de él la bestia se adueñó de su cuerpo.
-No sabes- adivinó ella –Pero puedes hacerlo, Luke, debes aprender. Los hombres lobo pueden llevar una vida normal. Mira a Alaric, a todos los demás ¿Por qué te empeñas en creer que estás condenado?-
Sus manos acariciaron su rostro acongojado con ternura, pero Luke tenía demasiado miedo, porque ella tenía razón y tal vez él se estaba negando a todo.
-No puedo, cuando estás cerca de mí yo siento que no puedo. Y cada día empeora- al fin Luke dejaba salir muchas cosas que estaban en su pecho. Y había un gran estremecimiento en los ojos de Jocelyn porque aquel no era el tímido chico que siempre fue. Ahora se daba cuenta de lo mucho que había cambiado, había una fuerza enigmática en Luke que la intimidaba… y a la vez que la seducía –Cada día empeora… - le repetía él.
Sabía lo que significaba y sintió que no debía estar allí. Pero ella estaba dejándose llevar, y ahí estaba queriendo saberlo todo. Porque tal como le pasó a Luke cuando la vio en el baño,  le pasaba ahora a ella.
-No podía tener novia, porque yo sólo puedo amar a una- le dijo al fin, con  certeza desgarradora.
-Lucian…- soltó Jocelyn con una exhalación, con muy poco aire pues su corazón se había desbocado.
-Y allá, todo lo que yo veía era que esa mujer pertenecía a otro- proseguía, y las palabras salían amargas, como vinagre –Todo el tiempo con él, vivía para él, era enteramente suya-
Perturbada Jocelyn alejó sus manos de él. No soportaba aquellas confesiones, no en esos momentos. No, justo en esos momentos.
-¿Qué había para mí? Nada. Dime Jocelyn ¿Qué podía yo hacer?- le reprochó él con los celos a flor de piel.
“Nada” gritaba ella en su mente en respuesta a eso.
-Una mirada tan sólo y Valentine me extermina ¿No era así?-
-Así era- asintió sintiéndose culpable.
-Nadie podía tocar a Jocelyn Morgenstern- pronunciaba con sorna y eran muchas las cosas que él recordaba pero que eran irrelevantes ahora.
-Yo, lo siento mucho, no sabía, no me imaginaba que…- quiso saber la verdad y ahí estaban las crueles palabras que lo confirmaban todo y debía admitir su culpa. Su culpa por haber sido tan ciega, y su culpa por lo que le pasaba ahora también –Yo creo que nunca podré olvidar a Valentine, y lo siento más que tú. Una parte de mí todavía ama al maldito-
Jocelyn era fuerte,  pero en aquella época la vida la había doblegado de tal manera que no controlaba las lágrimas ardientes que le brotaban.
Estar ahí tan cerca de Luke le ponía en claro, irremediablemente, que ahora se hallaba en medio de una batalla pasional entre un ángel y un lobo en la cual ella era el objetivo.  No podía escapar de ninguno de los dos, sus sentimientos así se lo dictaminaban. Y de allí frente a Luke no podría apartarse.
 

martes, 12 de agosto de 2014

Capítulo XVI - Desvalido

De lejos, Jocelyn se dio cuenta de que el hombre que se le acercaba no era nefilim.
-¿Qué haces caminando sola en medio de esta ciudad? Jocelyn Morgenstern- dijo el hombre otra vez, y sabía bien quién era ella - ¿No sabes que Valentine está aquí?-
-¿Nos conoces?- Jocelyn estaba tan cansada que el susto no la perturbaba. Había caminado demasiado esa noche, sus movimientos eran lentos y su ánimo calmo.
El hombre se le acercó más con paso grácil.
-He oído mucho de ustedes últimamente- le respondió. Ella no podía ver si aquel hombre era enemigo o amigo. Pero definitivamente era un Subterráneo –Precisamente me acaban de contar sobre tu querido esposo- entonces el hombre cambió de tono.
-No es "querido"- ella le aclaró más con tristeza que con disgusto, y ahora empezaba a retroceder ante cada paso del Subterráneo –Yo sé quién eres, eres Magnus Bane, nos contaron de ti a nosotros también...-
Entonces al fin Jocelyn empezó a sentir miedo. Ella recordó lo que Luke le había contado, la descripción del brujo, y lo que había pasado.


-Sí, ése soy yo- los ojos felinos del brujo brillaban como los de un gato y se acercaba amenazante a la mujer que permanecía parada bajo un farol del puente.
-Lamento muchísimo lo que ha pasado, en verdad- la voz de Jocelyn era totalmente honesta.
-¿En serio? Sabes lo que hizo tu esposo entonces- Magnus se detuvo.
-Si sabes de mí entonces ya te deben contado que yo abandoné a Valentine, que estoy huyendo del Círculo-
-Sí, eso me dijeron-
-Entonces no creas que yo soy como él, por favor-
-Eres una Morgenstern y todos los Morgenstern son unos asesinos-
-No, por favor, tienes que creerme- ella retrocedió desesperada. Estaba demasiado abatida como para ahora tener que enfrentar eso.
Magnus la observó con detenimiento.
-¿Qué haces por aquí sola entonces? Si estás huyendo de Valentine esto es lo peor que puedes hacer-
-Estoy buscando a Luke, él… él – las palabras ¿No lo has visto, Magnus? Tú puedes ayudarme- Jocelyn temblaba, por el frío, el miedo, muchas cosas. Entonces se tambaleó –Él es… un hombre lobo-
Magnus ladeó la cabeza y cambió totalmente de actitud. Pasaban muy pocos automóviles mundanos por el puente a esa hora, pero uno que otro pasaba e iluminaba a la pareja que hablaba en la orilla.
-Un hombre lobo…- exclamó –Entonces debió haber sido el que oí en el Central Park-
-¿Sabes de él? ¡Ayúdame por favor!- una nueva fuerza le dio balance a Jocelyn y se paró firme otra vez, sosteniéndose de las gruesas y enormes barreras del puente.
-Sí, creo que sí sé de él- le informó – Pero … ¿Te importa ese Subterráneo, Jocelyn Morgenstern?-
-Sí, y mucho- le dijo ella de todo corazón y el brujo pudo notar que había amor en esas palabras –Debes saber lo que siento, Magnus, tú… perdiste a la mujer que amabas. Lo siento, en verdad. Sé que es el peor momento para ti, pero estoy desesperada porque si Valentine encuentra a Luke lo matará así como mató a tu Camille-
No podía creerle, Magnus permanecía frío ante ella porque era la esposa del asesino que había visto matar a Camille y tantos otros. Pero su instinto le decía que la mujer era honesta. Aunque no lo creyera, estaba otra vez ante un nefilim que sentía algo por un Subterráneo. Ya Magnus había visto eso antes, lo conocía muy bien.
Cedería ante Jocelyn Morgenstern, al menos en ese momento. Precisamente porque había visto lo que había visto, podía entender la angustia que tenía.
-Estaba en el Central Park, de seguro era él. Te acompaño, vamos, te llevo a dónde puede que encuentres a Luke-
Y fue como una bendición del cielo el encuentro con Magnus Bane cuando ella creía que no volvería a ver a Luke. Ahora tenía esperanzas.
Agradecida sonrió lo más que pudo y los dos empezaron a caminar de nuevo, y lo más rápido posible porque ya había pasado mucho tiempo.

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Las dos figuras se veían caminando apresuradamente por los senderos del parque a media luz, pues ya comenzaba a verse el amanecer. Hacía frío y la neblina matinal se levantaba sobre la hierba.
Magnus Bane iba adelante con paso firme, como si pudiera seguir el rastro de Luke.
Afortunadamente había sido una noche sin ningún altercado, pero eso fue hasta ese momento.
Un estruendo los sobresalta y ambos detienen la marcha espantados. Estaban muy desprotegidos allí y esa sensación de estar al aire completamente los agobiaba tanto que no podían moverse. Pero Jocelyn estaba muy bien entrenada, era de las mejores Cazadoras de Sombras, así que reacciona y se pone a la defensiva, con fuerzas renovadas para la batalla.
Nada, el estruendo fue seguido por otro, pero no sabían qué era.
Jocelyn saca sus cuchillos y se dispone a defender a Magnus como sea.
-No es aquí- percibe Magnus –Es un ataque, pero no es con nosotros- y toma a Jocelyn del brazo y se apartan del sendero. Pero los estruendos seguían, y oyeron gritos.
Finalmente el aullido les indicó que el hombre lobo estaba en medio del conflicto.
-¡Es Luke!- Jocelyn gritó pero Magnus le puso la mano en la boca. Apretujados detrás de los árboles, no les quedaba más que escuchar, pero ella insistía desesperada –Van a matar a Luke-
Jocelyn se zafó de Magnus y echó a correr hacia la zona de donde venía el ruido. Corría entre los árboles y la luz del sol ya aclaraba el mundo.
-Ten cuidado- Magnus la deja ir –Búscalo, que yo me encargo de ellos-
Con lágrimas en los ojos, la mujer recorrió varias partes del parque, con el corazón que ya no aguantaba el agotamiento, pero no encontró ningún demonio ni nada. Se temió que habían matado a Luke y el alma se le fue al piso.
Finalmente sus piernas ya no la sostuvieron más y Jocelyn cae al suelo, en un lugar cerca del sendero. Y jadeó destilando saliva, con un dolor paralizante en todo el cuerpo.
No oía más nada, tampoco Magnus aparecía. Seguramente el brujo había alejado de allí a los enemigos, tal como le había dicho.
Poco a poco su vista se aclaraba y se ponía de pie, porque seguiría buscando hasta dar con Luke, pensando en que podría encontrarlo vivo. Y no le costó mucho trabajo hacerlo porque en el sendero, a la sombra de un árbol, vio que había un hombre tirado en el piso.
Sintió un vuelvo en el corazón y fue hacia él, y a medida que se acercaba corroboraba que era Luke… y empezó a helarsele el sudor que le cubría todo el cuerpo. Luke podría en verdad estar muerto, como sus ojos le decían…
Lo que Jocelyn vio fue a un hombre herido tirado en el suelo casi desmayado y estaba totalmente desnudo. Sí, era Luke.
Jamás lo había visto tan desvalido, tan indefenso… pero ella respiró, porque estaba vivo. Era como si al fin pudiera notar la luz del sol.
Se acercó al hombre y se arrodilló junto a él. Y él supo enseguida que estaba allí.
-Jocelyn- suspiró adolorido y al darse cuenta de su desnudez, se cubre avergonzado con las manos todo lo que podía.
Ella rio, con una sonrisa de alivio.
-Tranquilo…- le dice con dulzura- No tienes nada que no haya visto antes-
Pero él estaba herido, y muy débil, totalmente vulnerable. Apiadada de su condición, Jocelyn se quita la chaqueta y lo cubre para tranquilizarlo, pero Luke no se tranquilizaba, temblaba como un niño indefenso.
Sintió toda su pena, era un buen hombre que había caído víctima de la enfermedad del lobo y no podía evitarlo. El lobo aparecía y dejaba a Luke así como estaba allí, miserable y ensangrentado, nada más que una víctima desvalida.
Si podía ver las lágrimas en las mejillas de Jocelyn, no lo sabía. Debían irse de allí lo más pronto posible porque obviamente que Luke había combatido contra demonios esa noche, o contra el mismo Círculo.

Capítulo XV - Amor dividido

Un grito incontrolable surgió de la garganta de Jocelyn Fray, el horror manaba a borbotones de sangre en aquel pequeño recinto. Se sintió acorralada, y el sufrimiento de su amigo ya no le causaba pena sino miedo.
Los gritos desesperados del ser que convulsionaba crispaban los nervios, y nada podía hacer ella para detenerlo. Las manos de Luke sangraban con unas enormes garras en vez de dedos, su piel se hacía jirones, y su rostro, estaba irreconocible: Su cráneo estaba cambiando de forma, los huesos le crecían, y en medio de la sangre ya podía ver una dentadura animal que le rompía los labios.



Quería huir, si no lo hacía el monstruo la haría pedazos.
Jocelyn gritaba mientras Luke caía al suelo retorciéndose de dolor. Desesperada vio la oportunidad de salir de allí, saltando encima de su cuerpo y escapando por la puerta del baño.
En realidad no pensaba mucho, el terror la dominaba toda. No sabía si podía pasar tan cerca del monstruo sin ser atrapada por sus garras, pero no soportó más estar allí, Jocelyn salió impulsada por una fuerza desconocida y patinó casi hasta caer con la sangre de Luke.
Oyó el gutural aullido tras de sí, mientras escapaba por las escaleras y atravesaba la librería para salir a la noche jadeando y temiendo de que en cualquier momento Luke la alcanzara.



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Lo que contaba el brujo Magnus Bane dejaba a los Cazadores de Sombras fríos: un grupo de nefilim había masacrado a todos los vampiros del hotel Dumort y el brujo estaba ahora allí contando todo lo que había visto.
Aterradores mensajes de odio estaban escritos en todas las paredes con la sangre de los Subterráneos sacrificados, y la comunidad entera estaba alarmada.
Porque no era el único lugar. Varios lugares de Subterráneos aparecían con aquellos mensajes de odio pintados en las paredes.
-Valentine Morgenstern- Hodge escuchaba inexpresivamente al brujo- Él es el nefilim detrás de todo eso-
-Aquellos hombres no eran nefilim ya- le dijo Magnus Bane- Eran unas bestias-
-Pero tú no estabas en el hotel ¿Quién te contó esto, Magnus?- inquirió el Cazador de Sombras. Estaba acompañado por Imogen la Inquisidora. Debían presentar el testimonio del brujo a la Clave.
-Una pequeña amiga que sobrevivió a la masacre- el brujo jamás se había perturbado por los asuntos de los nefilim o los vampiros, pero esa vez estaba destruido, porque amaba de verdad a Camille, y aquellas bestias nefilim la habían asesinado –Ella vino a mí con la noticia de que habían matado a mi amada Camille…- hizo una pausa. El local estaba bastante concurrido ese día, Cazadores de Sombras y Subterráneos frecuentaban el restaurant como si fuera una especie de oasis en medio de la ciudad de Nueva York –Quiero venganza-
Hodge alzó las cejas. Magnus Bane solía ser bastante indiferente y relajado con todas esas cosas, pero ahora veía la tristeza y la rabia en sus felinos ojos amarillos.
-¿Vistes a los del Círculo?- Imogen intervino con voz imperiosa.
-Los vi a través de los recuerdos de Anna. Ella fue la testigo, y no sabe cómo logró escapar de la matanza- contó el brujo – Vi a un grupo de nefilim en un salón oscuro, todos armados con filosas armas y espadas. Habían matado a todos los vampiros y ahora rodeaban a Camille, indefensa, debilitada, de rodillas en medio de aquellos horribles nefilim, y un hombre en particular estaba al frente, con unos terribles y sanguinarios ojos azules observando toda su obra…-
-Valentine, es él- le informó Imogen con ojos centellantes.
-Ese hombre ordenó que le prendieran fuego…- la voz de Magnus era firme, pero se podía notar lo perturbado que estaba –Lo disfrutaba, todo lo que sus hombres hacían. Una maldad cruel… Yo nunca creí que un nefilim se atreviera a ser así-
-Valentine es un desviado y un traidor para los nefilim- Hodge se movió incómodo en su silla. Le preocupaba que el brujo se diera cuenta de algo. Se conocía que Magnus Bane era un poderoso brujo, y muy peligroso para el Círculo, y Hodge temía que pudiera delatarlo ante la Inquisidora –No nos juzgues a todos por él, Magnus-
-Camille murió cruelmente incinerada ante la mirada de Valentine y sus esbirros- el tono de Magnus Bane era severo, como si le exigiera a la Clave que hiciera justicia.
Hodge disimulaba lo más que podía que también era del Círculo y que estaba en contacto con Valentine Morgenstern.
Por ahora no había nada que hacer. Y Magnus Bane no lo perdonaría.
Ahí estaba sentado impertérrito, viendo como Imogen, Hodge y los de la Clave no iban a hacer nada. Pero si ellos no hacían nada, él sí lo haría.

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Cuando Jocelyn se dio cuenta de lo que había hecho, estaba en medio de un parque infantil en plena noche. Había abandonado a Luke agonizante, cobardemente.
Ahora le tenía miedo a estar allí sola después de lo que se supo que ocurrió en el hotel Dumort. Le dio mucho miedo, estaba a merced del Círculo y desprovista de su estela, de un glamour y de sus runas. Parecía una loca vestida con una bata blanca en medio de un parque.
Cuando regresó a la librería no encontró nada. Luke había desaparecido.
Entonces lloró, dejó salir sus emociones como un torrente de locura. Había abandonado a Luke ¿Cómo pudo hacer eso? Trataba de liberarse de su pasado pero no podía, seguía siendo una engreída nefilim, que seguía todos los ideales del Círculo. Le dio horror el Subterráneo y por eso lo abandonó.
Ahora sabía que sí sentía algo por Luke, por su amigo.
Sola en medio de la sala, extrañaba su presencia con un nudo en el estómago y le dolía el haberlo dejado solo en medio de su sufrimiento.
Pero era un Subterráneo, le decía una vocecita traicionera dentro de ella, y acababa de ver la criatura en que se convertía. Una criatura demasiado fuerte y peligrosa. Tal como le decía Valentine que era.
Comprendió muchas cosas; cuando Lucian fue mordido, Valentine le prohibió verlo. Ella no comprendía eso, ella seguía al lado de él a espaldas de su esposo. Pero ahora veía por qué Valentine no quería que el hombre lobo estuviera cerca de ellos, cerca de su bebé.
Lo entendía, y los sentimientos hacia los dos hombres comenzaban a ser parecidos.
Jocelyn se restregó la cara con las manos, debía dejar de echarse a morir y enfrentar lo que estaba ocurriendo en su nueva vida, y Luke la necesitaba. Ahora más que nunca.
Entró a su habitación y se vistió y salió a buscar a Luke, así hubiera allá afuera el peligro de encontrarse con sus perseguidores.

Tomó su estela en mano, pero entonces sintió repulsión. No quería ser una nefilim, nunca más, renegaba de las runas. .. pero Luke era más importante, así que se colocó runas de protección y salió a la noche otra vez.

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Era de madrugada y entonces no se podía imaginar que el Central Park era en realidad un encantador parque con caminos, puentes y flores por todas partes, en donde las parejas se reunían a declararse su amor, y los niños jugaban con sus mascotas al son de la música de kioskos de comida. No, de noche era sombras y soledad total.
Era cuando todos los seres de otros mundos rondaban con más libertad.
Magnus Bane, a esa hora, vagaba solitario por las orillas del lago, y no se daba ni cuenta de que había una enorme ciudad alrededor de él, con sus edificios iluminados y cielo estrellado al fondo. Él no tenía ojos para nada, pues en su mente sólo estaba el recuerdo de Camille.
Era la maldición de un inmortal, Magnus creyó que siendo ella vampira, jamás tendría que verla morir… pero sucedió.
No soportaba el dolor.
Entonces oyó un espantoso aullido que venía de adentro del parque y se detuvo. Tal vez los mundanos no los veían nunca, pero ellos siempre se encontraban entre sí, y esa noche en el Central Park, Magnus Bane se encontró con hombres lobos.
No oyó más nada así que el brujo siguió su camino indiferente.
Ya estaba pronto el amanecer cuando cruzaba el puente de Brooklyn, y fue entonces cuando se encontró con una mujer que venía caminando por el puente a esa hora, y de lejos supo que la mujer era una Cazadora de Sombras.
Ella llevaba una chaqueta que le cubría incluso hasta la cabeza, e iba cabizbaja, con un pesar enorme sobre sus hombros, y a la luz de los faroles se le veía el cabello rojo cayendo sobre sus hombros.
Magnus Bane supo quién era:
-Jocelyn Morgenstern- el brujo se acercó a ella, pero con cautela, porque ella se veía que andaba a la defensiva, lista para cualquier encuentro en una ciudad en donde estaba el Círculo buscándola.



domingo, 10 de agosto de 2014

Capitulo XIV - Deseos

En medio de una rutina de dedicado trabajo, ya habían transcurrido cinco meses en la Librería Garroway. Y parecía mentira, pero Jocelyn y Luke eran como dos mundanos más que se confundían entre la gente que iba y venía por el barrio de las afueras de Queens.
En ese lugar en particular, ya no hubo más problemas con respecto a mundanos desconfiando de ellos. Estaban bastante acostumbrados a los extranjeros.
Luke mantenía contacto con Alaric y los Subterráneos de "La Luna del Cazador", siempre alertas ante cualquier noticia que tuviera el nombre de Valentine. Era obvio que el Mundo de Sombras estaba terriblemente agitado desde El Levantamiento, y desde que se sabía que Valentine había escapado.
Pero por cinco meses no hubo nada, no hubo ni una sola presencia demoníaca cerca de la zona, y la pareja se mantenía totalmente al margen de lo que ocurría en el Mundo de Sombras.
Trabajaban día a día en la librería, y nunca salían más allá del barrio. Era ése un pequeño mundo seguro para los dos y así Jocelyn se recuperaba poco a poco. En su corazón la idea de la venganza le daba energías para vivir, aunque mucho se lo debía a su gran amigo también.
Por las noches los dos cenaban en la intimidad de segundo piso del local, y luego cada quien se retiraba a su habitación.
Pero últimamente para Jocelyn esas retiradas a su habitación se hacían cada vez más difíciles. Había algo que todavía la inquietaba, y eran las perturbadoras noches que pasaba estando sola en su habitación. Cada vez le pesaba más la soledad de aquella cama, y sufría de sueños perturbadores, todos con Valentine.



No podía odiarse más. Jocelyn se odiaba. Debía repudiarlo ¿Por qué todavía lo amaba? Se aferraba a su ideal de que había jurado matarlo algún día para enterrar aquel traidor sentimiento. Tal vez todo era producto del trauma y de estar ahora viviendo en un mundo muy pequeño e íntimo junto a otro hombre.
La venganza, eso era lo que la había mantenido viva, y lo único que la motivaría.
Pero todas las noches volvía a la noche de bodas en Idris, ella con su vestido dorado como era la costumbre nefilim, pero Valentine estaba vestido de blanco, y parecía un príncipe, dulce, comprensivo, y ella era su todo, su alma y su corazón.



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Jocelyn no sospechaba que al otro lado de la pared, Luke tampoco podía dormir tranquilo. Él sentía su presencia, su embriagador aroma femenino estando encerrado en su habitación, atormentado por el miedo de que llegara la transformación. Sus instintos animales eran incontrolables cuando estaba cerca de Jocelyn.
Ella no se daba cuenta de sus miradas, o tal vez sí, Luke cada vez podía menos disimularlas. De seguro que sí se daba cuenta, pero lo negaba, se resistía a ellas.
Y para apartarse de eso, las noticias habían llegado al fin una tarde, al parecer un famoso brujo llamado Magnus Bane había sabido del Círculo recientemente, y cosas muy malas. Hubo un ataque en un hotel abandonado no muy lejos del Instituto: asesinaron a la novia del brujo, una vampira llamada Camille que tenía tantos años de vida como él. La mataron los esbirros de Valentine y mensajes aterradores fueron dejados por todo el lugar. Mensajes de que todos los Subterráneos iban a ser exterminados.
Ante esas noticas, y en medio de un clima tenso que alejaba la tranquilidad de los pasados meses, Luke abraza fuerte a Jocelyn. La sensación de asfixia y de que ya su mundo no era seguro estaba allí latente. Otra vez tenían a Valentine y al Círculo cerca.
Y eso era suficiente como no para preocuparse por otras cosas, o eso creían.

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Inevitablemente la noche estrellada de aquel miércoles, el sonido del agua cayendo sobre la piel de la mujer de cabellos rojizos era demasiado para el hombre lobo, y cruzaba la puerta que estaba allí en medio del pasillo tratando de pasarla de largo. No lo hizo, se quedó allí, se quedó allí ante la puerta cruel y allí la escuchó. Podía sentir el perfume de su jabón y su shampoo. Todo lo que ella usaba él lo conocía.
Su ropa le era irresistible. Esos jeans viejos, y franelas manchadas de pintura, todo viejo pero muy limpio y cuidado por sus dulces manos, sí, él lo conocía.
Jocelyn se secaba el cabello frente al espejo, y su reflejo no mostraba nada de su tristeza interior. Era el ángel que atraía las miradas de los mundanos cuando salía. Era el ángel por el que Luke lo hacía todo.
Jocelyn se secaba el cabello frente al espejo, y su reflejo no mostraba nada de su tristeza interior. Era el ángel que atraía las miradas de los mundanos cuando salía. Era el ángel por el que Luke lo hacía todo.
"Lucian" su nombre la hizo estremecer como si hubiera presentido que él estaba allí, y Jocelyn tira la toalla a un lado impactada por el estremecimiento que sintió en su estómago.
Se observó en el espejo con los ojos muy abiertos y pensó que todos tenían razón, ella era perversa, no sólo por lo mucho que había deseado a Valentine, y que todavía… todavía después de volverse un demonio hacía… sino que ahora estaba sintiendo algo por Luke. Ahí estaba, era hora de aceptarlo.
-Josie- sonó su voz detrás de la puerta.
Ella supo que él estaba allí, no había salido del baño así que Luke entró y ahora Jocelyn lo veía a través del espejo.
No supo cómo expresar el profundo alivio que tenía porque siempre se ponía una bata al salir de la ducha. No imaginaba lo que era que Luke la viera desnuda. Nunca ningún hombre la había visto, sólo Valentine porque su cuerpo era sólo de él y de nadie más.
-Ehhh- atontado Luke no sabe qué decir. Ella tampoco dijo nada.
Él no iba a inventarse ninguna excusa para explicar por qué había entrado al baño, avanzó hacia ella torpemente, y solamente ellos dos estaban allí en casi toda esa parte del edificio. Esa soledad escondía lo que estaba ocurriendo en aquel baño, como si fuera algo que nadie más debía ver.
Su piel estaba húmeda y el perfume llegaba a todo el baño.
Ella no pudo hacer nada, en su mente no había sino un remolino de sentimientos. Todo el deseo que había acumulado en sus noches anteriores… se presentaba ahora con Luke: ¿Lo estaba confundiendo con el que era aún su esposo? No lo sabía.
Y él no era el mismo, Luke jamás cruzaba los límites, pero ahora estaba con unos ojos que cautivaron a Jocelyn hasta sentirse hipnotizada.
Él se acercaba, no tenía su camisa puesta y sudaba, el cabello negro lo tenía pegado a la cabeza, y su cuerpo musculoso brillaba, y nunca antes había notado Jocelyn cuán hermoso era Lucian Graymark en realidad.
Ella lo dejaría acercarse, no podían evitarlo.
-Luke…- balbuceó al fin aferrándose a su bata fuertemente sin voltear, siempre viéndolo a través del reflejo en el espejo del baño a medio empañar. Pero estaba distinto, ahora Luke estaba distinto –¿Qué te pasa?-
Él creyó que nada pasaría, pero el deseo empezó a causar efectos en su cuerpo que lo hicieron retroceder enseguida. Asustada ahora, Jocelyn voltea violentamente.
-¡Luke!-
Y no sabía si esa reacción fue por su atrevimiento. Luke retrocedió espantado de tal manera que chocó contra la puerta, y empezaron a darle convulsiones.
-Luke, ¿qué te pasa?- ella nunca había visto al hombre lobo transformarse del todo. La vez en el automóvil fue tan rápido todo y estaba tan oscuro que no vio casi nada.
Ahora era espantoso, el rostro de Luke cambiaba causándole horror.