Él estaba realmente agotado.
Se habían quedado los dos
recostados uno frente al otro, y su respiración suave y dulce acariciaba
su rostro. Y lo observó, su expresión relajada y ojos cerrados. Jocelyn
nunca creyó que volvería a sentir eso otra vez, que volvería a estar
así con alguien más. Todo había desaparecido, como si hubiera existido
en otra realidad.
Ya no estaba muerta en vida, ahora amaba otra vez.
Quería llorar, pero de felicidad. Era como una nueva persona, como una resurrección.
El reloj que estaba sobre la mesa de noche era de cuerda y sonaba su tic tac como una ligera música de fondo.
Y era lo único que les informaba qué momento del día era en la ciudad de sombras. Aún faltaba para el amanecer.
-¿Cómo te sientes?- habló Luke, no estaba dormido, sólo descansaba. Abrió sus ojos y estaban de nuevo con su usual tono pardo.
-Muy
bien- sonrió ella y los dos se rieron. Por momentos recordaban de
cuando eran dos amigos en el colegio, siempre para arriba y para abajo
juntos, él tan tímido y ella tan poco femenina… pero ya no más.
Era mucho mejor estar así.
Él
la besa en los labios, y en aquel momento, el apartamento era el lugar
más maravilloso del planeta. Ya no había nada que les pareciera ajeno,
extraño o inhóspito, en ninguna parte.
-¿Qué comeremos mañana? No
hay nada en la cocina- ella se rio otra vez, posando la mano derecha
sobre el pecho de Luke y recorriendo cada línea que demarcaba su
musculatura.
-No lo sé- Luke con aquella sonrisa tan expresiva, le
iluminaba el mundo, y la abraza otra vez y, entre sus brazos, nada
podría asustarla más. Se sentía muy segura y feliz, y el frío del
apartamento no los molestaba más.
-¿Crees que ellos de verdad
vayan a apoyarnos?- pregunta Jocelyn, muy apretada a su pecho, porque
Luke había salido ayer para verse con los hombres lobo del edificio, y
algo debieron haberle dicho.
Él suspira, pero no podía verle su expresión.
-Bueno…
Ayer me acerqué a ellos, viven en el piso de abajo, la planta baja…
allí están todos reunidos y la verdad me pregunto si no somos los únicos
que habitamos estos pisos de arriba- le acariciaba la espalda a Jocelyn
que todavía permanecía marcada de runas (Todas las que le había
dibujado Valentine) y luego se detuvo en su rojiza cabellera, y jugó con
los rizos hundiendo sus dedos entre estos.
Tenía la runa ahí, ésa
que estaba dibujada sobre su pecho, ésa que acariciaba ahora que se
habían unido, y desearía haberla hecha él, y que él tuviera una igual
dibujada sobre su corazón…
-Luke, dime. Algo te preocupa, estabas muy tenso-
-Hay
algo que no me gusta. No estamos aquí a la buena del Ángel, Josie, no
estaremos aquí de gratis. Supongo que tendremos que trabajar para
pagarles una renta o algo. Tenemos que comprar sus favores, eso-
-Bueno, claro, trabajaremos, haremos como ellos. Lo que sea que hagan aquí para vivir-
-Hum.
Es que… precisamente los busqué ayer para eso. Para establecer cuentas,
pero no me hablaron de eso- Luke evitaría decirle a Jocelyn de lo que
en realidad le habló Randall ayer cuando lo vio –Creo que
tendremos que
esperar- la besó en la frente y no quería hablar de más de nada que les
perturbara su noche.
Hacía mucho silencio, lo que les resultaba
extraño después de haber vivido en Nueva York. No habían sonidos de
sirenas, de carros, de gente, de nada afuera de aquella ventana. Las
sábanas los abrigaban y cubrían y era maravilloso estar así, porque en
esos momentos nada podía ser capaz de perturbarlos.
Entonces ella lo acarició y él supo que lo estaba buscando otra vez.
--*---*---*---
Nueva York ya no era un lugar seguro para andar, y menos si se era
Subterráneo. Y tal vez tampoco Nueva Jersey, Queens, el estado entero o
el país entero.
Magnus caminaba apresurado y oculto bajo un enorme sombrero rojo cuya ala le cubría todo el rostro.
Estaba
acostumbrado que todo el mundo volteara a verlo pasar, era un ser que
resaltaba por encima de los ordinarios mundanos. Pero eso ahora lo
inquietaba mucho.
Deseaba llegar a su loft lo más rápido
posible y encerrarse allí protegido por algunos artilugios que había
usado para eso. Pero tenía que salir, tenía cosas que hacer, y ahora
traía la comida de gato que había pasado a comprar en la drugstore.
La
calle estaba sola a esas horas de la noche, y había muy poca
iluminación. Tal vez eran ideas suyas, pero la ciudad estaba mucho más
oscura ahora, y era contradictorio, muy contradictorio decir que Nueva
York era oscura y solitaria.
Finalmente llegó hasta la puerta de
su loft y se notó jadeante, pero se tranquilizó, sin embargo, cuando iba
a meter la llave en la cerradura encontró algo allí: era una nota.
Magnus tomó la nota y volteó a todos lados asustado. Pensó que a pesar de todo debía entrar y leer la nota adentro.
Así lo hizo, entró y cerró la puerta.
Por
un momento se negó a leer la nota, creyendo que ellos sabían lo que
había hecho, que Jocelyn y Luke habían estado allí en su casa y que él
sabía dónde estaban ahora…
Finalmente tomó aire y enfrentó la situación con algo de rabia, indignado por estar asustado, y leyó
"Magnus Bane.
Solicito
tu presencia imperiosamente. Por favor, atiende mi petición, nos
veremos a la 1 de tarde en East Meadow. No tienes por qué temer nada, en
cambio te diría lo contrario si no atiendes a mi llamado.
Celine Montclaire"
No
había el nombre ni las iniciales de Valentine por ninguna parte, pero
igual eso no lo tranquilizaba. Debía confiar en que no supieran nada "en cambio te diría lo contrario si no atiendes a mi llamado" ¿Era eso una amenaza?
Se quedó pensativo mirando a la pared, luego soltó aire ruidosamente y cubrió su rostro con las manos: debía ir al encuentro.
---*---*---*---
Jocelyn y Luke no saldrían del apartamento por algunos días, pero no precisamente por miedo.
En verdad no había nada en la cocina para comer, se rieron los dos como si el estómago no los molestara en lo absoluto.
-Tal
vez esas alfombras preparadas con un trozo de toalla quede muy sabrosa y
nutritiva en una sopa-
bromeaba Jocelyn, vestida otra vez, pero sin
mucho arreglo. Se paseaba por la cocina.
-Sopa de alfombra, si tú
eres experta en ese platillo, bienvenido sea- Luke solía burlarse de las
comidas que hacía Jocelyn, pues no era definitivamente una cocinera,
aunque la vida la hubiera forzado a aprender y lo estaba haciendo.
Pero la diversión se vio interrumpida cuando tocaron a su puerta.
Se ensombrecieron sus miradas y Luke fue a abrir, pues por el olor ya había identificado que era Randall.
-Buen día, tórtolos- soltó con un mueca el hombre lobo que llegaba.
-¿Qué quieres?- Luke lo recibe secamente.
-Es
que suponemos que no tienen suministros, víveres y esas cosas- Randall
entra al apartamento como si fuera su casa, sin ser invitado –Y ayer no
tuvimos una conversación muy específica-
-Claro que no- la voz de Luke indicaba amenaza, de lobo receloso de otro lobo.
-En
fin. He venido a proponerles un trato, ya que están aquí porque no
pueden andar allá afuera- le clava los ojos a Jocelyn que seguía en la
cocina.
En la sala se sientan ellos dos muy juntos, frente de Randall que seguía de pie.
-Habla claro. Sabemos que no somos unos invitados, ni ningunas personas muy deseadas en su mundo- habló ella imperiosamente.
-No
en realidad, no nos importan. No nos importan los nefilim, y aquí cada
quien vive su vida… pero- canturreó Randall- Hay una situación ahora muy
grave en el mundo. Tal vez no se han enterado que recién esta madrugada
ocurrió otra masacre, en un restaurant frecuentado por hombres lobo en
las afueras de Queens. Tu esposo actuó de nuevo- se dirigió a Jocelyn.
Luke y Jocelyn no dijeron nada, pero él le apretó la mano porque sabía que la noticia le había afectado.
-Dicen
que fue otro acto de venganza, con mensajes escritos con sangre en las
paredes- el hombre lobo se paseó hasta llegar a la ventana donde ayer
Jocelyn se había acercado a ver la ciudad –No hay duda que el grupo al
que ustedes pertenecieron, no tiene otra razón de ser sino exterminarnos
a todos-
-Randall, ve al grano. Nos estás perturbando, la estás
perturbando a ella- celoso, Luke no permitiría que el hombre siguiera
atormentando a Jocelyn.
-Si ustedes quieren vivir aquí con
nosotros los Subterráneos, entonces nos ayudarán, y así se ganarán su
lugar con nosotros- dijo finalmente, y había nada que indicara cosas de
dinero ni nada de eso –Son de gran ayuda, ustedes dos, y en especial tú,
mujer de Valentine. Tú eres la mejor persona que podamos tener
ayudándonos a encontrarlo y a matarlo-
No se sorprendieron de eso, pero la mano de Jocelyn se tensó.
-Hay
que matar a Valentine, por eso se quedarán con nosotros, porque sabemos
que tú, mi querida nefilim, juraste vengar a tu hijo. Bueno, mátalo,
estás aquí para eso, nos ayudarás a lograr ese objetivo- explicaba
entonces las condiciones, y aunque no era nada nuevo para ellos, el tono
de Randall no les gustaba. Jocelyn abrió mucho los ojos y miraba a
aquel hombre pensando que la tenían allí como si fuera ella un arma
letal que usar. Las palabras siguientes lo confirmaron –Y lo harás ¿Me
oíste?-
domingo, 5 de abril de 2015
Capítulo XXVIII - Cuerpo a cuerpo
La ducha le había sentado muy bien, le gustaba el pequeño lugar. Era
muy íntimo y como si estuvieran escondidos de todo y de todos.
Eso le gustaba, se sentía tranquilo al fin, tal vez por primera vez en muchos meses.
El agua estaba fría pues así la necesitaba, y le quitó de encima el pesar que le había dejado la discusión. Pero mientras el agua recorría toda su piel, las palabras de Randall corrían por su mente con la misma intensidad.
Randall le había mirado con severidad esa tarde, eso más un toque de burla en sus gestos, y le había dicho que tuviera cuidado con la mujer de la cual era pareja ahora.
"La esposa de Valentine, Luke, te olvidas de que por mucho tiempo estuvo con él, y que lo amó tal como era, que se unió a su cuerpo y que lo apoyó en todo" oía aquella voz de lobo como si estuviera dentro de la bañera junto con él "Una mujer que es capaz de sentirse atraída por un asesino de Subterráneos, por su oscuridad y su sadismo, el hombre que incluso llegó a quitarle a toda su familia. Dime, novato ¿estás seguro de lo que es ella ahora?¿De que no lo ama a él todavía? Porque aquí nadie puede creer eso"
Y lo miraban meneando la cabeza.
Luke no le respondió a eso, porque Randall y aquellos lobos no se imaginaban que él había sido igual.
Estaba claro de que jamás confiarían en ellos.
Había sido un Cazador de Sombras del Círculo y los Subterráneos estaban todos dispuestos a matar a los del Círculo, y afuera, afuera estaba Valentine que lo perseguiría hasta el final para matarlo. Luke suspira y cierra la llave con rabia, y sale de la bañera desnudo y estremeciéndose por el frío que le pegaba, aún y después de haberse dado una ducha de agua fría. No quería sentir, pero la piel le ardía.
---*---*---*---
Lo había escuchado llegar, por un momento creyó que se había quedado dormida, pero tal vez había sido una desconexión momentánea de su realidad. No había dormido nada, y ya no estaba cansada.
Se puso de pie y observó, el cuarto de baño estaba al lado del dormitorio y allí estaba él. Y él no sabía, ni se preocupaba por ver dónde estaba ella, pero Jocelyn estaba allí, a la sombra del arco que daba a la sala, con la puerta sin cerrar.
---*---*---*---
También sospechaba que ése sería su hogar por un tiempo, y por la ventana de la habitación, Luke tenía la vista de la calle oscura y húmeda. Desde un cuarto piso verían el mundo, porque ahora no quería atreverse a salir mucho a aquella ciudad de sombras, ciudad de Subterráneos.
La toalla blanca apenas le tapaba la cintura y le colgaba floja, sin ganas sus manos de querer sostenerla más. Estaba harto, y le ardían las entrañas. Y de su garganta salía un ligero rugido.
Le había dicho a Jocelyn que se fuera, que no estuviera sola allí con él, pero no le hizo caso. Ahora no podía saber si respondería por sus acciones.
La toalla calló al piso y no le importó.
Supo que Jocelyn estaba allí, a la sombra de la puerta, como si su mirada tocara su piel.
Ella vio a Luke junto a la ventana, con toda el cuerpo húmedo, y cuando volteó el rostro, los ojos amarillos brillaban como los de un gato en la noche. Era como un animal, y eso la hacía estremecer de pies a cabeza.
Si pudiera oír su corazón, sabría que estaba desbocado, pero de seguro lo oía. Los ojos clavados en ella, no se movía. Pero lo hizo ella, y se le acercaba, poco a poco.
Él creía que ya no podría controlar al lobo y que terminaría como aquella primera noche en el apartamento de la librería Garroway, vuelto un monstruo… pero nada ocurría, su cuerpo no cambiaba y Jocelyn estaba allí frente a él, más hermosa que nunca. Y mucho había cambiado en poco tiempo, Luke que era delgado e insignificante en sus años de escuela, se había endurecido y fortalecido notoriamente desde que todos se unieron a Valentine. Jocelyn admiraba eso ahora con total plenitud, bajo la ligera iluminación que venía de las luces de la calle.
Si alguna vez hubo una larga y sincera amistad, pues ya nada recordaban, eran hombre y mujer en su más primitivo estado. La ligera ropa gastada por el uso que llevaba ella, ya no estaría más cubriéndola, le estorbaban a las manos de Luke.
No había nada qué hablar, sus bocas no podían decir palabra alguna.
---*---*---*---
En un cuarto vacía y cerrado, el hombre estaba tirado en el piso, y de un golpe se levanta y coloca su mano derecha sobre su corazón. Le ardía la piel, allí debajo de la mano.
Valentine se había encerrado en aquel cuarto macizo, de cemento, sin ningún mueble, con el piso frío y duro, pero aun así no podía evitar que aquello seres se aparecieran y reclamaran su dominio. Observó su brazo izquierdo y las venas negras estaban allí claras "Mírate, no sé qué te inyectas, Valentine, pero mírate" la voz gritándole en su cabeza, y ya no estaba en aquel cuarto de cemento sino en su casa de Idris, y Jocelyn estaba allí frente a él asustada y gritándole. Cargaba a Jonathan en sus brazos y se alejaba de él como si estuviera viendo a un monstruo.
Le dolía la runa, eso era. Abrió su camisa y aquel retazo de piel le ardía, porque algo estaba ocurriendo. Ella también tenía la runa, pero ¿qué ocurría aquella noche desgraciada? Algo que estaba destrozando su alma, algo que no podía ver pero lo sentía.
Quería arrancarse la piel y liberarse de la runa del amor. El amor lo destruía. Ya había sido suficiente.
Se dejó caer otra vez sobre el piso, temiendo que volviera a encontrarse con un demonio, pero en vez de eso los vio ellos. Muchas veces lo habían atormentado visiones sobre la infidelidad de su esposa, esta vez era diferente, esta vez parecía… ser real.
Su mitad demonio ahora lo hacían ver, era real, y se reía de él. Porque tal vez nunca ocurrió lo que tanto imaginó en Idris, pero ocurría ahora, y todo por su propia culpa.
Eso le gustaba, se sentía tranquilo al fin, tal vez por primera vez en muchos meses.
El agua estaba fría pues así la necesitaba, y le quitó de encima el pesar que le había dejado la discusión. Pero mientras el agua recorría toda su piel, las palabras de Randall corrían por su mente con la misma intensidad.
Randall le había mirado con severidad esa tarde, eso más un toque de burla en sus gestos, y le había dicho que tuviera cuidado con la mujer de la cual era pareja ahora.
"La esposa de Valentine, Luke, te olvidas de que por mucho tiempo estuvo con él, y que lo amó tal como era, que se unió a su cuerpo y que lo apoyó en todo" oía aquella voz de lobo como si estuviera dentro de la bañera junto con él "Una mujer que es capaz de sentirse atraída por un asesino de Subterráneos, por su oscuridad y su sadismo, el hombre que incluso llegó a quitarle a toda su familia. Dime, novato ¿estás seguro de lo que es ella ahora?¿De que no lo ama a él todavía? Porque aquí nadie puede creer eso"
Y lo miraban meneando la cabeza.
Luke no le respondió a eso, porque Randall y aquellos lobos no se imaginaban que él había sido igual.
Estaba claro de que jamás confiarían en ellos.
Había sido un Cazador de Sombras del Círculo y los Subterráneos estaban todos dispuestos a matar a los del Círculo, y afuera, afuera estaba Valentine que lo perseguiría hasta el final para matarlo. Luke suspira y cierra la llave con rabia, y sale de la bañera desnudo y estremeciéndose por el frío que le pegaba, aún y después de haberse dado una ducha de agua fría. No quería sentir, pero la piel le ardía.
---*---*---*---
Lo había escuchado llegar, por un momento creyó que se había quedado dormida, pero tal vez había sido una desconexión momentánea de su realidad. No había dormido nada, y ya no estaba cansada.
Se puso de pie y observó, el cuarto de baño estaba al lado del dormitorio y allí estaba él. Y él no sabía, ni se preocupaba por ver dónde estaba ella, pero Jocelyn estaba allí, a la sombra del arco que daba a la sala, con la puerta sin cerrar.
---*---*---*---
También sospechaba que ése sería su hogar por un tiempo, y por la ventana de la habitación, Luke tenía la vista de la calle oscura y húmeda. Desde un cuarto piso verían el mundo, porque ahora no quería atreverse a salir mucho a aquella ciudad de sombras, ciudad de Subterráneos.
La toalla blanca apenas le tapaba la cintura y le colgaba floja, sin ganas sus manos de querer sostenerla más. Estaba harto, y le ardían las entrañas. Y de su garganta salía un ligero rugido.
Le había dicho a Jocelyn que se fuera, que no estuviera sola allí con él, pero no le hizo caso. Ahora no podía saber si respondería por sus acciones.
La toalla calló al piso y no le importó.
Supo que Jocelyn estaba allí, a la sombra de la puerta, como si su mirada tocara su piel.
Ella vio a Luke junto a la ventana, con toda el cuerpo húmedo, y cuando volteó el rostro, los ojos amarillos brillaban como los de un gato en la noche. Era como un animal, y eso la hacía estremecer de pies a cabeza.
Si pudiera oír su corazón, sabría que estaba desbocado, pero de seguro lo oía. Los ojos clavados en ella, no se movía. Pero lo hizo ella, y se le acercaba, poco a poco.
Él creía que ya no podría controlar al lobo y que terminaría como aquella primera noche en el apartamento de la librería Garroway, vuelto un monstruo… pero nada ocurría, su cuerpo no cambiaba y Jocelyn estaba allí frente a él, más hermosa que nunca. Y mucho había cambiado en poco tiempo, Luke que era delgado e insignificante en sus años de escuela, se había endurecido y fortalecido notoriamente desde que todos se unieron a Valentine. Jocelyn admiraba eso ahora con total plenitud, bajo la ligera iluminación que venía de las luces de la calle.
Si alguna vez hubo una larga y sincera amistad, pues ya nada recordaban, eran hombre y mujer en su más primitivo estado. La ligera ropa gastada por el uso que llevaba ella, ya no estaría más cubriéndola, le estorbaban a las manos de Luke.
No había nada qué hablar, sus bocas no podían decir palabra alguna.
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En un cuarto vacía y cerrado, el hombre estaba tirado en el piso, y de un golpe se levanta y coloca su mano derecha sobre su corazón. Le ardía la piel, allí debajo de la mano.
Valentine se había encerrado en aquel cuarto macizo, de cemento, sin ningún mueble, con el piso frío y duro, pero aun así no podía evitar que aquello seres se aparecieran y reclamaran su dominio. Observó su brazo izquierdo y las venas negras estaban allí claras "Mírate, no sé qué te inyectas, Valentine, pero mírate" la voz gritándole en su cabeza, y ya no estaba en aquel cuarto de cemento sino en su casa de Idris, y Jocelyn estaba allí frente a él asustada y gritándole. Cargaba a Jonathan en sus brazos y se alejaba de él como si estuviera viendo a un monstruo.
Le dolía la runa, eso era. Abrió su camisa y aquel retazo de piel le ardía, porque algo estaba ocurriendo. Ella también tenía la runa, pero ¿qué ocurría aquella noche desgraciada? Algo que estaba destrozando su alma, algo que no podía ver pero lo sentía.
Quería arrancarse la piel y liberarse de la runa del amor. El amor lo destruía. Ya había sido suficiente.
Se dejó caer otra vez sobre el piso, temiendo que volviera a encontrarse con un demonio, pero en vez de eso los vio ellos. Muchas veces lo habían atormentado visiones sobre la infidelidad de su esposa, esta vez era diferente, esta vez parecía… ser real.
Su mitad demonio ahora lo hacían ver, era real, y se reía de él. Porque tal vez nunca ocurrió lo que tanto imaginó en Idris, pero ocurría ahora, y todo por su propia culpa.
Capítulo XXVII - Ciudad de sombras
Lo que vieron al terminar de cruzar los pasillos, fue una ciudad
oscura que se extendía frente a sus ojos, y no sabían si estaban bajo
tierra o… alguna otra dimensión.
Jocelyn sintió mucho miedo.
Las tres personas que los habían introducido por el pasadizo al Submundo de Salem ya no estaban allí con ellos, solamente Ragnor Fell aún los acompañaba.
Parecía que siempre era de noche allí, y las gentes eran todas atemorizantes.
-No se ve muy bonito, lo sé- comentaba Ragnor Fell- Pero es un hogar, al menos para nosotros-
Jocelyn quería decir que el mundo de los nefilim no era en nada comparable con eso. Los nefilim vivían en la luz, en lo hermoso, y no esa sucia oscuridad. Pero no se atrevía a decirlo, porque era como traer de vuelta los ideales del Círculo con ella.
Era mejor no comparar, pues ya había renunciado a su vida de Cazadora de Sombras.
-Vamos con la manada de Randall, ellos son dueños de todo un edificio- el brujo tomó la calle de la izquierda, por entre dos edificios que no tenían ninguna luz –Estoy seguro de que no tendrán problemas, si se adaptan a nosotros-
Avanzaron por la calle y era como andar por una ciudad, hasta podría decirse que tenía un cielo. Pero no se podía asegurar si aquel cielo era real.
-¿Está este lugar libre de demonios?- preguntó Luke.
-No se acercan por aquí, afortunadamente. No hay acceso a sus portales interdimencionales- Ragnor no sonaba muy convencido- Pero de todas maneras siempre hay que tener cuidado, algunos de nosotros somos parte demonio-
-Es muy noble de su parte, mantenerse alejados de los demonios- comentaba Jocelyn.
-Los Subterráneos no somos como crees, Jocelyn Morgenstern- Ragnor detuvo su marcha y enfrenta a Jocelyn, pues había notado rastros de la Cazadora de Subterráneos que una vez fue con ese comentario.
Ella calló.
En realidad habían quedado bastante desamparados, como lo estuvieron en Nueva York cuando llegaron. Nuevamente ellos dos estaban allí en una ciudad desconocida.
---*---*---*---
-Bienvenido- Randall y la manada habitaban un edificio muy viejo y con muy pocas ventanas, ubicado no muy lejos de donde Ragnor Fell los dejó. Eran todos hombres lobo allí, y no tenían ningún inconveniente en alojar a Luke con ellos, sin embargo no decían lo mismo de su acompañante.
-¿Estás con ella?- otro hombre lobo se acerca y pregunta descaradamente. Luke y Jocelyn se estremecen por aquella insinuación, y Luke enseguida intenta intervenir en su defensa, y decir que de ninguna manera estaba con ella de esa manera, que solamente eran amigos. Pero Jocelyn no le dio tiempo de hablar.
-Sí-
Luke voltea a mirarla perplejo. Los hombres lobos murmuran entre sí
–Estoy con él, es mi pareja ahora-
-Entonces… ¿La mujer de Valentine lo dejó por un Subterráneo?- Randall rio divertido, y la actitud de toda la manada cambió. Luke no hablaba, pero Jocelyn lo había tomado por el brazo.
-Así es- ella era clara y no vacilaba -¿Lo ven? ¿El por qué estamos aquí, por qué yo estoy con él?-
-Lo vemos- respondieron todos con un sonrisa.
Luke decidió dejar que ella prosiguiera con lo que estaba haciendo. Después del shock inicial, entendió que la manada los aceptaría a los dos ahora.
Los llevaron a los pisos de arriba, todo estaba oscuro, y la luz no alcanzaba a iluminar aquel mundo oculto.
-Tenemos una habitación muy buena para la pareja- Randall llega hasta una puerta al final del pasillo del cuarto piso. Las paredes de todo el edificio eran gris oscuro, las puertas negras, sin embargo la habitación se veía aceptable y cómoda.
-Gracias- finalmente dijo Luke, ansioso por estar a solas y poder hablarle a Jocelyn. El hombre lobo soltó una risa y los miró a los dos con picardía, y Jocelyn bajó la mirada.
-¿Por qué dijiste eso?- una vez que Randall se fue, Luke enseguida inquiere. Había mucho silencio en aquel mundo así que su voz se amplificaba–No es verdad… del todo. No es verdad, no eres mi mujer. Ellos creen...-
-No importa, ahora somos pareja, Luke-
-Lo hiciste para que nos aceptaran. Te haces pasar por mi novia por eso- él estaba herido, por él y por la dignidad de Jocelyn –Que le fuiste infiel a Valentine y todo eso. No es verdad. Nunca le hubieras sido infiel, porque lo amaste y lo sigues amando-
-En cierta forma lo es, Luke. Es verdad-
Él se quedó mudo mirándola con esos ojos grandes ojos pardos, resplandecientes. Ese amor dividido, no sabía cuánto le hacía feliz y cuánto le destruía, tener que compartirlo con su parabatai.
El lugar a donde llegaron tenía una habitación con solamente una cama matrimonial, y ellos debían aparentar que eran pareja tal como había dicho Jocelyn.
Era cruel y hermoso a la vez. Luke no podía ver todo eso como desearía verlo, porque dentro de ella estaba Valentine también.
-No, Jocelyn, tú no entiendes- exclamó Luke –Para ti es muy fácil, pero no les para mí-
Era como una puñalada, que Luke le dijera que todo era fácil para ella…
-No sé cómo puedes decir eso, tú que has visto lo que he pasado. Decir que es fácil…- las lágrimas encendieron sus ojos verdes, pero a media luz apenas se le veían. La rabia que sintió por Luke en ese momento era nueva, era producto de un huracán de emociones que estaba teniendo por él.
-¡Es fácil para ti fingir estar conmigo, porque no soy Valentine!- le gritó apasionado. Se había colocado junto a la negra puerta, apoyando las manos contra la madera.
Ella finalmente se sienta en el viejo sillón que acompañaba la entrada, y no quería levantarse otra vez de lo cansada que estaba.
-Tú siempre estuviste conmigo, muy juntos, porque en nada te apasionaba. Pero en cambio con Valentine no podías estar ni un momento a solas porque…-
Luke calló al ver el impacto que ocasionó con lo que pretendía decir. Pero ella no podía rebatirle nada.
-Entiende, yo no puedo estar a solas contigo- la rabia se le pasó, ahora le hablaba con un nudo en la garganta –Temo que pueda hacerte algo-
El silencio los acompañó hasta no sabían cuándo, porque en aquel mundo, siempre de noche, no podían identificar la hora. Jocelyn se quedó callada y lo dejó solo en la sala.
Había una pequeña cocina contigua y el baño estaba al fondo, así que quiso bañarse, aunque se pusiera la misma ropa después. De Luke no supo más pues había salido para hablar con Randall, y mientras ella estaba allí se dio cuenta de que acababa de tener una discusión pasional con él, por primera vez, como las que tuvo con su esposo.
Entonces observaba a su alrededor y se preguntaba cuánto tiempo estarían allí. El lugar tenía una pequeña ventana que daba a los laterales y por allí se asomó, y vio la ciudad de sombras, y sintió que todo aquello iba a ser su hogar, con Luke, por mucho tiempo. Y su mano se fue hacia su pecho y apretó sus ropas con fuerza, pues su corazón latía fuertemente.
Cuando él llegó después, ella estaba en la habitación. Lo escuchó pasar, husmear en la cocina. Lo escuchó inmóvil y con lágrimas en los ojos. Luke al rato entró al baño y entonces oyó el sonido del agua.
Estaba segura de que no iría a la habitación, que dormiría en algún lugar lejos de ella, pero allí no era como su apartamento del East Elmhurst, sobre la librería, allí no habían dónde dormir sino el cuarto. No había escapes.
Jocelyn sintió mucho miedo.
Las tres personas que los habían introducido por el pasadizo al Submundo de Salem ya no estaban allí con ellos, solamente Ragnor Fell aún los acompañaba.
Parecía que siempre era de noche allí, y las gentes eran todas atemorizantes.
-No se ve muy bonito, lo sé- comentaba Ragnor Fell- Pero es un hogar, al menos para nosotros-
Jocelyn quería decir que el mundo de los nefilim no era en nada comparable con eso. Los nefilim vivían en la luz, en lo hermoso, y no esa sucia oscuridad. Pero no se atrevía a decirlo, porque era como traer de vuelta los ideales del Círculo con ella.
Era mejor no comparar, pues ya había renunciado a su vida de Cazadora de Sombras.
-Vamos con la manada de Randall, ellos son dueños de todo un edificio- el brujo tomó la calle de la izquierda, por entre dos edificios que no tenían ninguna luz –Estoy seguro de que no tendrán problemas, si se adaptan a nosotros-
Avanzaron por la calle y era como andar por una ciudad, hasta podría decirse que tenía un cielo. Pero no se podía asegurar si aquel cielo era real.
-¿Está este lugar libre de demonios?- preguntó Luke.
-No se acercan por aquí, afortunadamente. No hay acceso a sus portales interdimencionales- Ragnor no sonaba muy convencido- Pero de todas maneras siempre hay que tener cuidado, algunos de nosotros somos parte demonio-
-Es muy noble de su parte, mantenerse alejados de los demonios- comentaba Jocelyn.
-Los Subterráneos no somos como crees, Jocelyn Morgenstern- Ragnor detuvo su marcha y enfrenta a Jocelyn, pues había notado rastros de la Cazadora de Subterráneos que una vez fue con ese comentario.
Ella calló.
En realidad habían quedado bastante desamparados, como lo estuvieron en Nueva York cuando llegaron. Nuevamente ellos dos estaban allí en una ciudad desconocida.
---*---*---*---
-Bienvenido- Randall y la manada habitaban un edificio muy viejo y con muy pocas ventanas, ubicado no muy lejos de donde Ragnor Fell los dejó. Eran todos hombres lobo allí, y no tenían ningún inconveniente en alojar a Luke con ellos, sin embargo no decían lo mismo de su acompañante.
-¿Estás con ella?- otro hombre lobo se acerca y pregunta descaradamente. Luke y Jocelyn se estremecen por aquella insinuación, y Luke enseguida intenta intervenir en su defensa, y decir que de ninguna manera estaba con ella de esa manera, que solamente eran amigos. Pero Jocelyn no le dio tiempo de hablar.
-Sí-
Luke voltea a mirarla perplejo. Los hombres lobos murmuran entre sí
–Estoy con él, es mi pareja ahora-
-Entonces… ¿La mujer de Valentine lo dejó por un Subterráneo?- Randall rio divertido, y la actitud de toda la manada cambió. Luke no hablaba, pero Jocelyn lo había tomado por el brazo.
-Así es- ella era clara y no vacilaba -¿Lo ven? ¿El por qué estamos aquí, por qué yo estoy con él?-
-Lo vemos- respondieron todos con un sonrisa.
Luke decidió dejar que ella prosiguiera con lo que estaba haciendo. Después del shock inicial, entendió que la manada los aceptaría a los dos ahora.
Los llevaron a los pisos de arriba, todo estaba oscuro, y la luz no alcanzaba a iluminar aquel mundo oculto.
-Tenemos una habitación muy buena para la pareja- Randall llega hasta una puerta al final del pasillo del cuarto piso. Las paredes de todo el edificio eran gris oscuro, las puertas negras, sin embargo la habitación se veía aceptable y cómoda.
-Gracias- finalmente dijo Luke, ansioso por estar a solas y poder hablarle a Jocelyn. El hombre lobo soltó una risa y los miró a los dos con picardía, y Jocelyn bajó la mirada.
-¿Por qué dijiste eso?- una vez que Randall se fue, Luke enseguida inquiere. Había mucho silencio en aquel mundo así que su voz se amplificaba–No es verdad… del todo. No es verdad, no eres mi mujer. Ellos creen...-
-No importa, ahora somos pareja, Luke-
-Lo hiciste para que nos aceptaran. Te haces pasar por mi novia por eso- él estaba herido, por él y por la dignidad de Jocelyn –Que le fuiste infiel a Valentine y todo eso. No es verdad. Nunca le hubieras sido infiel, porque lo amaste y lo sigues amando-
-En cierta forma lo es, Luke. Es verdad-
Él se quedó mudo mirándola con esos ojos grandes ojos pardos, resplandecientes. Ese amor dividido, no sabía cuánto le hacía feliz y cuánto le destruía, tener que compartirlo con su parabatai.
El lugar a donde llegaron tenía una habitación con solamente una cama matrimonial, y ellos debían aparentar que eran pareja tal como había dicho Jocelyn.
Era cruel y hermoso a la vez. Luke no podía ver todo eso como desearía verlo, porque dentro de ella estaba Valentine también.
-No, Jocelyn, tú no entiendes- exclamó Luke –Para ti es muy fácil, pero no les para mí-
Era como una puñalada, que Luke le dijera que todo era fácil para ella…
-No sé cómo puedes decir eso, tú que has visto lo que he pasado. Decir que es fácil…- las lágrimas encendieron sus ojos verdes, pero a media luz apenas se le veían. La rabia que sintió por Luke en ese momento era nueva, era producto de un huracán de emociones que estaba teniendo por él.
-¡Es fácil para ti fingir estar conmigo, porque no soy Valentine!- le gritó apasionado. Se había colocado junto a la negra puerta, apoyando las manos contra la madera.
Ella finalmente se sienta en el viejo sillón que acompañaba la entrada, y no quería levantarse otra vez de lo cansada que estaba.
-Tú siempre estuviste conmigo, muy juntos, porque en nada te apasionaba. Pero en cambio con Valentine no podías estar ni un momento a solas porque…-
Luke calló al ver el impacto que ocasionó con lo que pretendía decir. Pero ella no podía rebatirle nada.
-Entiende, yo no puedo estar a solas contigo- la rabia se le pasó, ahora le hablaba con un nudo en la garganta –Temo que pueda hacerte algo-
El silencio los acompañó hasta no sabían cuándo, porque en aquel mundo, siempre de noche, no podían identificar la hora. Jocelyn se quedó callada y lo dejó solo en la sala.
Había una pequeña cocina contigua y el baño estaba al fondo, así que quiso bañarse, aunque se pusiera la misma ropa después. De Luke no supo más pues había salido para hablar con Randall, y mientras ella estaba allí se dio cuenta de que acababa de tener una discusión pasional con él, por primera vez, como las que tuvo con su esposo.
Entonces observaba a su alrededor y se preguntaba cuánto tiempo estarían allí. El lugar tenía una pequeña ventana que daba a los laterales y por allí se asomó, y vio la ciudad de sombras, y sintió que todo aquello iba a ser su hogar, con Luke, por mucho tiempo. Y su mano se fue hacia su pecho y apretó sus ropas con fuerza, pues su corazón latía fuertemente.
Cuando él llegó después, ella estaba en la habitación. Lo escuchó pasar, husmear en la cocina. Lo escuchó inmóvil y con lágrimas en los ojos. Luke al rato entró al baño y entonces oyó el sonido del agua.
Estaba segura de que no iría a la habitación, que dormiría en algún lugar lejos de ella, pero allí no era como su apartamento del East Elmhurst, sobre la librería, allí no habían dónde dormir sino el cuarto. No había escapes.
Capítulo XXVI - Refugio en el Submundo
El hombre que atendía la tienda de antigüedades no era un hombre en realidad.
Su piel era verde, su cabello, blanco, y tenía cuernos, y sin embargo era más hermoso que cualquier ser humano.
Ragnor Fell no solía estar en la tienda siempre pues no era el encargado cuando los clientes eran humanos, tenía un amigo que se encargaba de eso, pero ese día estaba allí, atendiendo su tienda, y no esperaba que ocurriera nada en particular. Pero ocurrió.
A media mañana de aquel día, dos personas entran a su tienda, y enseguida supo quiénes eran.
-Llegan rápido- dijo el brujo con tranquilidad.
-Buenos días- la Cazadora de Sombras se acerca al mostrador, esperándose aquello. Claramente aquel era el brujo que les había indicado Magnus Bane.
-Jocelyn Morgenstern- rasguña Ragnor inexpresivo, viéndola acercarse. Los dos, tanto ella como el hombre lobo, tenían un aspecto muy cansado, a pesar de que sus ropas estaban relativamente limpias.
-Me conoce- suelta Jocelyn con un suspiro.
-Claro que te conozco, querida, casi todo el mundo en el Submundo conoce a los Morgenstern hoy en día-
Luke y Jocelyn intercambiaron miradas. A esas alturas, y después de lo ocurrido en la casa de la praetor lupus, no podían confiar en nadie. Luke permanecía alerta.
-No teman- adivinó el brujo –Al menos no de mí-
-Bueno saber. Por cierto, ahora soy Jocelyn Fray- corregía ella –No soy más Morgenstern-
El brujo prefirió no comentar nada sobre eso.
-¿Lucian Graymark?- identifica ahora a Luke. Muy conocedor de los miembros del Círculo.
-No más, soy Luke Garroway. Lucian era un Cazador de Sombras y yo ya no lo soy, soy un Subterráneo-
-Ya veo- soltó Ragnor Fell, y dejó de lado las introducciones –Bien, Magnus me habló de su situación- salió de detrás del mostrador.
-¿Puede ayudarnos?- rogaba Jocelyn –Estamos con ustedes. Nosotros no permitiremos que El Círculo continúe llevando a cabo su macabra obra-
-Eso me dijeron. Y creo en Magnus. Jocelyn, en serio lamento lo que padeciste- reconoce, y aquello acongoja el corazón de la nefilim –Pero, debo decirlo, no será muy fácil. El Submundo está muy conmocionado-
El brujo cerró la puertecilla del mostrador, y comenzó a caminar hacia la puerta, cruzando los estantes cargados de cosas curiosas. Y obviamente que Jocelyn y Luke debían seguirlo.
-Vengan, vámonos rápido- dijo antes de abrir la puerta de entrada.
---*---*---*---
Salem era un lugar cargado de historia, tanto para los humanos como para el Mundo de Sombras. En el automóvil robado de Luke, Ragnor los llevó hacia un lugar lejos de la tienda, y gracias a él, los Subterráneos los oirían y los dejarían estar con ellos.
De otra manera no sería posible, ni siquiera con la manada de Alaric podían estar sin desconfiar. Necesitaban la ayuda de brujos como Magnus y Ragnor Fell para hallar un lugar en el Submundo.
-Sus amigos están matándonos por montones- en medio de un bosque, Ragnor fell detiene el automóvil, a orillas de la carretera, y a pocos metros de la planta nuclear.
-No son nuestros amigos- cortó tajante Luke –Ya hemos aclarado eso. Nos persiguen, nos quieren matar-
-Precisamente- el brujo se bajó del automóvil y lo mismo hicieron Luke y Jocelyn –Encima de que ese fulano Morgenstern se ha propuesto destruir a todos los Subterráneos, también está acabando con todo el mundo que se les cruce a ustedes por el camino. Lamento decirles esto, pero Magnus no supera lo que le hicieron a Camille, y así nosotros estamos sufriendo por un conflicto que es de ustedes- y Ragnor señala a Jocelyn- No sé qué habrás hecho, Jocelyn Morgenstern, pero no me pidas que no te reproche-
-Tal vez necesitas que te describa cómo Valentine mató a toda mi familia- ella se le enfrentó.
-Por algo que tú le hiciste- y el brujo pasea su mirada de ella a Luke –Ustedes-
Ella se queda muda pues un fuego de ira le recorría las entrañas.
Empezaron a caminar hacia dentro del bosque, dejando abandonado el automóvil a orillas de la carretera.
-Por favor no me juzgues, ya sufrí todo lo que tenía que sufrir por lo que fui- la voz de Jocelyn sonó desgarradora y el brujo se compadeció, así que no siguió tratando el asunto.
-Bien, no falta mucho- soltó y siguió caminando.
Llegaron hasta unas casas en medio del bosque, que parecían ser un aserradero, o tal vez algún matadero, que hacía tiempo estaba en desuso.
Cualquier humano que anduviera por allí, no encontraría nada de especial en aquellas casas. No había nada allí excepto una entrada secreta que solamente existía para los que pudieran encontrarla a través del Glamour.
Una piscina vacía parecía aquel agujero, una cavidad hueca que estaba dentro de una de las casas, y era poco profunda, como de tres metros. Y al fondo, los tres pudieron encontrar un enorme portón.
Una puerta en el fondo de una piscina vacía y abandonada, parecía una locura para Jocelyn. Pero hacia allí iban, pues allí estaba la entrada.
Ragnor Fell tocó la campana, que sonó con un eco profundo, y a los dos minutos alguien abre la puerta.
-Soy yo, Ragnor Fell, ábreme- ordena el brujo.
Con cierta lentitud se abre el portón, y nada podían ver más allá, lo que era muy angustiante para los recién llegados. La mano de Jocelyn se aferra al brazo de Luke y lo aprieta, sintiendo él todo su temor.
-Pasen, no teman- oyeron decir.
Tres personas se aparecen en su campo visual al fin, y parecían estar bloqueándoles el paso.
-Entonces- dijo una horrible voz que ligeramente parecía de mujer- Son estos los prófugos, los desterrados-
-Sí, ellos son Jocelyn Fray y Luke Garroway…- explicó Ragnor Fell- Por haber estado en El Círculo antes del Levantamiento, son buscados por La Clave, y por ser los causantes del fracaso del Levantamiento, son cazados por los sobrevivientes del Círculo, y por el mismo Valentine Morgenstern-
-Menudo embrollo en que están metidos estos dos- refunfuña la voz.
-Como verán entonces, son prófugos y desterrado de todo- intercedía el brujo.
-Y se supone que por eso debemos confiar en ellos-
Luke quería hablar, aunque no podía distinguir a las tres personas debido a la extraña iluminación del lugar. Estaban como en una especie de túnel subterráneo.
-Lucian es ahora un Subterráneo- insistía Ragnor a su favor.
-Pero ella es una Morgenstern, ella es la mujer de Valentine- otra voz intervino enérgicamente –Pretenden ocultarnos eso-
-Ya no lo soy- habló Jocelyn con autoridad –Ahora estoy en su contra-
-Aquí será muy difícil que confíen en ustedes, en ti, Jocelyn. Sin embargo accedimos a recibirlos, por pedido de compañeros Subterráneos, y confiando que en verdad ahora estén de nuestro lado-
-La lucha contra El Círculo se está poniendo feroz y no estaría mal tener algún apoyo de gente que estuvo tan cercana al enemigo- dijo la voz de mujer.
El grupo meditó, dejando a la pareja expectantes y nerviosos. Aquello parecía ser una cavidad subterránea, de túneles de piedra y cemento, probablemente extensiones de la planta nuclear.
-En este lugar estarán a salvo de Valentine y sus seguidores, pero no de otras cosas que puedan suceder- advertía la mujer sin rostro- Deben cuidarse, nosotros no podemos hacer más-
-En fin, accedimos a alojarlos- los tres guardianes se movían para acompañar a Ragnor Fell, Jocelyn y Luke por el camino rocoso, hacia un destino desconocido- Vengan, pueden pasar. Pero cuídense, porque no son del todo bienvenidos por aquí-
Su piel era verde, su cabello, blanco, y tenía cuernos, y sin embargo era más hermoso que cualquier ser humano.
Ragnor Fell no solía estar en la tienda siempre pues no era el encargado cuando los clientes eran humanos, tenía un amigo que se encargaba de eso, pero ese día estaba allí, atendiendo su tienda, y no esperaba que ocurriera nada en particular. Pero ocurrió.
A media mañana de aquel día, dos personas entran a su tienda, y enseguida supo quiénes eran.
-Llegan rápido- dijo el brujo con tranquilidad.
-Buenos días- la Cazadora de Sombras se acerca al mostrador, esperándose aquello. Claramente aquel era el brujo que les había indicado Magnus Bane.
-Jocelyn Morgenstern- rasguña Ragnor inexpresivo, viéndola acercarse. Los dos, tanto ella como el hombre lobo, tenían un aspecto muy cansado, a pesar de que sus ropas estaban relativamente limpias.
-Me conoce- suelta Jocelyn con un suspiro.
-Claro que te conozco, querida, casi todo el mundo en el Submundo conoce a los Morgenstern hoy en día-
Luke y Jocelyn intercambiaron miradas. A esas alturas, y después de lo ocurrido en la casa de la praetor lupus, no podían confiar en nadie. Luke permanecía alerta.
-No teman- adivinó el brujo –Al menos no de mí-
-Bueno saber. Por cierto, ahora soy Jocelyn Fray- corregía ella –No soy más Morgenstern-
El brujo prefirió no comentar nada sobre eso.
-¿Lucian Graymark?- identifica ahora a Luke. Muy conocedor de los miembros del Círculo.
-No más, soy Luke Garroway. Lucian era un Cazador de Sombras y yo ya no lo soy, soy un Subterráneo-
-Ya veo- soltó Ragnor Fell, y dejó de lado las introducciones –Bien, Magnus me habló de su situación- salió de detrás del mostrador.
-¿Puede ayudarnos?- rogaba Jocelyn –Estamos con ustedes. Nosotros no permitiremos que El Círculo continúe llevando a cabo su macabra obra-
-Eso me dijeron. Y creo en Magnus. Jocelyn, en serio lamento lo que padeciste- reconoce, y aquello acongoja el corazón de la nefilim –Pero, debo decirlo, no será muy fácil. El Submundo está muy conmocionado-
El brujo cerró la puertecilla del mostrador, y comenzó a caminar hacia la puerta, cruzando los estantes cargados de cosas curiosas. Y obviamente que Jocelyn y Luke debían seguirlo.
-Vengan, vámonos rápido- dijo antes de abrir la puerta de entrada.
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Salem era un lugar cargado de historia, tanto para los humanos como para el Mundo de Sombras. En el automóvil robado de Luke, Ragnor los llevó hacia un lugar lejos de la tienda, y gracias a él, los Subterráneos los oirían y los dejarían estar con ellos.
De otra manera no sería posible, ni siquiera con la manada de Alaric podían estar sin desconfiar. Necesitaban la ayuda de brujos como Magnus y Ragnor Fell para hallar un lugar en el Submundo.
-Sus amigos están matándonos por montones- en medio de un bosque, Ragnor fell detiene el automóvil, a orillas de la carretera, y a pocos metros de la planta nuclear.
-No son nuestros amigos- cortó tajante Luke –Ya hemos aclarado eso. Nos persiguen, nos quieren matar-
-Precisamente- el brujo se bajó del automóvil y lo mismo hicieron Luke y Jocelyn –Encima de que ese fulano Morgenstern se ha propuesto destruir a todos los Subterráneos, también está acabando con todo el mundo que se les cruce a ustedes por el camino. Lamento decirles esto, pero Magnus no supera lo que le hicieron a Camille, y así nosotros estamos sufriendo por un conflicto que es de ustedes- y Ragnor señala a Jocelyn- No sé qué habrás hecho, Jocelyn Morgenstern, pero no me pidas que no te reproche-
-Tal vez necesitas que te describa cómo Valentine mató a toda mi familia- ella se le enfrentó.
-Por algo que tú le hiciste- y el brujo pasea su mirada de ella a Luke –Ustedes-
Ella se queda muda pues un fuego de ira le recorría las entrañas.
Empezaron a caminar hacia dentro del bosque, dejando abandonado el automóvil a orillas de la carretera.
-Por favor no me juzgues, ya sufrí todo lo que tenía que sufrir por lo que fui- la voz de Jocelyn sonó desgarradora y el brujo se compadeció, así que no siguió tratando el asunto.
-Bien, no falta mucho- soltó y siguió caminando.
Llegaron hasta unas casas en medio del bosque, que parecían ser un aserradero, o tal vez algún matadero, que hacía tiempo estaba en desuso.
Cualquier humano que anduviera por allí, no encontraría nada de especial en aquellas casas. No había nada allí excepto una entrada secreta que solamente existía para los que pudieran encontrarla a través del Glamour.
Una piscina vacía parecía aquel agujero, una cavidad hueca que estaba dentro de una de las casas, y era poco profunda, como de tres metros. Y al fondo, los tres pudieron encontrar un enorme portón.
Una puerta en el fondo de una piscina vacía y abandonada, parecía una locura para Jocelyn. Pero hacia allí iban, pues allí estaba la entrada.
Ragnor Fell tocó la campana, que sonó con un eco profundo, y a los dos minutos alguien abre la puerta.
-Soy yo, Ragnor Fell, ábreme- ordena el brujo.
Con cierta lentitud se abre el portón, y nada podían ver más allá, lo que era muy angustiante para los recién llegados. La mano de Jocelyn se aferra al brazo de Luke y lo aprieta, sintiendo él todo su temor.
-Pasen, no teman- oyeron decir.
Tres personas se aparecen en su campo visual al fin, y parecían estar bloqueándoles el paso.
-Entonces- dijo una horrible voz que ligeramente parecía de mujer- Son estos los prófugos, los desterrados-
-Sí, ellos son Jocelyn Fray y Luke Garroway…- explicó Ragnor Fell- Por haber estado en El Círculo antes del Levantamiento, son buscados por La Clave, y por ser los causantes del fracaso del Levantamiento, son cazados por los sobrevivientes del Círculo, y por el mismo Valentine Morgenstern-
-Menudo embrollo en que están metidos estos dos- refunfuña la voz.
-Como verán entonces, son prófugos y desterrado de todo- intercedía el brujo.
-Y se supone que por eso debemos confiar en ellos-
Luke quería hablar, aunque no podía distinguir a las tres personas debido a la extraña iluminación del lugar. Estaban como en una especie de túnel subterráneo.
-Lucian es ahora un Subterráneo- insistía Ragnor a su favor.
-Pero ella es una Morgenstern, ella es la mujer de Valentine- otra voz intervino enérgicamente –Pretenden ocultarnos eso-
-Ya no lo soy- habló Jocelyn con autoridad –Ahora estoy en su contra-
-Aquí será muy difícil que confíen en ustedes, en ti, Jocelyn. Sin embargo accedimos a recibirlos, por pedido de compañeros Subterráneos, y confiando que en verdad ahora estén de nuestro lado-
-La lucha contra El Círculo se está poniendo feroz y no estaría mal tener algún apoyo de gente que estuvo tan cercana al enemigo- dijo la voz de mujer.
El grupo meditó, dejando a la pareja expectantes y nerviosos. Aquello parecía ser una cavidad subterránea, de túneles de piedra y cemento, probablemente extensiones de la planta nuclear.
-En este lugar estarán a salvo de Valentine y sus seguidores, pero no de otras cosas que puedan suceder- advertía la mujer sin rostro- Deben cuidarse, nosotros no podemos hacer más-
-En fin, accedimos a alojarlos- los tres guardianes se movían para acompañar a Ragnor Fell, Jocelyn y Luke por el camino rocoso, hacia un destino desconocido- Vengan, pueden pasar. Pero cuídense, porque no son del todo bienvenidos por aquí-
miércoles, 18 de febrero de 2015
Capitulo XXV - Delirios de amor y de dolor
Luke la miró pensativo mientras terminaban su comida. Aún tenía el sabor de su beso en la boca, aquel beso de la noche anterior que recorría sus entrañas como fuego.
Se preguntaba qué sentía ella, quería preguntarle mil veces cuánto amaba a Valentine y qué era en realidad lo que sentía con respecto a él.
Tenía la atormentante sensación de que todo era una simple atracción física, una cosa provocada por la misma situación en que estaban, y que en su corazón siempre pertenecería a su parabatai.
No importaba lo mucho que dijera que odiaba a Valentine, no importaba lo mucho que le dijera que estaba enamorada ahora de él. La inquietud seguía allí.
Una nefilim y un Subterráneo ¿En qué pararía aquello?
El restaurant era como si no existiera para ellos. Y debían marcharse rápidamente, aunque nada de eso los salvara en realidad.
Cuando estuvieran en algún lugar pacífico, tendría que sacar todas esas cosas de su pecho.
-No me mires así, Luke- ella interrumpe sus cavilaciones con ese comentario.
-Me sorprendió lo que me dijiste- él evade las últimas cosas en las que estaba pensando.
-Crees que no sea verdad- murmura Jocelyn terminando de mala gana la hamburguesa aquella. Ambos se ponen de pie para marcharse.
-Sí, eso creo. Valentine habrá sido lo que fue, pero lo hizo todo precisamente por su hijo… lo del Levantamiento- decía –No creas que eres la única sorprendida de que haya sido capaz de hacer lo que hizo por celos, yo tampoco puedo creerlo a veces-
-Tal vez tienes razón- admitió –Pero él cambió cuando Jonathan nació, decía que ahora todo debía hacerse para tener un mundo mejor donde pudiera crecer, un mundo para él… sin importar "lo que costara" cy comenzó a ausentarse y pasarse las noches en aquel sótano, y…-
Luke no entendía, y tal vez la misma Jocelyn no entendía por qué había pensado eso. Y no era el tema del que quisieran hablar precisamente.
-Él cambió, y se volvió contradictorio… en todo. Tal vez por eso me costó dejarlo cuando empecé a ver las cosas que hacía…-
-No sigamos recordando eso, no es momento- cortó Luke secamente al fin.
Salieron y, arrancando el carro, dejaron el restaurant de carretera atrás, al igual que muchas cosas de sus vidas pasadas.
---*---*---*---
En medio de toda la confusión que reinada en el Mundo de Sombras, El Instituto de Nueva York parecía estar totalmente aparte de eso. Robert Lightwood en lo personal no dejaba de preocuparse por el creciente afecto de su esposa hacia el hijo de los Morgenstern que allí crecía.
Supuestamente era su deber que así fuera, pero esto venía abajo cada vez que el jefe del Círculo se aparecía, sin ningún aviso, exigiendo ver a Jonathan.
Jamás dejaría de ser un Morgenstern aquel niño. Robert mucho se temía que la Clave los descubriera, aunque Maryse dijera que el Cónsul actual era un total inepto, que podían tener a Valentine enfrente de sus narices y no darse cuenta.
-Ese inepto fue la causa del Levantamiento- decía Maryse con Jace en los brazos y el pequeño Alec corriendo por ahí torpemente–Nadie en su sano juicio elegiría a un Blackwell Cónsul-
-Bueno- replicaba Robert cansadamente- Si su propio sobrino está en contra de él... es de imaginarse- se restriega los ojos y agrega –Qué desastre, en serio-
-No me importa-
-Debería importarte, amor-
-Mi vida, nuestra vida está ahora aquí, entre los mundanos- ella se pasea por el cuarto, con Alec siguiéndola siempre, y se acerca a la ventana- Cruzas esa puerta y no hay más nada de nuestro mundo-
-Hay un gran Submundo allá afuera. Muchos de ellos, y de nosotros infiltrados en todas partes… Y no olvidemos que Valentine está alborotando todo y los nefilim tenemos más trabajo que nunca. Van a venir más de Idris a raíz de este conflicto-
-Por el ángel… Deseo un mejor lugar para nuestros hijos- ella se estremeció, de frío tal vez, aunque la ventana estaba cerrada.
En eso oyen unos pasos que se acercan por el pasillo, y la sombra de un hombre aparece por la puerta. Era Hodge, y al ver que no interrumpía nada privado, entra.
-Jonathan está creciendo fuerte- comenta -¿Han visto cómo aprende con su padre? ¡Tan joven!- suelta con expresión de asombro. Pero era al que más inquietaban las visitas furtivas de Valentine al instituto.
-Jace, su nombre es Jace, no se te olvide- le recuerda Robert con severidad.
-Sí, qué ironía… Como J.C. – Hodge se acerca a Maryse. También era tutor de Jace, debía enseñarle todo lo referente a su mundo, mientras que Valentine se encargaba de lo otro.
Se sacudió las cavilaciones para entrar en otro tema:
-La Inquisidora no dejará de meter las narices y hacer visitas aquí, no sé cómo estará tomando la Clave todas las acciones que se están viendo en esta ciudad-
-La Clave está muy ocupada con el Círculo- sonrió Maryse con gusto –Tanto mejor, no tienen cabeza para enfocarse en nosotros y lo que ocurre aquí. Tal como planeó Valentine-
-Me pone demasiado nervioso que él venga ¿Creen que lo hará hoy?- Hodge empezó a dar vueltas por el recinto -¿Qué tal si la Inquisidora viene justo cuando él esté aquí?-
-No creo que Valentine no tenga eso muy en cuenta y se las ingenie para evitarlo, Hodge, todo lo debe tener bien calculado-
-¿Estás segura, Maryse?- Hodge la mira severamente -¿Tú crees que Valentine está en total condición de defenderse de todo esto?-
En realidad no lo estaba, buscó los brazos de Robert para sentirse segura, porque de verdad que no lo estaba. Las preocupaciones de Hodge las tenían todos ellos también.
---*---*---*---
Tal vez era verdad que no estaba en total condición para nada. El jefe del Círculo pasó toda la noche anterior sumido en una fiebre delirante, que no parecía notar el rojo pentagrama dibujado sobre el piso negro en donde practicaban la convocación de demonios… escondidos en un recinto abandonado entre los carriles del metro.
Al igual que Jocelyn lo había hecho, y tal vez en el mismo momento en que ella le había contado a Luke, había pensado en la runa del amor de su pecho. Él nunca dejaba de pasar los dedos sobre esa runa cuando acariciaba a Jocelyn. Deseaba poder ver ahora si ella también la tenía, de seguro que sí, pero él quería verla. Verla y tocarla, como hacía antes.
Ahora, estaban en un lugar que no reconocía en esos momentos, y no le importaba. Sus compañeros le hablaban y no le importaba.
Lo único que había en su mente era aquel cuarto de la casa de Harlem ¿Sería posible? Jocelyn y Lucian en aquel lecho…
-¿Cuántas veces lo habrán hecho a mis espaldas?- dijo en voz alta con tristeza y Celine Montclaire que estaba a su lado lo escucha.
-¿Qué?-
-Jocelyn y Lucian, Celine, ellos- le clavó los ojos azules y la mujer entendió muy bien a qué se refería.
Y se queda fría ante eso. Por más traidores que fueran, ella en ningún momento vio nada que indicara semejante cosa. Pero Valentine estaba envenenado de celos.
-¿En Idris?- balbucea –Eh, no, en ningún momento noté yo cosa alguna, señor- No sabía qué tanto podía confiar en Valentine, había matado a Michael Wayland, a su hijo, y a Stephen Herondale también. Celine seguía en el Círculo porque estaría perdida de estar afuera.
Valentine no estaba viendo las cosas como eran, estaba invadido de imágenes y cavilaciones irreales, enfermizas. Su mente no estaba clara, desde hacía tiempo que no estaba clara, y confundía sus prioridades por ideales inexistentes o malvados.
Ya eran demasiados meses y aquel hombre se imaginaba noches ardientes entre Jocelyn y Lucian, cuando vivían en el cuartucho sobre la Librería Garroway, en las calles como animales, en aquel lugar cobijados por la praetor lupus que había asesinado…
Su Jocelyn, había sido él quién le enseñó todo. Ahora veía que toda la seducción y la pasión que había aprendido con él… la usaba con Lucian. Tenía su rostro juvenil e ingenuo en su mente tan claro como el pentagrama que veía en el piso. Ella era inocente, y muy marginada. Jocelyn Fairchild fue la primera persona que vio su verdadera alma y comprendió lo que sufría. Ella lo apoyaba y era como él ¿Por qué cambió, por qué lo traicionó?
No hallaba otra explicación más que Lucian Graymark, pero muy dentro de él sabía que necesitaba hablar con ella, aclarar muchas cosas que el calor del Levantamiento había silenciado entre ellos.
Recordaba cuando montaban sobre su negro caballo, Valiente, los dos, no hacía mucho, por las sombras de los árboles de Brocelind, Jocelyn se apretaba a él que sentía su dulce respiración sobre la nuca, alborotando su largo mechón de cabello negro que se dejó crecer desde niño y que le caía hasta los hombros (y que ahora llevaba trenzado); y ella, ella seductora deslizaba su mano más abajo de su cinturón de armas.
Mucho más abajo…
Valentine se estremeció.
-No puedo perder todo así- exclamaba ante unos pocos compañeros perplejos que no entendían nada –Debo hablar con Jocelyn, sí, tal vez…- como si los recuerdos de sus años felices, y de su amor, borraran todas las desgracias ocurridas después.
Murmuraba y murmuraba pero luego un fuego le ardía en las entrañas y exclama:
-No, lo mataré, a Lucian. Y a ella, a ella le haré pagar por su infidelidad. Ella, se revuelca con el animal, seguro que sí-
Nadie le decía nada cuando Valentine repetía eso, aunque sus compañeros dudaran en realidad de esa terrible idea.
Se preguntaba qué sentía ella, quería preguntarle mil veces cuánto amaba a Valentine y qué era en realidad lo que sentía con respecto a él.
Tenía la atormentante sensación de que todo era una simple atracción física, una cosa provocada por la misma situación en que estaban, y que en su corazón siempre pertenecería a su parabatai.
No importaba lo mucho que dijera que odiaba a Valentine, no importaba lo mucho que le dijera que estaba enamorada ahora de él. La inquietud seguía allí.
Una nefilim y un Subterráneo ¿En qué pararía aquello?
El restaurant era como si no existiera para ellos. Y debían marcharse rápidamente, aunque nada de eso los salvara en realidad.
Cuando estuvieran en algún lugar pacífico, tendría que sacar todas esas cosas de su pecho.
-No me mires así, Luke- ella interrumpe sus cavilaciones con ese comentario.
-Me sorprendió lo que me dijiste- él evade las últimas cosas en las que estaba pensando.
-Crees que no sea verdad- murmura Jocelyn terminando de mala gana la hamburguesa aquella. Ambos se ponen de pie para marcharse.
-Sí, eso creo. Valentine habrá sido lo que fue, pero lo hizo todo precisamente por su hijo… lo del Levantamiento- decía –No creas que eres la única sorprendida de que haya sido capaz de hacer lo que hizo por celos, yo tampoco puedo creerlo a veces-
-Tal vez tienes razón- admitió –Pero él cambió cuando Jonathan nació, decía que ahora todo debía hacerse para tener un mundo mejor donde pudiera crecer, un mundo para él… sin importar "lo que costara" cy comenzó a ausentarse y pasarse las noches en aquel sótano, y…-
Luke no entendía, y tal vez la misma Jocelyn no entendía por qué había pensado eso. Y no era el tema del que quisieran hablar precisamente.
-Él cambió, y se volvió contradictorio… en todo. Tal vez por eso me costó dejarlo cuando empecé a ver las cosas que hacía…-
-No sigamos recordando eso, no es momento- cortó Luke secamente al fin.
Salieron y, arrancando el carro, dejaron el restaurant de carretera atrás, al igual que muchas cosas de sus vidas pasadas.
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En medio de toda la confusión que reinada en el Mundo de Sombras, El Instituto de Nueva York parecía estar totalmente aparte de eso. Robert Lightwood en lo personal no dejaba de preocuparse por el creciente afecto de su esposa hacia el hijo de los Morgenstern que allí crecía.
Supuestamente era su deber que así fuera, pero esto venía abajo cada vez que el jefe del Círculo se aparecía, sin ningún aviso, exigiendo ver a Jonathan.
Jamás dejaría de ser un Morgenstern aquel niño. Robert mucho se temía que la Clave los descubriera, aunque Maryse dijera que el Cónsul actual era un total inepto, que podían tener a Valentine enfrente de sus narices y no darse cuenta.
-Ese inepto fue la causa del Levantamiento- decía Maryse con Jace en los brazos y el pequeño Alec corriendo por ahí torpemente–Nadie en su sano juicio elegiría a un Blackwell Cónsul-
-Bueno- replicaba Robert cansadamente- Si su propio sobrino está en contra de él... es de imaginarse- se restriega los ojos y agrega –Qué desastre, en serio-
-No me importa-
-Debería importarte, amor-
-Mi vida, nuestra vida está ahora aquí, entre los mundanos- ella se pasea por el cuarto, con Alec siguiéndola siempre, y se acerca a la ventana- Cruzas esa puerta y no hay más nada de nuestro mundo-
-Hay un gran Submundo allá afuera. Muchos de ellos, y de nosotros infiltrados en todas partes… Y no olvidemos que Valentine está alborotando todo y los nefilim tenemos más trabajo que nunca. Van a venir más de Idris a raíz de este conflicto-
-Por el ángel… Deseo un mejor lugar para nuestros hijos- ella se estremeció, de frío tal vez, aunque la ventana estaba cerrada.
En eso oyen unos pasos que se acercan por el pasillo, y la sombra de un hombre aparece por la puerta. Era Hodge, y al ver que no interrumpía nada privado, entra.
-Jonathan está creciendo fuerte- comenta -¿Han visto cómo aprende con su padre? ¡Tan joven!- suelta con expresión de asombro. Pero era al que más inquietaban las visitas furtivas de Valentine al instituto.
-Jace, su nombre es Jace, no se te olvide- le recuerda Robert con severidad.
-Sí, qué ironía… Como J.C. – Hodge se acerca a Maryse. También era tutor de Jace, debía enseñarle todo lo referente a su mundo, mientras que Valentine se encargaba de lo otro.
Se sacudió las cavilaciones para entrar en otro tema:
-La Inquisidora no dejará de meter las narices y hacer visitas aquí, no sé cómo estará tomando la Clave todas las acciones que se están viendo en esta ciudad-
-La Clave está muy ocupada con el Círculo- sonrió Maryse con gusto –Tanto mejor, no tienen cabeza para enfocarse en nosotros y lo que ocurre aquí. Tal como planeó Valentine-
-Me pone demasiado nervioso que él venga ¿Creen que lo hará hoy?- Hodge empezó a dar vueltas por el recinto -¿Qué tal si la Inquisidora viene justo cuando él esté aquí?-
-No creo que Valentine no tenga eso muy en cuenta y se las ingenie para evitarlo, Hodge, todo lo debe tener bien calculado-
-¿Estás segura, Maryse?- Hodge la mira severamente -¿Tú crees que Valentine está en total condición de defenderse de todo esto?-
En realidad no lo estaba, buscó los brazos de Robert para sentirse segura, porque de verdad que no lo estaba. Las preocupaciones de Hodge las tenían todos ellos también.
---*---*---*---
Tal vez era verdad que no estaba en total condición para nada. El jefe del Círculo pasó toda la noche anterior sumido en una fiebre delirante, que no parecía notar el rojo pentagrama dibujado sobre el piso negro en donde practicaban la convocación de demonios… escondidos en un recinto abandonado entre los carriles del metro.
Al igual que Jocelyn lo había hecho, y tal vez en el mismo momento en que ella le había contado a Luke, había pensado en la runa del amor de su pecho. Él nunca dejaba de pasar los dedos sobre esa runa cuando acariciaba a Jocelyn. Deseaba poder ver ahora si ella también la tenía, de seguro que sí, pero él quería verla. Verla y tocarla, como hacía antes.
Ahora, estaban en un lugar que no reconocía en esos momentos, y no le importaba. Sus compañeros le hablaban y no le importaba.
Lo único que había en su mente era aquel cuarto de la casa de Harlem ¿Sería posible? Jocelyn y Lucian en aquel lecho…
-¿Cuántas veces lo habrán hecho a mis espaldas?- dijo en voz alta con tristeza y Celine Montclaire que estaba a su lado lo escucha.
-¿Qué?-
-Jocelyn y Lucian, Celine, ellos- le clavó los ojos azules y la mujer entendió muy bien a qué se refería.
Y se queda fría ante eso. Por más traidores que fueran, ella en ningún momento vio nada que indicara semejante cosa. Pero Valentine estaba envenenado de celos.
-¿En Idris?- balbucea –Eh, no, en ningún momento noté yo cosa alguna, señor- No sabía qué tanto podía confiar en Valentine, había matado a Michael Wayland, a su hijo, y a Stephen Herondale también. Celine seguía en el Círculo porque estaría perdida de estar afuera.
Valentine no estaba viendo las cosas como eran, estaba invadido de imágenes y cavilaciones irreales, enfermizas. Su mente no estaba clara, desde hacía tiempo que no estaba clara, y confundía sus prioridades por ideales inexistentes o malvados.
Ya eran demasiados meses y aquel hombre se imaginaba noches ardientes entre Jocelyn y Lucian, cuando vivían en el cuartucho sobre la Librería Garroway, en las calles como animales, en aquel lugar cobijados por la praetor lupus que había asesinado…
Su Jocelyn, había sido él quién le enseñó todo. Ahora veía que toda la seducción y la pasión que había aprendido con él… la usaba con Lucian. Tenía su rostro juvenil e ingenuo en su mente tan claro como el pentagrama que veía en el piso. Ella era inocente, y muy marginada. Jocelyn Fairchild fue la primera persona que vio su verdadera alma y comprendió lo que sufría. Ella lo apoyaba y era como él ¿Por qué cambió, por qué lo traicionó?
No hallaba otra explicación más que Lucian Graymark, pero muy dentro de él sabía que necesitaba hablar con ella, aclarar muchas cosas que el calor del Levantamiento había silenciado entre ellos.
Recordaba cuando montaban sobre su negro caballo, Valiente, los dos, no hacía mucho, por las sombras de los árboles de Brocelind, Jocelyn se apretaba a él que sentía su dulce respiración sobre la nuca, alborotando su largo mechón de cabello negro que se dejó crecer desde niño y que le caía hasta los hombros (y que ahora llevaba trenzado); y ella, ella seductora deslizaba su mano más abajo de su cinturón de armas.
Mucho más abajo…
Valentine se estremeció.
-No puedo perder todo así- exclamaba ante unos pocos compañeros perplejos que no entendían nada –Debo hablar con Jocelyn, sí, tal vez…- como si los recuerdos de sus años felices, y de su amor, borraran todas las desgracias ocurridas después.
Murmuraba y murmuraba pero luego un fuego le ardía en las entrañas y exclama:
-No, lo mataré, a Lucian. Y a ella, a ella le haré pagar por su infidelidad. Ella, se revuelca con el animal, seguro que sí-
Nadie le decía nada cuando Valentine repetía eso, aunque sus compañeros dudaran en realidad de esa terrible idea.
lunes, 9 de febrero de 2015
Capítulo XXIV - La runa del amor
Cuando Jocelyn hubo terminado su relato, los sentidos de Luke percibían algo inusual que se levantaba en el ambiente.
Sabía que ella tenía más cosas que contarle, y que él necesitaba saber, pero una inquietud le recorrió todo el cuerpo.
-¿Qué pasa, Lucian?- la serenidad momentánea se esfumó. Un grito estremeció toda la casa y ella se puso de pie de un salto, apretándose a Luke, que alarmado la había tomado de los brazos y se la llevaba directo a la ventana –¿QUÉ HACES?- le gritaba al verse arrastrada hacia la ventana.
-CONFÍA EN MÍ, sujétate de mi espalda- le gritó e hizo que ella se aferrara a su espalda. Jocelyn se negaba a hacer algo tan absurdo, pero Luke estaba decidido a tirarse por la ventana.
Ruidos empezaron a sonar en la casa y unos pesados pasos golpeaban las escaleras.
Y Luke cambiaba.
-Está muerta, Jocelyn- le dijo con ojos amarillos mientras ella torpemente hacía lo que él decía –Debemos huir, la praetor está muerta-
Y con unas garras enormes y ensangrentadas, Luke se colaría por la ventana y treparía aferrado por la pared exterior. Los ruidos se acercaban y un frío se adueñó de Jocelyn.
Golpe en la puerta cuando ellos salían por la ventana y en ese momento ella voltea a ver lo que pasaba. Unos hombres armados irrumpieron en el cuarto y a la cabeza iba él.
Abrió
mucho los ojos y sus miradas se encontraron, cara a cara en la
penumbra, pero lo suficientemente iluminado el cuarto como para
detallarse uno al otro. Valentine estaba mucho más delgado, el veneno
corría por sus venas y lo estaba cambiando, el veneno que ella tantas
veces había notado que se inyectaba cuando vivían en Idris.
Tal vez el verdadero culpable de que el hombre que ella amó hubiera desaparecido, la sangre de demonio se lo había llevado. Luke era un animal pero Valentine era un demonio.
Y él la vio a ella, y se preguntaba si sería capaz de hacerle daño.
No podía creerlo pero luego pensó en Jonathan, y en que no tendría piedad con Luke: Estaba allí para matarlo.
Pero fue un segundo que se vieron el uno al otro, y que muchas emociones se proyectaran en esas miradas: ella fue sacada fuera del cuarto por Luke, saltando por la ventana, y creyó que caerían al piso, y sintió vértigo, pero sorprendentemente las garras de Luke se aferraban al cemento y la piedra del exterior de la casa y trepando con agilidad la llevó al techo y desaparecieron.
Pangborn y Blackwell iban siempre con él, los guardaespaldas de Valentine, y siempre veían la ira cada vez que su parabatai se le escaba con su mujer.
El hombre estaba devastado, e inútilmente miraba la ventana por donde se les habían escapado. El cuerpo de Lucila Lamber yacía desmembrado a pie de la escalera.
-No llegarán lejos- dijo Blackwell y todos se dispusieron a salir tras los traidores. Pero Valentine había perdido todo el aliento.
-Tal vez si ella supiera que Jonathan está vivo- murmuraba, pero luego pensó en la traición y sacudió la cabeza y se aferró a sus planes –No, no voy a echar por tierra mi venganza sólo para que vuelva conmigo. Obviamente está con ese animal, y Jonathan vale más. Con él haré lo que me plazca con Jocelyn. Que sufra con su muerte…por ahora- y con una expresión aterradora observaba el cuarto que acababa de dejar la pareja. Valentine pensaba lo peor.
-No se escaparán, será fácil encontrarlos en esta ciudad. Hay muchos temerosos Subterráneos dispuestos a informarnos- Blackwell lo incitaba a seguir –Esa misma mujer que estaba allá abajo no iba a arriesgar tanto por ellos. Tontos, como si no supiéramos donde estaba la praetor, alcahuete de Subterráneos, como si no tuviéramos la ayuda de demonios-
-¡Calla, no me importa!- Valentine gritó de ira –¡Se ha ido otra vez, ese traidor!-
El grupo allí reunido sintió la ir del fracaso y volvieron otra vez a la calle, pero sin ninguna seguridad de por qué lado habían agarrado.
---*---*---*---
Escaparon por los tejados, y no hubiera sido posible si no fuera por las increíbles habilidades de Luke.
Pero el Círculo tenía una gran ventaja y eran los demonios. En cualquier momento y cualquier lugar estarían, y debían estar preparados.
Saltaron al suelo y robaron el primer auto estacionado cerca, con mucha suerte.
-¿Qué es eso?- advirtió ella, allá adelante del parabrisas –¡Luke mira, hay algo enfrente!-
Luke aceleró y se llevó por delante lo que tenían enfrente y salieron de la calle. Un automóvil fuerte, afortunadamente de cuando eran buenos, y no se detendría hasta haber alcanzado la ruta que los llevaría hasta New Jersey .
---*---*---*---
El viaje fue como una travesía por dimensiones extrañas. A veces era terrible ver a través de los glamour, el mundo de sombras mezclado con el humano, y saber que no podían confiar en nada.
Un rostro demoníaco, aquí, allá. Al acecho siempre.
El que tenía poder sobre los demonios, tenía el poder de volver el mundo un infierno. ¿Hasta dónde llegaba el control de Valentine? No lo sabían, y era muy peligroso. Jocelyn temía por él, porque a la final lo traicionarían.
Pero esperaban no caer todos igual.
Magnus Bane les había dado la dirección, y oía en su cabeza la voz del brujo "busquen a Ragnor Fell, en un local llamado Crow Haven Corner"
---*---*---*---
Cuando el sol brillaba en todo su cénit se detuvieron, ya había amanecido desde hacía horas.
-Necesitas comer algo- Luke lucía severo. Había detenido el carro robado frente a un café de carretera.
La ciudad había quedado atrás, y el paisaje se tornaba cada vez más despoblado y natural. Pero aún les quedaba un día de viaje.
-No tengo hambre-
Jocelyn estaba callada y no había hecho ningún comentario desde que escaparon de Harlem. Lo que hacía era mirar por la ventana con pensamientos perdidos en el tiempo.
Habían visto cosas en su viaje, y Luke quiso preguntar:
-Viste a Valentine-
Ella asintió. No podía ocultar e interés que él tenía en eso, en saber de ella y sus sentimientos.
-Tengo mucho miedo. Me da miedo, él, todos ellos- empezó a murmurar como para sí misma. Luke la había sacado de aquella casa aterradora, y el rostro de Lucila no se le borraba de la mente. Y sintió dolor.
Luke quería saber lo que había sentido al verlo.
-Vi su runa- después de una pausa, Jocelyn se abre y su mirada ya no parecía tan extraviada –La runa, Lucian, la runa que yo le dibujé en su piel. No se ha borrado-
-Ésa runa- sonó celoso. En realidad pensaba que ella estaba delirando.
-Está en su pecho, y está en el mío. No se borra, ahí está- explicaba. En aquel breve momento se había fijado en el cuello abierto de la chaqueta negra que vestía Valentine, y por supuesto que había visto la runa.
Lucian jamás había tenido esa runa. Se las hacían solamente los recién casados, y su recuerdo le era tormentoso, porque las había visto claramente sobre sus pechos desnudos la noche aquella junto a la cascada en Idris.
Ninguno de los dos sabía eso, y no lo sabrían nunca.
-¿Por qué? ¿Por qué no se borra? ¡Yo lo odio!- exclamaba ella con dientes apretados.
-Tú todavía lo amas- le recordó él las palabras que le había dicho anoche, y otras veces –Tal vez sea por eso, Josie. Estás casada con él-
Ella veía a Luke, y sentía amor. La había salvado gracias a sus garras, a su condición de poder cambiar. Como siempre decía Valentine, que los Subterráneos tenían habilidades que no poseían los nefilim. Luke la había salvado gracias a esas habilidades y era hermoso.
Quiso abrazarlo.
Salieron del carro sin importarles que alguien descubriera que era un carro robado. Seguramente ya la policía los tenía ubicados, pero eso no los apresuraba. Entonces ella le toma el brazo y Luke, agradecido por esos gestos, la rodea completamente deseando desaparecer sus miedos.
-Esa runa me ata a Valentine, a su amor, a nuestro matrimonio, nuestra vida juntos… a nuestro…- y la voz se le apagó, y necesitaba respirar -¿Por qué sigue allí si él lo destruyó todo?-
"Tal vez no lo destruyó todo" pensó ella pero no quiso darle cabida a ese presentimiento. Después de haberlo visto otra vez y de querer gritarle en la cara "asesino", pensaba si había sido capaz en verdad de matar a su pequeño.
No quería tener runas, Jocelyn quería desaparecer todo lo que la marcara como Cazadora de Sombras. Lucian había logrado eso gracias a que se había convertido en Subterráneo, y ella comenzaba a amar eso de él con gran intensidad.
-Él nunca lo quiso- musitó a la final. La gente del restaurant no reparó en ellos, habían como dos o tres mesas ocupadas y nada más.
-¿A quién?- Luke voltea.
-A mi bebé, nunca lo quiso-
-No lo creo, Valentine estaba muy orgulloso, muy feliz, yo…- Luke se había detenido analizando las palabras de Jocelyn –No creo eso, qué te hace pensar que no quería a su hijo… ¿Fue por eso que tú…dejaste de seguir al Círculo?- se le encogió el corazón pensando que la verdad detrás de la traición de Jocelyn era ésa, y no sus sentimientos hacia él.
Ella vagó por las mesas y luego se sentó en una pegada de la ventana. Ordenarían algo rápido y se irían.
Por su lado Luke permanecía alerta, sus instintos le había prevenido del peligro la noche anterior, ahora esperaba lo mismo. Esperaba poder oler a los demonios antes de que aparecieran.
-No lo sé- sentados en la mesa allí como dos personas normales los hacía sentir que las cosas no estaban tan mal -Pero eso me hizo creer en algunas ocasiones-
Luke estaba perturbado por la tisteza que embragaba a Jocelyn.
El lugar no parecía presentar ningún peligro, pero igual no habría paz hasta que no llegaran a lugar prometido por Magnus Bane.
Sabía que ella tenía más cosas que contarle, y que él necesitaba saber, pero una inquietud le recorrió todo el cuerpo.
-¿Qué pasa, Lucian?- la serenidad momentánea se esfumó. Un grito estremeció toda la casa y ella se puso de pie de un salto, apretándose a Luke, que alarmado la había tomado de los brazos y se la llevaba directo a la ventana –¿QUÉ HACES?- le gritaba al verse arrastrada hacia la ventana.
-CONFÍA EN MÍ, sujétate de mi espalda- le gritó e hizo que ella se aferrara a su espalda. Jocelyn se negaba a hacer algo tan absurdo, pero Luke estaba decidido a tirarse por la ventana.
Ruidos empezaron a sonar en la casa y unos pesados pasos golpeaban las escaleras.
Y Luke cambiaba.
-Está muerta, Jocelyn- le dijo con ojos amarillos mientras ella torpemente hacía lo que él decía –Debemos huir, la praetor está muerta-
Y con unas garras enormes y ensangrentadas, Luke se colaría por la ventana y treparía aferrado por la pared exterior. Los ruidos se acercaban y un frío se adueñó de Jocelyn.
Golpe en la puerta cuando ellos salían por la ventana y en ese momento ella voltea a ver lo que pasaba. Unos hombres armados irrumpieron en el cuarto y a la cabeza iba él.
Abrió
mucho los ojos y sus miradas se encontraron, cara a cara en la
penumbra, pero lo suficientemente iluminado el cuarto como para
detallarse uno al otro. Valentine estaba mucho más delgado, el veneno
corría por sus venas y lo estaba cambiando, el veneno que ella tantas
veces había notado que se inyectaba cuando vivían en Idris.Tal vez el verdadero culpable de que el hombre que ella amó hubiera desaparecido, la sangre de demonio se lo había llevado. Luke era un animal pero Valentine era un demonio.
Y él la vio a ella, y se preguntaba si sería capaz de hacerle daño.
No podía creerlo pero luego pensó en Jonathan, y en que no tendría piedad con Luke: Estaba allí para matarlo.
Pero fue un segundo que se vieron el uno al otro, y que muchas emociones se proyectaran en esas miradas: ella fue sacada fuera del cuarto por Luke, saltando por la ventana, y creyó que caerían al piso, y sintió vértigo, pero sorprendentemente las garras de Luke se aferraban al cemento y la piedra del exterior de la casa y trepando con agilidad la llevó al techo y desaparecieron.
Pangborn y Blackwell iban siempre con él, los guardaespaldas de Valentine, y siempre veían la ira cada vez que su parabatai se le escaba con su mujer.
El hombre estaba devastado, e inútilmente miraba la ventana por donde se les habían escapado. El cuerpo de Lucila Lamber yacía desmembrado a pie de la escalera.
-No llegarán lejos- dijo Blackwell y todos se dispusieron a salir tras los traidores. Pero Valentine había perdido todo el aliento.
-Tal vez si ella supiera que Jonathan está vivo- murmuraba, pero luego pensó en la traición y sacudió la cabeza y se aferró a sus planes –No, no voy a echar por tierra mi venganza sólo para que vuelva conmigo. Obviamente está con ese animal, y Jonathan vale más. Con él haré lo que me plazca con Jocelyn. Que sufra con su muerte…por ahora- y con una expresión aterradora observaba el cuarto que acababa de dejar la pareja. Valentine pensaba lo peor.
-No se escaparán, será fácil encontrarlos en esta ciudad. Hay muchos temerosos Subterráneos dispuestos a informarnos- Blackwell lo incitaba a seguir –Esa misma mujer que estaba allá abajo no iba a arriesgar tanto por ellos. Tontos, como si no supiéramos donde estaba la praetor, alcahuete de Subterráneos, como si no tuviéramos la ayuda de demonios-
-¡Calla, no me importa!- Valentine gritó de ira –¡Se ha ido otra vez, ese traidor!-
El grupo allí reunido sintió la ir del fracaso y volvieron otra vez a la calle, pero sin ninguna seguridad de por qué lado habían agarrado.
---*---*---*---
Escaparon por los tejados, y no hubiera sido posible si no fuera por las increíbles habilidades de Luke.
Pero el Círculo tenía una gran ventaja y eran los demonios. En cualquier momento y cualquier lugar estarían, y debían estar preparados.
Saltaron al suelo y robaron el primer auto estacionado cerca, con mucha suerte.
-¿Qué es eso?- advirtió ella, allá adelante del parabrisas –¡Luke mira, hay algo enfrente!-
Luke aceleró y se llevó por delante lo que tenían enfrente y salieron de la calle. Un automóvil fuerte, afortunadamente de cuando eran buenos, y no se detendría hasta haber alcanzado la ruta que los llevaría hasta New Jersey .
---*---*---*---
El viaje fue como una travesía por dimensiones extrañas. A veces era terrible ver a través de los glamour, el mundo de sombras mezclado con el humano, y saber que no podían confiar en nada.
Un rostro demoníaco, aquí, allá. Al acecho siempre.
El que tenía poder sobre los demonios, tenía el poder de volver el mundo un infierno. ¿Hasta dónde llegaba el control de Valentine? No lo sabían, y era muy peligroso. Jocelyn temía por él, porque a la final lo traicionarían.
Pero esperaban no caer todos igual.
Magnus Bane les había dado la dirección, y oía en su cabeza la voz del brujo "busquen a Ragnor Fell, en un local llamado Crow Haven Corner"
---*---*---*---
Cuando el sol brillaba en todo su cénit se detuvieron, ya había amanecido desde hacía horas.
-Necesitas comer algo- Luke lucía severo. Había detenido el carro robado frente a un café de carretera.
La ciudad había quedado atrás, y el paisaje se tornaba cada vez más despoblado y natural. Pero aún les quedaba un día de viaje.
-No tengo hambre-
Jocelyn estaba callada y no había hecho ningún comentario desde que escaparon de Harlem. Lo que hacía era mirar por la ventana con pensamientos perdidos en el tiempo.
Habían visto cosas en su viaje, y Luke quiso preguntar:
-Viste a Valentine-
Ella asintió. No podía ocultar e interés que él tenía en eso, en saber de ella y sus sentimientos.
-Tengo mucho miedo. Me da miedo, él, todos ellos- empezó a murmurar como para sí misma. Luke la había sacado de aquella casa aterradora, y el rostro de Lucila no se le borraba de la mente. Y sintió dolor.
Luke quería saber lo que había sentido al verlo.
-Vi su runa- después de una pausa, Jocelyn se abre y su mirada ya no parecía tan extraviada –La runa, Lucian, la runa que yo le dibujé en su piel. No se ha borrado-
-Ésa runa- sonó celoso. En realidad pensaba que ella estaba delirando.
-Está en su pecho, y está en el mío. No se borra, ahí está- explicaba. En aquel breve momento se había fijado en el cuello abierto de la chaqueta negra que vestía Valentine, y por supuesto que había visto la runa.
Lucian jamás había tenido esa runa. Se las hacían solamente los recién casados, y su recuerdo le era tormentoso, porque las había visto claramente sobre sus pechos desnudos la noche aquella junto a la cascada en Idris.
Ninguno de los dos sabía eso, y no lo sabrían nunca.
-¿Por qué? ¿Por qué no se borra? ¡Yo lo odio!- exclamaba ella con dientes apretados.
-Tú todavía lo amas- le recordó él las palabras que le había dicho anoche, y otras veces –Tal vez sea por eso, Josie. Estás casada con él-
Ella veía a Luke, y sentía amor. La había salvado gracias a sus garras, a su condición de poder cambiar. Como siempre decía Valentine, que los Subterráneos tenían habilidades que no poseían los nefilim. Luke la había salvado gracias a esas habilidades y era hermoso.
Quiso abrazarlo.
Salieron del carro sin importarles que alguien descubriera que era un carro robado. Seguramente ya la policía los tenía ubicados, pero eso no los apresuraba. Entonces ella le toma el brazo y Luke, agradecido por esos gestos, la rodea completamente deseando desaparecer sus miedos.
-Esa runa me ata a Valentine, a su amor, a nuestro matrimonio, nuestra vida juntos… a nuestro…- y la voz se le apagó, y necesitaba respirar -¿Por qué sigue allí si él lo destruyó todo?-
"Tal vez no lo destruyó todo" pensó ella pero no quiso darle cabida a ese presentimiento. Después de haberlo visto otra vez y de querer gritarle en la cara "asesino", pensaba si había sido capaz en verdad de matar a su pequeño.
No quería tener runas, Jocelyn quería desaparecer todo lo que la marcara como Cazadora de Sombras. Lucian había logrado eso gracias a que se había convertido en Subterráneo, y ella comenzaba a amar eso de él con gran intensidad.
-Él nunca lo quiso- musitó a la final. La gente del restaurant no reparó en ellos, habían como dos o tres mesas ocupadas y nada más.
-¿A quién?- Luke voltea.
-A mi bebé, nunca lo quiso-
-No lo creo, Valentine estaba muy orgulloso, muy feliz, yo…- Luke se había detenido analizando las palabras de Jocelyn –No creo eso, qué te hace pensar que no quería a su hijo… ¿Fue por eso que tú…dejaste de seguir al Círculo?- se le encogió el corazón pensando que la verdad detrás de la traición de Jocelyn era ésa, y no sus sentimientos hacia él.
Ella vagó por las mesas y luego se sentó en una pegada de la ventana. Ordenarían algo rápido y se irían.
Por su lado Luke permanecía alerta, sus instintos le había prevenido del peligro la noche anterior, ahora esperaba lo mismo. Esperaba poder oler a los demonios antes de que aparecieran.
-No lo sé- sentados en la mesa allí como dos personas normales los hacía sentir que las cosas no estaban tan mal -Pero eso me hizo creer en algunas ocasiones-
Luke estaba perturbado por la tisteza que embragaba a Jocelyn.
El lugar no parecía presentar ningún peligro, pero igual no habría paz hasta que no llegaran a lugar prometido por Magnus Bane.
viernes, 30 de enero de 2015
Capítulo XXIII - La historia del niño lobo
La zona en donde habían pasado sus primeros días en
Nueva York, ya no era lugar seguro. Desde un teléfono público, Luke hablaba con
Alaric, el único contacto que le quedaba con el que podía hablar de su
situación.
Alaric le contó que estaban siendo vigilados, que
Valentine ya sabía que habían estado allí. Y era muy posible que utilizaran al
hombre lobo para llegar hasta ellos. Pero Alaric ya no sabía más nada de Luke
ni Jocelyn, así que de nada les serviría al Círculo capturarlo.
Pero lamentablemente eso no prevendría de que lo
hicieran.
Luke le contó que Magnus les había dado la dirección
de un sitio en Salem, y que para
allá irían, pero debían asegurarse de hacerlo
en total clandestinidad. Que Valentine jamás supiera que estaban fuera de Nueva
York.
Entonces Alaric le dijo que contactara al Praetor
Lupus de Nueva York, una mujer lobo llamada Lucila Lamber, y les dio una
dirección.
Luke sacudió la cabeza y cerró el teléfono. Él jamás
tuvo un praetor, él tuvo que vérselas solo después de que fue mordido. Pero
ahora debía proteger a Jocelyn de la persecución del Círculo, y esa praetor
lupus tenía el deber de proporcionarles el viaje de manera segura.
-Dice que ella nos llevará, que es lo mejor que
podemos hacer- le dijo a Jocelyn.
Y se dirigieron a un suburbio de casas pobres en lo
más profundo de Harlem, ocultos por la noche. Y allí, una mujer de aspecto
fuerte y siniestro les recibe, y les dice que los cobijará por una noche y que
al día siguiente los llevaría a Salem sanos y salvos, pero nada más. No quería
involucrarse con Valentine Morgenstern.
Era igual que todos los demás, y no sabían cómo
aceptaba siquiera darles techo por una noche, ya que las miradas que le lanzaba
a Jocelyn Morgenstern eran obvias . Pero era praetor, y su deber era ayudar a
Luke que se encontraba, irremediablemente, en el medio de una tormenta.
Le preguntó a Luke si era un novato, y Luke le
respondió que no, que ya sabía dominar El Cambio. Sin embargo Lucila podía ver
más allá, y le dijo que a pesar de su tiempo como Hombre Lobo, él todavía era
un novato.
Luke pensó preguntarle si sería capaz de matar a
alguien conocido siendo un lobo, pero tuvo mucho miedo de oír la respuesta.
---*---*---*---
Cuando Luke y Jocelyn estuvieron solos, con ropas
secas y algo de comida en sus estómagos, en el piso de arriba de la casa de la
praetor, él hace que tome asiento y con mirada severa le dice:
-Creo que tienes algo que contarme-
Ella estaba dispuesta a hacerlo, frotaba sus manos
nerviosa, pero la cálida mirada de Luke le daba confianza y seguridad.
-Éramos felices, en nuestra casa en el bosque
Brocelind. Valentine la había comprado para mí, era sencilla pero hermosa-
empezó a contar como alguien que lo está viendo todo frente a sus ojos.
-Lo sé- murmuró él con disimulo. Sabía que lo iba a
oír iba a herirlo, bastantes veces había ido a aquella casa para dejar a
Jocelyn en los brazos de su parabatai.
-Una noche, la neblina lo cubría todo, las luces de
las velas calentaban todo el cuarto como un manto rojizo y tenue…-
Luke no quería oír. No soportaba aquellos detalles.
-Él era tan dulce, Luke, y podía sentir su corazón
latir sobre mi pecho de lo fuerte que le latía. Me amaba, y decía que yo era la
única que lo amaba a él, la única persona que era gentil con él-
La mirada de Luke la evadía, se clavaba en el suelo cubierto
de tablas de madera. Y había demasiada paz allí, como si las ventanas de la
casa aislaran por completo el ruido de la ciudad.
-Y éramos felices, y por eso no me importaba lo demás-
ella no se daba cuenta del
impacto de sus palabras. Estaba inmersa en el
recuerdo- Éramos iguales. Yo lo apoyaba en todo, eso fue tiempo antes de que
naciera Jonathan-
Hizo una pausa para mirar por la ventana, la noche
corría.
-Entonces esa noche algo interrumpió el silencio de
nuestra casa. Yo reposaba sobre su pecho y lo sentí, un ruido extraño. Sabía
que no era normal. Valentine dormía profundamente y no se daba cuenta, entonces
yo decidí investigar. Cuando me puse la bata escuché el ruido más claro, y
venía de la casa y mis sentidos de cazadora se pusieron alertas. Recurrí
enseguida a mi espada de Cazadora de Sombras, y no perdí más tiempo. Bajé las
escaleras en la oscuridad, sin hacer ruido. Al principio no vi nada pero no tenía miedo,
me alentaba el deseo de proteger mi felicidad. Haría lo que fuera por eso, y
por él. Entonces, cuando me asomé a la cocina pude distinguir algo que se
movía, la claridad de la luna ayudaba a distinguir las sombras y no tardé en
descubrir que alguien se había metido en nuestra casa. Algo. Y tuve mucho miedo
al fin, porque pensé que eran enemigos del Círculo. Salí de mi escondite para
enfrentar a la cosa y tropecé con un montón de comida esparcida por el suelo.
La criatura se arrastraba por el suelo y estaba devorando la comida, tenía
forma humana, o casi humana. Lo vi con más claridad, era bastante pequeño y
enclenque, y saltó encima de mí con una velocidad anormal. Instintivamente
blandí mi espada y me protegí del ataque, y la criatura cayó al suelo herida.
Pero eso no lo detuvo, me enfrentó con ferocidad y le vi el rostro, una cosa
horrible como nunca vi. Tenía cuerpo humano pero la cabeza era amorfa con un
hocico lleno de colmillos espantoso y supe que se trataba de un hombre lobo, un
Subterráneo. Horrorizada retrocedí y vi que Valentine tenía razón con respecto
a aquellos seres. Eran unas espantosas aberraciones…-
Entonces Jocelyn calló pues la voz se le cortó al
decir eso. Luke le tomó de la mano para consolarla pero ella no quería verlo a
los ojos.
-No te sientas mal por eso. Todos los nefilim pueden
vernos así, yo… pues alguna vez lo vi así también, yo también pensaba como
Valentine, era mi mejor amigo y tal vez si jamás… si jamás me hubiera tocado
ser esto… estaríamos todos en El Círculo, apoyándolo-
-¡Lucian!- ella habló otra vez, con voz firme –Yo lo
maté. Vi a aquella criatura en mi casa y sentí que amenazaba nuestras vidas, la
mía y la de mi esposo, entonces lo maté, para que jamás le hiciera daño. Y él
estaba allí, Valentine había aparecido por las escaleras y me vio hacerlo, y
cuando hubo muerto el hombre lobo vi lo que realmente era, un niño. No tendría
más de 10 años, y yacía muerto por mi espada. Valentine debió estar muy
orgulloso de mí, y yo corrí a su lado-
Jocelyn hizo silencio pues había vivido otra vez aquel
momento. La vergüenza había hecho que no le hubiera contado eso a él nunca, lo
hacía ahora que se había convertido en un Subterráneo.
-Eso no te hace igual a él- le dijo Luke y ella aceptó
su comprensión –Nunca lo fuiste -
Así pasaría el resto de la noche. Al día siguiente, un
nuevo panorama estaría al frente de ellos dos, y para Jocelyn era un camino a
su redención.
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