jueves, 6 de marzo de 2014

Capítulo XI - Extraño bebé



El Instituto de Nueva York era un lugar lúgubre y silencioso ahora después de todo lo ocurrido en Idris. Muchos de los que allí habitaban estaban ahora muertos.
Pero muchos vendrían a alojarse en ese lugar, muchos refugiados y huérfanos.
Los Lightwood serían juzgados allí por la Inquisidora porque eran seres indeseables para la Clave y para toda Idris.
La Inquisidora Imogen Herondale era tal vez la peor jueza que pudieran tener, odiaba al Círculo más que nada  y los Lightwood se preguntaban qué era peor, si estar en contra de Valentine o si estar en contra de Imogen…
La desesperación se veía en el rostro de Maryse, quien cargaba a su pequeño Alec an brazos mientras que Robert llevaba al hijo de Valentine.
La Inquisidora los recibió amargamente esa noche, dispuesta a castigar a los desertores del Círculo incluso con la muerte, pero la presencia de los bebés ablandó su corazón. Le recordaban a su Stephen asesinado hacía poco…
-¿Y bien?- exigió explicaciones. Todos los nefilim estaban en batalla, y buscando a los prófugos en esa noche nefasta. La mujer estaba sentada en un escritorio enorme lleno de libros, y la acompañaba el famoso gato Iglesias que siempre había vivido en ese lugar (Era obvio que ese gato era algo así como inmortal)
-Imogen, por favor. Tú nos conoces- clamaba piedad Maryse, con el rostro blanco y cadavérico por el sufrimiento –No queremos ya nada, sino vivir en paz para que nuestro hijo crezca…-
-Tienen que ser castigados por traición y asesinato, Maryse. La Clave los espera, serán juzgados por la Espada Alma y tal vez sentenciados a muerte. Todos los que fueron del Círculo. Eso te incumbe a ti también, Hodge- añadió clavándole los ojos a Hodge que estaba escondido tras una columna.
El hombre se estremeció.
-Nosotros dejamos a Valentine antes del Levantamiento- Robert tenía más fuerza para mentir –Fuimos castigados por él, porque lo abandonamos. Nunca formamos parte de esta traición. Pedimos indulgencia y refugio, a cambio de nuestra lealtad a La Clave. Además... necesitamos estar protegidos, porque los del Círculo han amenazado matar a nuestro Alec-
-El Círculo se acabó- mintió Hodge.
La Inquisidora titubeó con rostro severo.
-¿Quién es ese niño?- preguntó suspicaz observando el regordete bebé que Robert cargaba, era rubio, muy hermoso. Sabía que un niño así podía ser el hijo de los Morgenstern -¿Qué hacen con él?-
-¿Es que no lo ves? Son huérfanos que rescatamos de Idris. Este pobre bebé lo encontramos tirado al lado
de sus padres asesinados por Rangborn- mintió Robert  con dureza y Maryse le lanzó una mirada de soslayo –Lo vamos a cuidar si ustedes nos perdonan, a los niños huérfanos de Idris-
La Inquisidora titubeó pero no dijo nada.
-Imogen. Si tú hubieras visto lo que yo vi- intervenía Maryse -no dudarías de nosotros. Valetine se volvió loco, asesinó a  todos… a todos- el rostro de la nefilim era una máscara de horror al contar eso –La casa de los Fairchild, su propia familia… mató al bebé de Jocelyn ¡¿Crees que ahora nosotros queremos estar de su lado??!-
-¿Dónde están ellos?- Imogen preguntó severamente –Los Morgenstern y Lucian Greymark ¿DÓNDE?-
-Muertos- en defensa de su esposa, Robert no escatimaba explicaciones mal fundadas.
-¿Estás seguro?-
-Ehh, no- reconoció él ante la mirada atónita y nerviosa de Hodge. Admiraba aquel temple de Robert Lightwood –Pero de seguro lo están. Lucian no pudo escapar de la ira de Valentine, Imogen, era el primer objetivo. Y Jocelyn… Jocelyn quería quitarse la vida después de lo que vio. No creo que esté viva ahora-
Maryse soltó un grito ahogado ante las cosas que decía, pero lo disimuló y apoyó lo dicho por su esposo.
-Tú sabes lo que es perder a un hijo, imagina el dolor de Jocelyn al ver el su familia entera muerta y … el cuerpo de su bebé de poco tiempo de nacido… No dudo que se haya suicidado-
La mujer se estremeció de pies de cabeza.
-Bien…- Imogen podía creer aquella historia –Pero de él, el peor de todos… no me han dicho nada. No está muerto ¿Verdad?-
-Valentine, no lo sabemos. Pero, aquí estamos, Imogen. Con la Clave. Nos necesitan- afirmó Robert con firmeza de hierro -Y nosotros a ustedes-
-Por favor, sálvennos, y a mi bebé- rogaba Maryse sujetando a Alec con fuerza entre sus brazos.

---*---*---*---

La situación de los Lightwood y de Hodge no se resolvería tan fácilmente pero esa noche tenebrosa, la Inquisidora accedió a que Maryse y Robert se quedaran en el Instituto con los bebés, para que los cuidaran.
El tiempo diría que decidiría la Clave con respecto a ellos.
---*----*---*---

Alojados en una habitación enorme, austera y fría. Maryse cuidaba de los dos bebés con cariño. Su corazón estaba condolido, sus lágrimas eran ardientes.
Robert llegó y la abrazó fuertemente.
-Siento mucha tristeza por Jocelyn, Robert. Me cuesta ser lo que soy- sollozó en sus brazos.
-Lo sé, pero es mejor así. Jonathan no tendría chance de sobrevivir si estuviera con sus padres, en cambio aquí, Jonathan tiene un chance de crecer junto con nuestro hijo-
El rubio bebé retozaba en los brazos de Maryse totalmente al  margen de la tragedia que rodeaba su existencia. Crecería sin saber nada, al igual que su hijo Alec.
-Se parece a ellos. Tiene los ojos de Valentine, la dulzura de Jocelyn- decía ella recordando los días en Idris cuando ella y Jocelyn compartían una bonita amistad, se contaban sus cosas. Jocelyn era feliz, y ella también.
-Sí, es un Morgenstern…-
-Y Valentine lo educará…-
-Así tiene que ser- sentenció Robert.
Luego un tierno beso calmó a su esposa. Se amaban mucho los dos, y sentían por el destino que habían sufrido los Morgenstern.
-¿Crees que sea como él, Robert?-
-Es un bebé inocente- le decía Robert.
-Es hijo de Valentine-
Los dos callaron, Jonathan era hermoso pero había algo extraño en él. Sin embargo no hicieron caso, se besaron como padres que tenían dos hijos.
Parecía todo un mal sueño, todo desde el momento en que empezaron los problemas. Robert y Maryse allí abrazados esperaban despertar y entonces ver que nada de eso en verdad existía, que estaban en realidad en su casa de Idris como si nunca hubiera ocurrido el Levantamiento.
Pero ésa era su realidad ahora, ellos eran del Círculo, y los que antes fueron amigos ahora eran enemigos. Valentine les hizo jurar que perseguirían a Lucian y a Jocelyn allí en el mundo humano.
Y así sería.
 

Capítulo X - El peso del pasado



Luke se quedó en el pasillo en penumbras pensando en todo lo que había dicho Alaric. Le hizo ver con más claridad una realidad que el mismo se empeñaba en negar “¿Tenía razón Valentine en reaccionar así como lo hizo?” resonaba en su mente la voz de Alaric.
Y la consciencia de Luke ahora reconocía “Sí”
Ésa era la verdad. Se negaba a verlo así, pero era como Valentine lo veía: siempre detrás de ella, siempre con esas miradas. Y a veces no le importaba que no estuvieran solos, la belleza de Jocelyn era cada vez mayor y él no dejaba de verla, de codiciarla.
Tal vez estaba esperando en verdad cualquier fallo entre ella y Valentine para él…
“Codiciar la esposa de su parabatai” le dijo cruelmente su consciencia.
Sacudió la cabeza y regresó a la habitación que Alaric les había prestado para pasar la noche. “Una habitación” pensó Luke con estremecimiento.
El lobo a veces era traicionero. Desde que aquel hombre lobo lo había atacado en Idris y Valentine le había dado la espalda, los deseo de Lucian eran incontrolables, las miradas eran más indiscretas y así fue como se despertó la desconfianza de Valentine, y con mucha intensión y malicia por parte de Lucian.

---*---*---*---
Entró a la habitación y encontró a Jocelyn sentada en la cama con un aspecto desolador: tenía los cabellos enredados, la piel sudorosa y ensangrentada. Arañazos recorrían sus brazos y Luke notaba lo delgada que estaba.
-¡Por el ángel!- exclamó -¿Demonios?- enseguida pensó que había sido atacada otra vez por los demonios del Círculo.
-Me pelé con una mujer vampiro- respondió ella ausente. No le importaba el dolor ni las heridas.
Luke revisó toda la habitación, buscando demonios sin oír mucho lo que dijo.
-¿Qué?- al fin reparó en lo que Jocelyn dijo -¿Qué te peleaste?- hizo silencio y acercó a ella, y se sentó al lado.
-Llamó a mi bebé “engendro”-
La voz de Jocelyn era desgarradora. Lucian sintió que se encogía su corazón.
-Que mi bebé era un engendro por ser hijo de Valentine- la mirada de ella dejó de estar enfocada en el vacío y volteó hacia Luke, enrojecida, llena de lágrimas- Él no tenía palabras para consolarla –Todos me repudian porque llevé en mi vientre un hijo de Valentine, a todos les complace que mi bebé esté muerto-
-No pienses eso sólo porque una mujer te lo dijo- soltó Luke.
-Es la verdad. Se lo veo en la cara a todos los que me miran. A las Hadas del parque, los Subterráneos del bar. Sabes que es así- ella hablaba como un robot sin emociones, pero su rostro era el retrato del dolor- Me repudian-
Él quería consolarla, le dolía enormemente ver lágrimas en sus ojos.
-Nadie puede ver ahora por qué me casé con él. Soy como una especie de aberración. Me dicen que soy una aberración… No creas que yo misma no me lo he dicho…-
-Valentine no era como es ahora. Todos los del Círculo lo queríamos-
-Sabes que no es lo mismo-
Él calló.
-Yo no soy tan buena como crees, Lucian- le dijo sorpresivamente.
-Calla, por favor. No sabes lo que dices- exclamó él –Eres una persona hermosa, jamás has sido mala- le dijo, “y por eso te amo” pensó, pero no lo dijo.
-En aquel entonces yo no le importaba a nadie- Jocelyn se perdió en el pasado, ya no estaba en aquella habitación en penumbras.
“A mí me importabas” pensó Luke, pero nunca se lo dijo.
-Era fea, se burlaban de mí ¿Te acuerdas? Entonces llegó él-
Una oleada de celos se apoderó de él, pero la verdad dolía. Todo le restregaba en la cara su estupidez. Luke siempre tuvo miedo de hablarle de sus sentimientos, él nunca supo lo que sentía, no tuvo coraje ni madurez… y entonces llegó él. Sí, llegó él...
-Valentine podrá ser un monstruo, pero al menos fue el único que me amó, tal como yo era. Para todos era fea, para él era bonita… Y no me importaba nada, por eso soy mala. Porque no me importaba si lo que hacía era malo, me amaba a mí, me lo daba todo. Los demás no importaban. Soy una egoísta. Y con él ya nadie se burló de mí-
-De nosotros, Josie- logró decir Luke con un sabor dulce amargo en la boca ante la verdad.
Jocelyn había pasado de ser el patito feo al hermoso cisne desde que todos se unieron en El Círculo. Y ahí fue cuando los sentimientos de Luke se definieron, pero ya era demasiado tarde.
-Fui un imbécil- dijo en voz alta al fin. Pero Jocelyn estaba ausente y no podía entender lo que decía.
-Supongo que por mi arrogancia me castigaron- completó su taimado monólogo con más lágrimas inexpresivas saliendo de sus ojos verdes –Fui arrogante, me volví hermosa, fuerte, una guerrera temible y me volví arrogante. Estuve con él en muchas cosas, Luke, yo pensaba como él en muchas cosas. Esos Subterráneos no están del todo equivocados. Valentine y yo nos encontramos para complementarnos. Nos ayudamos mutuamente, éramos tal para cual…. Me siento culpable de las desgracias que cayeron sobre nosotros los del Mundo de Sombras, pero fue por amor, Luke, y me traicionaron-
Hizo silencio.
-Ese pasado me pesará y me perseguirá toda la vida-
Había mucha añoranza en Jocelyn que Luke tuvo la  certeza de que si Valentine no hubiera arruinado las cosas, ella seguiría con él hasta la muerte.
Tonto Valentine, en realidad fue un completo imbécil también. Lo perdió todo por su propia voluntad.
-Jocelyn…- Luke no lo soportaba más. Instintivamente se acercó ella y la abrazó.
Estaban allí solos, ellos dos perdidos en el mundo humano, ya no estaba Valentine entre ellos, ya no estaba allí para protegerla de él. Luke sintió el deseo voraz del lobo en sus entrañas. La abrazó y fue como abrazar a un muñeco de trapo.
Ella respondió soltando todo su llanto en su pecho.
Pero no se daba cuenta de nada, o tal vez sí. Pero no era momento para decirle nada. Había que pensar en lo que debía hacer ahora, no iba a permitir que siguieran atacando a Jocelyn, debía llevársela y cuidarla.
Luke recompensaría con amor y apoyo todo el tiempo que perdió en Idris por nunca decir lo que sentía.
Aunque no estaba seguro de que si le hubiera dicho desde un principio que la amaba, hubiera evitado que Valentine llegara a sus vidas. No.
Tal vez nunca fue el momento, tal vez el momento vendría era ahora, en medio de aquel cataclismo. Así era la vida.

martes, 4 de marzo de 2014

Capítulo IX- La historia de Luke



-¿Es verdad eso que hizo Valentine?-
Alaric y Luke conversaban en privado a entradas de la habitación en donde se quedarían por unos días. Quedaba ubicada en el mismo edificio que “La Luna del Cazador” y era propiedad de un Subterráneo con mucho dinero. Ya era de día y Luke tenía en sus manos los valiosos papeles que indicaban que ya eran ciudadanos Estadounidenses, algo que muchos inmigrantes anhelaban sin éxito.
Luke se limitó a asentir sintiendo su estómago un poco revuelto al recordar las ruinas de la casa de los Fairchild.
-Mató a todos, a sus padres y… - no continuó -Encontramos la casa quemada hasta los cimientos y los cuerpos…-
-Está bien, no tienes que contarme los detalles- se estremeció Alaric que era un hombre lobo enorme y fuerte –Es que me cuesta creer eso, incluso viniendo de ese monstruo. Siento pena por ella-
-Entonces ya no les debe quedar dudas de que ella no está ni con Valentine ni con el Círculo-
-Seguro. Pero…- gruñó Alaric –No todos saben esos detalles, Luke. Ehhh- el hombre vaciló y se paseó por el pasillo por un momento –Nadie más debe saber quién es ella. No la quieren. Aquí no la quieren, todos están murmurando, nadie comprenden cómo pudo relacionarse con ese hombre... cómo pudo amarlo...-
-¡Ya sé que tenemos que irnos!- resopló Luke con fastidio ante aquellas palabras, pero estaba acostumbrado ya a eso.
-En fin, nadie está a salvo, ahora que ese hombre anda suelto para desgracia de todos los Subterráneos. No son ustedes dos nada más- gruñó Alaric nervioso –Valentine al fin se quitó la máscara. Estamos todos metidos en esto- luego de una pausa observó lo silencioso que estaba Luke -¿Por qué lo haces?-
-Por qué hago ¿Qué?-
-Ya sabes a qué me refiero-
-Soy amigo de Jocelyn desde que era niño. Siempre fui su mejor amigo ¿Cómo crees que la voy a abandonar ahora que ha pasado por algo tan horrible? Está sola, traumatizada. No la voy a abandonar- respondió Luke acaloradamente.
Alaric no le despegaba los ojos de encima. Algo había pasado que había separado a los Morgenstern y no era precisamente el complot que había organizado Valentine contra La Clave.  Alaric se daba cuenta que había una amistad demasiado íntima entre Luke y Jocelyn.
-Tal vez yo fui el culpable de su desgracia…- confesó Luke cansado de callar y muy sorprendido de decirle eso a alguien que apenas conocía. Pero sabía que entre los Subterráneos había lealtad.
-Entonces ¿Tenía razón Valentine en reaccionar así como lo hizo?-
En el interior de Luke una voz le dijo “Sí” pero lo que su boca iba a decir era otra cosa:
-¡Claro que no!- alzó la voz escandalizado– Nunca hice nada, maldita sea, ojalá lo hubiera hecho al menos, pero fui un imbécil y no hice nunca nada. Jocelyn no sabe siquiera lo que siento… eso creo. Yo nunca le dije lo que sentía por ella. Siempre fui un estúpido cobarde. Pero él se dio cuenta, y empezó con celos enfermizos sin razón-
-Si Valentine le hizo eso a su propio hijo, imagínate lo que será de capaz de hacer contigo, Luke- le advirtió. La angustia de Alaric empeoraba. Era el más puro miedo lo que tenía durante aquella conversación.
Las entrañas de Luke se estremecieron. Pero tenía una mirada terrible en sus ojos negros.
Alaric no era tonto, Alaric se daba cuenta de lo que realmente buscaba y eso inquietó a Luke. 
Pero tenía razón, no dejaría sola a Jocelyn ahora que ya no tenía nada que la uniera a otro. Podían recuperar el tiempo perdido.
-Por eso deben irse muy lejos del Mundo de las Sombras- continuó el hombre lobo- No pueden estar aquí, donde El Círculo sabe que estamos nosotros ¿Entiendes? Tienen que mezclarse con los mundanos-
Alaric estaba asustado y con todas las razones.

---*---*---*---



Lucian Greymark siempre fue un niño tímido. Él y Jocelyn se conocían desde antes de entrar al colegio, y una vez en medio del ambiente estudiantil, su amistad se fortaleció. Pero el joven Lucian no terminaba de entender sus sentimientos hacia ella, era muy inmaduro en aquel entonces y Jocelyn también. Jocelyn era una niña sencilla, poco coqueta, y demasiado fuerte para ser mujer. Los demás muchachos la despreciaban por eso, decían que no era bonita aunque Luke no pensaba lo mismo, “pero jamás dijo nada”

En la secundaria los dos iban juntos a todas partes, no tenían más amigos porque eran raros. Fue entonces cuando conocieron a  ese chico nuevo, Valentine, y la vida les cambió.
A Luke le gustaba ella en secreto y no tuvo el valor de decirle nada. Por eso la perdió. Valentine era todo lo contrario, no tuvo nunca miedo de ser rechazado y habló, y… bueno, la conquistó como un hombre debía hacer.
Para cuando él dejó de ser un inmaduro estúpido, ya era demasiado tarde. No le quedaba más que ser testigo de la felicidad de su amada con otro.
Pero Luke siempre estuvo allí a su lado, porque entre él y Jocelyn había algo más que una amistad. En los momentos difíciles ella buscaba refugio en él, cuando Valentine empezó a cambiar, Jocelyn corría con él y allí empezaron los problemas. Lo que antes eran celos infundados, ahora tenían más bases, Valentine ya estaba seguro que Lucian codiciaba a su mujer, y que estaba detrás de ella esperando la más mínima oportunidad. Y no era falso del todo.
Tonto.
Pero ya no más. Ahora estaban juntos otra vez sin Valentine y no la perdería otra vez.
El enfrentamiento ahora era personal.


---*---*---*---
La manada de Alaric les prestaba ayuda, pero Luke ya no pretendía estar en ninguna manada. Le avergonzaba comportarse como un animal, quería ser un hombre, un simple hombre, ya no más nefilim ni Subterráneo. Se marcharían de allí, de Manhattan, a algún lugar de las afueras, y no se relacionarían más con los Subterráneos. Debían ocultar la identidad de Jocelyn por su propio bien.
Porque ahora todo el mundo estaba en peligro, los demonios acechaban dispuestos a matar.

La batalla apenas comenzaba.