lunes, 3 de marzo de 2014

Capítulo VIII - Luke Garroway y Jocelyn Fray


La noche nebulosa los sorprendió escondidos en lo más profundo del Central Park. Era ése un lugar contradictorio, de día, hermoso, donde las parejas y los niños paseaban entre los descansos de los trabajos, pero de noche… de noche el Central Park se llenaba de sombras y de monstruos.
El automóvil que Lucian había robado era su único refugio.
Pero esa noche, esa noche un grupo de gente extraña se reunía alrededor del lago, y los encontró a los dos allí, y supieron que eran fugitivos de Idris.
-¿Quiénes son ustedes?- Lucian se puso a la defensiva y enfrentó a los extraños receloso porque aquellos sabían lo que eran ellos -¿Cómo saben que somos exiliados?-
-Todos sabemos lo que ocurrió en Idris- dijo el extraño hombre de cabellos plateados y azules- La Clave anda buscando a los fugitivos, a todos los del Círculo-
Lucian y Jocelyn se quedaron mudos, cruzando miradas nerviosas. El hombre de cabello plateado y azul los miraba con curiosidad, pero detuvo su atención en ella.
-Jocelyn Morgenstern... una Cazadora de Sombras, la esposa de Valentine- la voz del hombre se entrecortó de miedo.
-Yo no soy como él- a ella le centellaron los ojos al ser nombrada así, "la esposa de Valentine" -No tienen que tener miedo de mí-
-Es verdad. Escuchen- Lucian se interpuso para defender a Jocelyn de la muchedumbre que se acercaba a ella- Ella no es lo que creen, no saben por qué está aquí, no saben por lo que ha pasado ¡No la juzguen!-
La gente se tranquilizó y el líder habló otra vez:
-Calma. Nosotros no vamos a entregar a nadie. Somos Hadas- dijo el extraño -Los asuntos de los nefilim no nos conscierne ahora, y no queremos tener a una Morgenstern aquí con nosotros ¿Qué hacen aquí?-
-Estamos buscando “La Luna del Cazador”- habló Lucian sin más rodeos y sin dar explicaciones –Eso es todo, buscamos a un amigo-
Las Hadas los observaron con curiosidad, luego el interlocutor les respondió:
-Conocemos el lugar-
-¿Puede decirnos dónde está?- intervino Jocelyn ansiosa.
-Claro-
---*---*---*---
No hubo más pérdida de tiempo. “La Luna del Cazador” era un local de Subterráneos ubicado en un barrio de Manhattan, muy frecuentado por las manadas de Nueva York. Los Cazadores de Sombras no eran bienvenidos y mucho menos agentes de la Clave.
Lucian no era nefilim ya, era un Subterráneo, pero Jocelyn, Jocelyn era una Morgenstern y todo el mundo notaba eso al verla. Y le tenían miedo.
Con recelo la concurrencia del bar dejaba pasar a aquella indeseable mujer, que iba protegida por el Subterráneo ex-nefilim. Unos sabían ya quiénes eran, y sabían que eran prófugos de la Clave, otros no, pero igual les tenían miedo. 
Y eso era aún más peligroso.
Afortunadamente encontraron a Alaric en el local, un hombre lobo que Lucian había visto en Idris antes del Levantamiento.
Alaric, por supuesto, también sabía muy bien quiénes eran ellos, y de todos los que estaban allí, él fue el único que los recibió amablemente:
-Tranquilos, no hay peligro- le dijo a los desconfiados Subterráneso que se apiñaban alrededor de Jocelyn Morgenstern. 
Juntos se fueron a hablar a un rincón, protegidos por miembros de la manada de Alaric.
-Entonces Valentine también está aquí- resopló el hombre lobo apoyado en la barra. El local estaba lleno de toda clase de Subterráneos, pero en su mayoría hombres lobo.
Jocelyn asintió.
-El mundo mundano tiene problemas ahora si eso es así. El Círculo aterrorizará Nueva York también- decía Lucian con alarma.
-Y tú ya no tienes nada que ver con él, Jocelyn - Alaric no despegaba sus ojos de la Cazadora de Sombras.
-No, no más- afirmó ella enérgicamente, con ojos centellantes- No soy más una nefilim, nunca más-
-Eran muy unidos ustedes dos, se amaban como nada- seguía Alaric hablando de la pareja que dominaba toda Idris.
-¡Ya no más!- ella se levantó imponente, muy ofendida por todas las insinuaciones, por la desconfianza.
-Es verdad, Alaric. Ella ahora es la principal enemiga de Valentine- confirmó Lucian. Los hombres lobo titubearon pero decidieron confiar en él.
-No te será fácil entonces vivir aquí, Jocelyn Morgenstern, porque tienes un pasado junto a él, fuiste del Círculo y eres una Morgenstern... lo más preciado para Valentine. No podrás escapar de él- le dijo Alaric sombríamente -Y la gente no te aceptará con facilidad... Lo sabes ¿Verdad?-
-Lo sé, soy una Morgenstern y tal vez siempre lo sea...- lo cortó en seco, luego agregó con voz firme- Pero ahora los ayudaré a ustedes, estoy con ustedes. Escuchen. El Círculo tiene demonios a su servicio, Valentine siempre estuvo experimentando con eso. Yo lo vi…- contaba Jocelyn –Pero no hice nada para evitarlo, porque estuve ciega, porque… lo amaba-
El remordimiento dominaba su corazón. Tal vez era culpable de la muerte de su familia también. Si no
hubiera ignorado la locura que se apoderaba de Valentine, nada hubiera pasado.
-Nadie tiene la culpa, Jocelyn- reconoció Alaric secamente. Estaba ante Jocelyn Morgenstern, que tan sólo su nombre daba miedo, y sabía lo que era, o lo que había sido, en Idris. Recordaba que ella fue una feroz Cazadora de Sombra al igual que Valentine, los dos iban juntos a todo, y se amaban intensamente. Los Subterráneos creían que Jocelyn sería como él. 
Alaric se preguntaba qué pudo haber pasado entre ella y Valentine como para desaparecer ese amor, y si ella en verdad ya no volvería a tener nada con él. 
No lo sabía, porque la misma Jocelyn tampoco lo sabía.
-Yo…- ella pareció leer sus pensamientos- Yo sé que fui parte del Círculo, que estuve junto a mi esposo en todo, incluso en algunos de sus ideales… Fuimos duros, Alaric…. Los siento- reflexionaba inexpresiva mientras paseaba los ojos por el local lleno de Subterráneos- Pero recibí mi castigo, Valentine me traicionó matando a mi hijo por venganza…- sus ojos se aguaron y Alaric nunca había visto a Jocelyn Morgenstern así tan débil.
No iban a entrar en detalles y Alaric respetó eso.
-Bien. Escuchen, olvidemos eso. Lo que tienen que hacer ahora es convertirse en mundanos- les explicó el hombre lobo- Necesitan primero una identidad-
-Sí, eso- ratificó Lucian agradecido. Ahora no estaban solos, habían conseguido gente como ellos en aquel inhóspito lugar dispuestos a ayudarlos.
-Bien, yo se las puedo conseguir. Eso hago- el hombre terminó su bebida y no pidió nada más. Se arregló su ropa como todo un negociante.
Jocelyn y Lucian sonrieron con un rayo de esperanzas en el alma.
-Aun así no será fácil escapar del Círculo- gruñó Jocelyn apesadumbrada.
-Claro que no. Mucho me temo que viene tiempos de grandes batallas en este mundo.Pero esta ciudad es grande, y muchos sobrevivimos aquí. Mañana en la mañana les tendré sus papeles listos. Podrán trabajar y vivir como mundanos con eso- les explicó –Ahora, necesitan nombres y apellidos nuevos-
Lucian Greymark pasaría a llamarse Luke Garroway y Jocelyn Morgenstern, Jocelyn Fray de ahora en adelante.
Pero ella no creía que ese nuevo apellido iba a borrar por completo su vida junto a Valentine Morgenstern.


 

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