viernes, 30 de enero de 2015

Capítulo XXIII - La historia del niño lobo



La zona en donde habían pasado sus primeros días en Nueva York, ya no era lugar seguro. Desde un teléfono público, Luke hablaba con Alaric, el único contacto que le quedaba con el que podía hablar de su situación.
Alaric le contó que estaban siendo vigilados, que Valentine ya sabía que habían estado allí. Y era muy posible que utilizaran al hombre lobo para llegar hasta ellos. Pero Alaric ya no sabía más nada de Luke ni Jocelyn, así que de nada les serviría al Círculo capturarlo.
Pero lamentablemente eso no prevendría de que lo hicieran.
Luke le contó que Magnus les había dado la dirección de un sitio en Salem, y que para
allá irían, pero debían asegurarse de hacerlo en total clandestinidad. Que Valentine jamás supiera que estaban fuera de Nueva York.
Entonces Alaric le dijo que contactara al Praetor Lupus de Nueva York, una mujer lobo llamada Lucila Lamber, y les dio una dirección.
Luke sacudió la cabeza y cerró el teléfono. Él jamás tuvo un praetor, él tuvo que vérselas solo después de que fue mordido. Pero ahora debía proteger a Jocelyn de la persecución del Círculo, y esa praetor lupus tenía el deber de proporcionarles el viaje de manera segura.
-Dice que ella nos llevará, que es lo mejor que podemos hacer- le dijo a Jocelyn.
Y se dirigieron a un suburbio de casas pobres en lo más profundo de Harlem, ocultos por la noche. Y allí, una mujer de aspecto fuerte y siniestro les recibe, y les dice que los cobijará por una noche y que al día siguiente los llevaría a Salem sanos y salvos, pero nada más. No quería involucrarse con Valentine Morgenstern.
Era igual que todos los demás, y no sabían cómo aceptaba siquiera darles techo por una noche, ya que las miradas que le lanzaba a Jocelyn Morgenstern eran obvias . Pero era praetor, y su deber era ayudar a Luke que se encontraba, irremediablemente, en el medio de una tormenta.
Le preguntó a Luke si era un novato, y Luke le respondió que no, que ya sabía dominar El Cambio. Sin embargo Lucila podía ver más allá, y le dijo que a pesar de su tiempo como Hombre Lobo, él todavía era un novato.
Luke pensó preguntarle si sería capaz de matar a alguien conocido siendo un lobo, pero tuvo mucho miedo de oír la respuesta.
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Cuando Luke y Jocelyn estuvieron solos, con ropas secas y algo de comida en sus estómagos, en el piso de arriba de la casa de la praetor, él hace que tome asiento y con mirada severa le dice:
-Creo que tienes algo que contarme-
Ella estaba dispuesta a hacerlo, frotaba sus manos nerviosa, pero la cálida mirada de Luke le daba confianza y seguridad.
-Éramos felices, en nuestra casa en el bosque Brocelind. Valentine la había comprado para mí, era sencilla pero hermosa- empezó a contar como alguien que lo está viendo todo frente a sus ojos.
 


-Lo sé- murmuró él con disimulo. Sabía que lo iba a oír iba a herirlo, bastantes veces había ido a aquella casa para dejar a Jocelyn en los brazos de su parabatai.
-Una noche, la neblina lo cubría todo, las luces de las velas calentaban todo el cuarto como un manto rojizo y tenue…-
Luke no quería oír. No soportaba aquellos detalles.
-Él era tan dulce, Luke, y podía sentir su corazón latir sobre mi pecho de lo fuerte que le latía. Me amaba, y decía que yo era la única que lo amaba a él, la única persona que era gentil con él-
La mirada de Luke la evadía, se clavaba en el suelo cubierto de tablas de madera. Y había demasiada paz allí, como si las ventanas de la casa aislaran por completo el ruido de la ciudad.
-Y éramos felices, y por eso no me importaba lo demás- ella no se daba cuenta del
impacto de sus palabras. Estaba inmersa en el recuerdo- Éramos iguales. Yo lo apoyaba en todo, eso fue tiempo antes de que naciera Jonathan-
Hizo una pausa para mirar por la ventana, la noche corría.
-Entonces esa noche algo interrumpió el silencio de nuestra casa. Yo reposaba sobre su pecho y lo sentí, un ruido extraño. Sabía que no era normal. Valentine dormía profundamente y no se daba cuenta, entonces yo decidí investigar. Cuando me puse la bata escuché el ruido más claro, y venía de la casa y mis sentidos de cazadora se pusieron alertas. Recurrí enseguida a mi espada de Cazadora de Sombras, y no perdí más tiempo. Bajé las escaleras en la oscuridad, sin hacer ruido.  Al principio no vi nada pero no tenía miedo, me alentaba el deseo de proteger mi felicidad. Haría lo que fuera por eso, y por él. Entonces, cuando me asomé a la cocina pude distinguir algo que se movía, la claridad de la luna ayudaba a distinguir las sombras y no tardé en descubrir que alguien se había metido en nuestra casa. Algo. Y tuve mucho miedo al fin, porque pensé que eran enemigos del Círculo. Salí de mi escondite para enfrentar a la cosa y tropecé con un montón de comida esparcida por el suelo. La criatura se arrastraba por el suelo y estaba devorando la comida, tenía forma humana, o casi humana. Lo vi con más claridad, era bastante pequeño y enclenque, y saltó encima de mí con una velocidad anormal. Instintivamente blandí mi espada y me protegí del ataque, y la criatura cayó al suelo herida. Pero eso no lo detuvo, me enfrentó con ferocidad y le vi el rostro, una cosa horrible como nunca vi. Tenía cuerpo humano pero la cabeza era amorfa con un hocico lleno de colmillos espantoso y supe que se trataba de un hombre lobo, un Subterráneo. Horrorizada retrocedí y vi que Valentine tenía razón con respecto a aquellos seres. Eran unas espantosas aberraciones…-



Entonces Jocelyn calló pues la voz se le cortó al decir eso. Luke le tomó de la mano para consolarla pero ella no quería verlo a los ojos.
-No te sientas mal por eso. Todos los nefilim pueden vernos así, yo… pues alguna vez lo vi así también, yo también pensaba como Valentine, era mi mejor amigo y tal vez si jamás… si jamás me hubiera tocado ser esto… estaríamos todos en El Círculo, apoyándolo-
-¡Lucian!- ella habló otra vez, con voz firme –Yo lo maté. Vi a aquella criatura en mi casa y sentí que amenazaba nuestras vidas, la mía y la de mi esposo, entonces lo maté, para que jamás le hiciera daño. Y él estaba allí, Valentine había aparecido por las escaleras y me vio hacerlo, y cuando hubo muerto el hombre lobo vi lo que realmente era, un niño. No tendría más de 10 años, y yacía muerto por mi espada. Valentine debió estar muy orgulloso de mí,  y yo corrí a su lado-
Jocelyn hizo silencio pues había vivido otra vez aquel momento. La vergüenza había hecho que no le hubiera contado eso a él nunca, lo hacía ahora que se había convertido en un Subterráneo.
-Eso no te hace igual a él- le dijo Luke y ella aceptó su comprensión –Nunca lo fuiste -
Así pasaría el resto de la noche. Al día siguiente, un nuevo panorama estaría al frente de ellos dos, y para Jocelyn era un camino a su redención.