martes, 27 de enero de 2015

Capítulo XXII - Beso salvaje




La silueta de Jocelyn se perdía entre la gente y una fina lluvia comenzaba a caer sobre la agobiante ciudad de Nueva York, totalmente ignorante de la mirada que tenía Lucian Graymark unos pasos atrás de ella.
Lo que ocurría en su corazón estaba claro, Lucian jamás había sido un chico seguro, y cuando fue mordido su temple cambió y ahora se transformaba en una bestia que sabía muy bien lo que quería.
Los recuerdos de lo que había visto aquella vez en Idris, junto a la cascada, encendieron su corazón y se sentía muy diferente aquella noche. El verla irse y dejarlo atrás, como tanto había pasado en Idris por culpa de Valentine, hacía reaccionar los instintos del lobo que ahora vivía dentro de él.
Estaba asustado, porque temía la llegada del cambio, como ocurrió aquella vez en el baño. Temía convertirse en una bestia que devoraría a los mundanos que ingenuamente caminaban a su alrededor, y que posiblemente atacaría a Jocelyn también.
Pero Luke experimentó una fuerza inusual, las palabras de su amada lo ayudaban a combatir su maldición “Tú puedes aprender a controlarlo, Luke” oía su dulce voz y sorprendentemente no perdió el control, no había ningún síntoma de que su cuerpo se estaba transformando.
Estaba dominado El Cambio.
Hambriento, observaba a Jocelyn perderse entre la gente y el corazón le galopaba como un caballo salvaje.
Entonces ahora se daba cuenta del verdadero cambio que había ocurrido en él, y que estaba despertando más y más. Y ya no dejaría que se le fuera de las manos lo que más amaba, que se le fuera de las manos otra vez para encontrarse con otro con más audacia que él. Ya no más, ya no más aquel muchacho estúpido y mirón. Ahora era un lobo.
Jocelyn iba a cruzar una ancha avenida salpicada de lluvia cuando una mano firme la sujetó por el brazo. Su mundo giró porque conocía la fortaleza de aquel brazo, y el dulce olor.
Cuando se dio la vuelta vio a un Luke totalmente seguro, como lo había sido Valentine, un hombre que sabía lo que quería y que haría todo lo que fuera por conseguirlo.
Sorprendida todavía se estremece cuando Luke la toma por la cintura y la atrae hacia sí sin posibilidad de escape, y el delicado olor a lluvia impregnaba toda su ropa. Firme, su cintura apretada a su cuerpo, sintiendo cada forma de su cuerpo musculoso, no se molestaba por la presencia de transeúntes incautos ni pensaba en peligro alguno. Tembló de pies a cabeza confirmando que la timidez y la inseguridad de su amigo se habían acabado desde el momento en que se había convertido en un hombre lobo… y eso la seducía enormemente.
Era como Valentine, y Jocelyn nunca pensó que sentiría ese deseo por otro hombre, y mucho menos por su amigo de infancia.
Mundanos pasaban por la calle y nadie veía el mágico momento, y los brazos de ella lo rodearon sin poder ignorar más ese deseo que la atormentaba desde hacía noches atrás.
Pero para su tormento, era un deseo por hombres. Dos hombres.

Sus piernas le fallaron pero Luke la contuvo, y con esos ojos amarillos de animal, mirándola como nunca antes, la besa, y Jocelyn no hace nada por resistirse.
Amaba eso, él sabía lo que desea y lo buscaba con firmeza, y no lo iba a dejar ir. Así era Valentine.
Él la besó con desesperación, con ansias reprimidas por muchos años…
Y Jocelyn había recibido su beso con gusto… hasta que lo separó, muy en contra de su voluntad.
La pasión reprimida estaba a punto de hacerlos perder el control, pero al separarse se dieron cuenta de que estaban en medio de una calle y de que había demonios buscándolos. Que podía perder la vida.
Y ahora menos que nunca deseaban eso.
-Tú no sabes. Tú no sabes- Jocelyn trataba de hablar con elocuencia.
-No necesito que me digas nada, todo lo acabo de sentir ahorita- a Luke no le importaba nada. Estaba seguro de lo que sentía Jocelyn por él, y era feliz.
-¡Todavía lo amo!!- le gritó ella y le dio la espalda para huir, pero Luke la detuvo otra vez.
Ella estaba muy avergonzada, pero no callaría.
-Después de todo lo que me hizo, aún lo amo, tienes que saberlo-
Luke la escuchaba perplejo, con las luces de la ciudad reflejadas en sus enormes ojos cambiantes. Y estaba esperando que Jocelyn dijera algo más.
-Y te amo a ti…-

Lo que había dicho antes no le importó para nada. Él solamente escuchó de sus labios la frase “Y te amo a ti”.
Los dos extranjeros continuaron caminando, y había dejado de lloviznar, así que la ciudad se reflejaba en las calles y en las aceras húmedas.
-Yo no puedo amarte, no debo. Y mucho menos debo seguirlo amando a él, a ese monstruo maldito-
Luke no quería decirle nada, ella tenía que desahogarse. Pero el tiempo pasaba aún más y los conflictos había que resolverlos y no seguir viviendo en un eterno remolino de emociones.
Su mano buscó la de ella.
-Yo puedo entender por qué lo amas. Siempre lo entendí, él te dio muchas cosas cuando yo era incapaz de darte lo que necesitabas. Era un estúpido, y Valentine  astuto, maduro y seguro de sí mismo-
-Y mató a toda mi familia ¿Lo justificas? ¿Justificas mi maldición?- espetó furiosa.
-No, claro que no. Pero los sentimientos son así, traicioneros, y tú debes entender tus razones por las cuales aún sientes amor-
Ella se detuvo, cansada, muy cansada de todo, con una puñalada en el corazón.
-Yo no soy buena, sino, no hubiera hecho lo que hice- le dijo a Luke con tono severo.
-Jocelyn, ¿Qué hiciste?- tenía la sensación de que escondía algo que él no sabía.
-He matado por él, Luke-
-Todos matamos por él, era nuestro ideal en el Círculo. Valentine nos entrenó para eso-
-No, no entiendes-
Luke supo que debían irse a otro lugar. Sus planes de viajar a Salem seguían y debía hacerse al día siguiente, y ahora debían buscar un refugio entre los Subterráneos, en donde El Círculo no pudiera encontrarlos.

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