-¿Es verdad
eso que hizo Valentine?-
Alaric y
Luke conversaban en privado a entradas de la habitación en donde se quedarían
por unos días. Quedaba ubicada en el mismo edificio que “La Luna del Cazador” y
era propiedad de un Subterráneo con mucho dinero. Ya era de día y Luke tenía en
sus manos los valiosos papeles que indicaban que ya eran ciudadanos
Estadounidenses, algo que muchos inmigrantes anhelaban sin éxito.
Luke se
limitó a asentir sintiendo su estómago un poco revuelto al recordar las ruinas
de la casa de los Fairchild.
-Mató a
todos, a sus padres y… - no continuó -Encontramos la casa quemada hasta los
cimientos y los cuerpos…-
-Está bien,
no tienes que contarme los detalles- se estremeció Alaric que era un hombre
lobo enorme y fuerte –Es que me cuesta creer eso, incluso viniendo de ese
monstruo. Siento pena por ella-
-Entonces
ya no les debe quedar dudas de que ella no está ni con Valentine ni con el Círculo-
-Seguro.
Pero…- gruñó Alaric –No todos saben esos detalles, Luke. Ehhh- el hombre vaciló
y se paseó por el pasillo por un momento –Nadie más debe saber quién es ella.
No la quieren. Aquí no la quieren, todos están murmurando, nadie comprenden cómo pudo relacionarse con ese hombre... cómo pudo amarlo...-
-¡Ya sé que
tenemos que irnos!- resopló Luke con fastidio ante aquellas palabras, pero estaba acostumbrado ya a eso.
-En fin,
nadie está a salvo, ahora que ese hombre anda suelto para desgracia de todos
los Subterráneos. No son ustedes dos nada más- gruñó Alaric nervioso –Valentine
al fin se quitó la máscara. Estamos todos metidos en esto- luego de una pausa
observó lo silencioso que estaba Luke -¿Por qué lo haces?-
-Por qué
hago ¿Qué?-
-Ya sabes a
qué me refiero-
-Soy amigo de
Jocelyn desde que era niño. Siempre fui su mejor amigo ¿Cómo crees que la voy a
abandonar ahora que ha pasado por algo tan horrible? Está sola, traumatizada.
No la voy a abandonar- respondió Luke acaloradamente.
Alaric no
le despegaba los ojos de encima. Algo había pasado que había separado a los
Morgenstern y no era precisamente el complot que había organizado Valentine
contra La Clave. Alaric se daba cuenta
que había una amistad demasiado íntima entre Luke y Jocelyn.
-Tal vez yo
fui el culpable de su desgracia…- confesó Luke cansado de callar y muy
sorprendido de decirle eso a alguien que apenas conocía. Pero sabía que entre
los Subterráneos había lealtad.
-Entonces
¿Tenía razón Valentine en reaccionar así como lo hizo?-
En el interior
de Luke una voz le dijo “Sí” pero lo que su boca iba a decir era otra cosa:
-¡Claro que
no!- alzó la voz escandalizado– Nunca hice nada, maldita sea, ojalá lo hubiera
hecho al menos, pero fui un imbécil y no hice nunca nada. Jocelyn no sabe
siquiera lo que siento… eso creo. Yo nunca le dije lo que sentía por ella.
Siempre fui un estúpido cobarde. Pero él se dio cuenta, y empezó con celos
enfermizos sin razón-
-Si
Valentine le hizo eso a su propio hijo, imagínate lo que será de capaz de hacer
contigo, Luke- le advirtió. La angustia de Alaric empeoraba. Era el más puro miedo lo que tenía durante aquella conversación.
Las
entrañas de Luke se estremecieron. Pero tenía una mirada terrible en sus ojos
negros.
Alaric no
era tonto, Alaric se daba cuenta de lo que realmente buscaba y eso inquietó a Luke.
Pero tenía razón, no dejaría sola a Jocelyn ahora que ya no tenía nada que la uniera a otro. Podían recuperar el tiempo perdido.
Pero tenía razón, no dejaría sola a Jocelyn ahora que ya no tenía nada que la uniera a otro. Podían recuperar el tiempo perdido.
-Por eso
deben irse muy lejos del Mundo de las Sombras- continuó el hombre lobo- No pueden
estar aquí, donde El Círculo sabe que estamos nosotros ¿Entiendes? Tienen que
mezclarse con los mundanos-
Alaric
estaba asustado y con todas las razones.
---*---*---*---
Lucian Greymark
siempre fue un niño tímido. Él y Jocelyn se conocían desde antes de entrar al
colegio, y una vez en medio del ambiente estudiantil, su amistad se fortaleció.
Pero el joven Lucian no terminaba de entender sus sentimientos hacia ella, era
muy inmaduro en aquel entonces y Jocelyn también. Jocelyn era una niña
sencilla, poco coqueta, y demasiado fuerte para ser mujer. Los demás muchachos
la despreciaban por eso, decían que no era bonita aunque Luke no pensaba lo
mismo, “pero jamás dijo nada”
En la
secundaria los dos iban juntos a todas partes, no tenían más amigos porque eran
raros. Fue entonces cuando conocieron a
ese chico nuevo, Valentine, y la vida les cambió.
A Luke le
gustaba ella en secreto y no tuvo el valor de decirle nada. Por eso la perdió.
Valentine era todo lo contrario, no tuvo nunca miedo de ser rechazado y habló,
y… bueno, la conquistó como un hombre debía hacer.
Para cuando
él dejó de ser un inmaduro estúpido, ya era demasiado tarde. No le quedaba más
que ser testigo de la felicidad de su amada con otro.
Pero Luke
siempre estuvo allí a su lado, porque entre él y Jocelyn había algo más que una
amistad. En los momentos difíciles ella buscaba refugio en él, cuando Valentine
empezó a cambiar, Jocelyn corría con él y allí empezaron los problemas. Lo que
antes eran celos infundados, ahora tenían más bases, Valentine ya estaba seguro
que Lucian codiciaba a su mujer, y que estaba detrás de ella esperando la más
mínima oportunidad. Y no era falso del todo.
Tonto.
Pero ya no
más. Ahora estaban juntos otra vez sin Valentine y no la perdería otra vez.
El enfrentamiento ahora era personal.
---*---*---*---
La manada
de Alaric les prestaba ayuda, pero Luke ya no pretendía estar en ninguna
manada. Le avergonzaba comportarse como un animal, quería ser un hombre, un
simple hombre, ya no más nefilim ni Subterráneo. Se marcharían de allí, de
Manhattan, a algún lugar de las afueras, y no se relacionarían más con los
Subterráneos. Debían ocultar la identidad de Jocelyn por su propio bien.
Porque
ahora todo el mundo estaba en peligro, los demonios acechaban dispuestos a matar.
La batalla apenas comenzaba.


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