La ducha le había sentado muy bien, le gustaba el pequeño lugar. Era
muy íntimo y como si estuvieran escondidos de todo y de todos.
Eso le gustaba, se sentía tranquilo al fin, tal vez por primera vez en muchos meses.
El
agua estaba fría pues así la necesitaba, y le quitó de encima el pesar
que le había dejado la discusión. Pero mientras el agua recorría toda su
piel, las palabras de Randall corrían por su mente con la misma
intensidad.
Randall le había mirado con severidad esa tarde, eso
más un toque de burla en sus gestos, y le había dicho que tuviera
cuidado con la mujer de la cual era pareja ahora.
"La esposa de
Valentine, Luke, te olvidas de que por mucho tiempo estuvo con él, y que
lo amó tal como era, que se unió a su cuerpo y que lo apoyó en todo"
oía aquella voz de lobo como si estuviera dentro de la bañera junto con
él "Una mujer que es capaz de sentirse atraída por un asesino de
Subterráneos, por su oscuridad y su sadismo, el hombre que incluso llegó
a quitarle a toda su familia. Dime, novato ¿estás seguro de lo que es
ella ahora?¿De que no lo ama a él todavía? Porque aquí nadie puede creer
eso"
Y lo miraban meneando la cabeza.
Luke no le respondió a eso, porque Randall y aquellos lobos no se imaginaban que él había sido igual.
Estaba claro de que jamás confiarían en ellos.
Había
sido un Cazador de Sombras del Círculo y los Subterráneos estaban todos
dispuestos a matar a los del Círculo, y afuera, afuera estaba Valentine
que lo perseguiría hasta el final para matarlo. Luke suspira y cierra
la llave con rabia, y sale de la bañera desnudo y estremeciéndose por el
frío que le pegaba, aún y después de haberse dado una ducha de agua
fría. No quería sentir, pero la piel le ardía.
---*---*---*---
Lo había escuchado llegar, por un momento creyó que se había quedado
dormida, pero tal vez había sido una desconexión momentánea de su
realidad. No había dormido nada, y ya no estaba cansada.
Se puso
de pie y observó, el cuarto de baño estaba al lado del dormitorio y allí
estaba él. Y él no sabía, ni se preocupaba por ver dónde estaba ella,
pero Jocelyn estaba allí, a la sombra del arco que daba a la sala, con
la puerta sin cerrar.
---*---*---*---
También sospechaba que ése sería su hogar por un tiempo, y por la
ventana de la habitación, Luke tenía la vista de la calle oscura y
húmeda. Desde un cuarto piso verían el mundo, porque ahora no quería
atreverse a salir mucho a aquella ciudad de sombras, ciudad de
Subterráneos.
La toalla blanca apenas le tapaba la cintura y le
colgaba floja, sin ganas sus manos de querer sostenerla más. Estaba
harto, y le ardían las entrañas. Y de su garganta salía un ligero
rugido.
Le había dicho a Jocelyn que se fuera, que no estuviera
sola allí con él, pero no le hizo caso. Ahora no podía saber si
respondería por sus acciones.
La toalla calló al piso y no le importó.
Supo que Jocelyn estaba allí, a la sombra de la puerta, como si su mirada tocara su piel.
Ella
vio a Luke junto a la ventana, con toda el cuerpo húmedo, y cuando
volteó el rostro, los ojos amarillos brillaban como los de un gato en la
noche. Era como un animal, y eso la hacía estremecer de pies a cabeza.
Si
pudiera oír su corazón, sabría que estaba desbocado, pero de seguro lo
oía. Los ojos clavados en ella, no se movía. Pero lo hizo ella, y se le
acercaba, poco a poco.
Él creía que ya no podría controlar al lobo
y que terminaría como aquella primera noche en el apartamento de la
librería Garroway, vuelto un monstruo… pero nada ocurría, su cuerpo no
cambiaba y Jocelyn estaba allí frente a él, más hermosa que nunca. Y
mucho había cambiado en poco tiempo, Luke que era delgado e
insignificante en sus años de escuela, se había endurecido y fortalecido
notoriamente desde que todos se unieron a Valentine. Jocelyn admiraba
eso ahora con total plenitud, bajo la ligera iluminación que venía de
las luces de la calle.
Si alguna vez hubo una larga y sincera
amistad, pues ya nada recordaban, eran hombre y mujer en su más
primitivo estado. La ligera ropa gastada por el uso que llevaba ella, ya
no estaría más cubriéndola, le estorbaban a las manos de Luke.
No había nada qué hablar, sus bocas no podían decir palabra alguna.
---*---*---*---
En un cuarto vacía y cerrado, el hombre estaba tirado en el piso, y
de un golpe se levanta y coloca su mano derecha sobre su corazón. Le
ardía la piel, allí debajo de la mano.
Valentine se había
encerrado en aquel cuarto macizo, de cemento, sin ningún mueble, con el
piso frío y duro, pero aun así no podía evitar que aquello seres se
aparecieran y reclamaran su dominio. Observó su brazo izquierdo y las
venas negras estaban allí claras "Mírate, no sé qué te inyectas, Valentine, pero mírate" la
voz gritándole en su cabeza, y ya no estaba en aquel cuarto de cemento
sino en su casa de Idris, y Jocelyn estaba allí frente a él asustada y
gritándole. Cargaba a Jonathan en sus brazos y se alejaba de él como si
estuviera viendo a un monstruo.
Le dolía la runa, eso era. Abrió
su camisa y aquel retazo de piel le ardía, porque algo estaba
ocurriendo. Ella también tenía la runa, pero ¿qué ocurría aquella noche
desgraciada? Algo que estaba destrozando su alma, algo que no podía ver
pero lo sentía.
Quería arrancarse la piel y liberarse de la runa del amor. El amor lo destruía. Ya había sido suficiente.
Se
dejó caer otra vez sobre el piso, temiendo que volviera a encontrarse
con un demonio, pero en vez de eso los vio ellos. Muchas veces lo habían
atormentado visiones sobre la infidelidad de su esposa, esta vez era
diferente, esta vez parecía… ser real.
Su mitad demonio ahora lo
hacían ver, era real, y se reía de él. Porque tal vez nunca ocurrió lo
que tanto imaginó en Idris, pero ocurría ahora, y todo por su propia
culpa.



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