domingo, 5 de abril de 2015

Capítulo XXVII - Ciudad de sombras

Lo que vieron al terminar de cruzar los pasillos, fue una ciudad oscura que se extendía frente a sus ojos, y no sabían si estaban bajo tierra o… alguna otra dimensión.
Jocelyn sintió mucho miedo.
Las tres personas que los habían introducido por el pasadizo al Submundo de Salem ya no estaban allí con ellos, solamente Ragnor Fell aún los acompañaba.
Parecía que siempre era de noche allí, y las gentes eran todas atemorizantes.
-No se ve muy bonito, lo sé- comentaba Ragnor Fell- Pero es un hogar, al menos para nosotros-
Jocelyn quería decir que el mundo de los nefilim no era en nada comparable con eso. Los nefilim vivían en la luz, en lo hermoso, y no esa sucia oscuridad. Pero no se atrevía a decirlo, porque era como traer de vuelta los ideales del Círculo con ella.
Era mejor no comparar, pues ya había renunciado a su vida de Cazadora de Sombras.
-Vamos con la manada de Randall, ellos son dueños de todo un edificio- el brujo tomó la calle de la izquierda, por entre dos edificios que no tenían ninguna luz –Estoy seguro de que no tendrán problemas, si se adaptan a nosotros-
Avanzaron por la calle y era como andar por una ciudad, hasta podría decirse que tenía un cielo. Pero no se podía asegurar si aquel cielo era real.
-¿Está este lugar libre de demonios?- preguntó Luke.
-No se acercan por aquí, afortunadamente. No hay acceso a sus portales interdimencionales- Ragnor no sonaba muy convencido- Pero de todas maneras siempre hay que tener cuidado, algunos de nosotros somos parte demonio-
-Es muy noble de su parte, mantenerse alejados de los demonios- comentaba Jocelyn.
-Los Subterráneos no somos como crees, Jocelyn Morgenstern- Ragnor detuvo su marcha y enfrenta a Jocelyn, pues había notado rastros de la Cazadora de Subterráneos que una vez fue con ese comentario.
Ella calló.
En realidad habían quedado bastante desamparados, como lo estuvieron en Nueva York cuando llegaron. Nuevamente ellos dos estaban allí en una ciudad desconocida.

---*---*---*---

-Bienvenido- Randall y la manada habitaban un edificio muy viejo y con muy pocas ventanas, ubicado no muy lejos de donde Ragnor Fell los dejó. Eran todos hombres lobo allí, y no tenían ningún inconveniente en alojar a Luke con ellos, sin embargo no decían lo mismo de su acompañante.
-¿Estás con ella?- otro hombre lobo se acerca y pregunta descaradamente. Luke y Jocelyn se estremecen por aquella insinuación, y Luke enseguida intenta intervenir en su defensa, y decir que de ninguna manera estaba con ella de esa manera, que solamente eran amigos. Pero Jocelyn no le dio tiempo de hablar.
-Sí-
Luke voltea a mirarla perplejo. Los hombres lobos murmuran entre sí
–Estoy con él, es mi pareja ahora-
-Entonces… ¿La mujer de Valentine lo dejó por un Subterráneo?- Randall rio divertido, y la actitud de toda la manada cambió. Luke no hablaba, pero Jocelyn lo había tomado por el brazo.
-Así es- ella era clara y no vacilaba -¿Lo ven? ¿El por qué estamos aquí, por qué yo estoy con él?-
-Lo vemos- respondieron todos con un sonrisa.
Luke decidió dejar que ella prosiguiera con lo que estaba haciendo. Después del shock inicial, entendió que la manada los aceptaría a los dos ahora.
Los llevaron a los pisos de arriba, todo estaba oscuro, y la luz no alcanzaba a iluminar aquel mundo oculto.
-Tenemos una habitación muy buena para la pareja- Randall llega hasta una puerta al final del pasillo del cuarto piso. Las paredes de todo el edificio eran gris oscuro, las puertas negras, sin embargo la habitación se veía aceptable y cómoda.
-Gracias- finalmente dijo Luke, ansioso por estar a solas y poder hablarle a Jocelyn. El hombre lobo soltó una risa y los miró a los dos con picardía, y Jocelyn bajó la mirada.
-¿Por qué dijiste eso?- una vez que Randall se fue, Luke enseguida inquiere. Había mucho silencio en aquel mundo así que su voz se amplificaba–No es verdad… del todo. No es verdad, no eres mi mujer. Ellos creen...-
-No importa, ahora somos pareja, Luke-
-Lo hiciste para que nos aceptaran. Te haces pasar por mi novia por eso- él estaba herido, por él y por la dignidad de Jocelyn –Que le fuiste infiel a Valentine y todo eso. No es verdad. Nunca le hubieras sido infiel, porque lo amaste y lo sigues amando-
-En cierta forma lo es, Luke. Es verdad-
Él se quedó mudo mirándola con esos ojos grandes ojos pardos, resplandecientes. Ese amor dividido, no sabía cuánto le hacía feliz y cuánto le destruía, tener que compartirlo con su parabatai.
El lugar a donde llegaron tenía una habitación con solamente una cama matrimonial, y ellos debían aparentar que eran pareja tal como había dicho Jocelyn.
Era cruel y hermoso a la vez. Luke no podía ver todo eso como desearía verlo, porque dentro de ella estaba Valentine también.
-No, Jocelyn, tú no entiendes- exclamó Luke –Para ti es muy fácil, pero no les para mí-
Era como una puñalada, que Luke le dijera que todo era fácil para ella…
-No sé cómo puedes decir eso, tú que has visto lo que he pasado. Decir que es fácil…- las lágrimas encendieron sus ojos verdes, pero a media luz apenas se le veían. La rabia que sintió por Luke en ese momento era nueva, era producto de un huracán de emociones que estaba teniendo por él.
-¡Es fácil para ti fingir estar conmigo, porque no soy Valentine!- le gritó apasionado. Se había colocado junto a la negra puerta, apoyando las manos contra la madera.
Ella finalmente se sienta en el viejo sillón que acompañaba la entrada, y no quería levantarse otra vez de lo cansada que estaba.
-Tú siempre estuviste conmigo, muy juntos, porque en nada te apasionaba. Pero en cambio con Valentine no podías estar ni un momento a solas porque…-
Luke calló al ver el impacto que ocasionó con lo que pretendía decir. Pero ella no podía rebatirle nada.
-Entiende, yo no puedo estar a solas contigo- la rabia se le pasó, ahora le hablaba con un nudo en la garganta –Temo que pueda hacerte algo-


El silencio los acompañó hasta no sabían cuándo, porque en aquel mundo, siempre de noche, no podían identificar la hora. Jocelyn se quedó callada y lo dejó solo en la sala.
Había una pequeña cocina contigua y el baño estaba al fondo, así que quiso bañarse, aunque se pusiera la misma ropa después. De Luke no supo más pues había salido para hablar con Randall, y mientras ella estaba allí se dio cuenta de que acababa de tener una discusión pasional con él, por primera vez, como las que tuvo con su esposo.
Entonces observaba a su alrededor y se preguntaba cuánto tiempo estarían allí. El lugar tenía una pequeña ventana que daba a los laterales y por allí se asomó, y vio la ciudad de sombras, y sintió que todo aquello iba a ser su hogar, con Luke, por mucho tiempo. Y su mano se fue hacia su pecho y apretó sus ropas con fuerza, pues su corazón latía fuertemente.
Cuando él llegó después, ella estaba en la habitación. Lo escuchó pasar, husmear en la cocina. Lo escuchó inmóvil y con lágrimas en los ojos. Luke al rato entró al baño y entonces oyó el sonido del agua.
Estaba segura de que no iría a la habitación, que dormiría en algún lugar lejos de ella, pero allí no era como su apartamento del East Elmhurst, sobre la librería, allí no habían dónde dormir sino el cuarto. No había escapes.

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