Lo que vieron al terminar de cruzar los pasillos, fue una ciudad
oscura que se extendía frente a sus ojos, y no sabían si estaban bajo
tierra o… alguna otra dimensión.
Jocelyn sintió mucho miedo.
Las
tres personas que los habían introducido por el pasadizo al Submundo de
Salem ya no estaban allí con ellos, solamente Ragnor Fell aún los
acompañaba.
Parecía que siempre era de noche allí, y las gentes eran todas atemorizantes.
-No se ve muy bonito, lo sé- comentaba Ragnor Fell- Pero es un hogar, al menos para nosotros-
Jocelyn
quería decir que el mundo de los nefilim no era en nada comparable con
eso. Los nefilim vivían en la luz, en lo hermoso, y no esa sucia
oscuridad. Pero no se atrevía a decirlo, porque era como traer de vuelta
los ideales del Círculo con ella.
Era mejor no comparar, pues ya había renunciado a su vida de Cazadora de Sombras.
-Vamos
con la manada de Randall, ellos son dueños de todo un edificio- el
brujo tomó la calle de la izquierda, por entre dos edificios que no
tenían ninguna luz –Estoy seguro de que no tendrán problemas, si se
adaptan a nosotros-
Avanzaron por la calle y era como andar por
una ciudad, hasta podría decirse que tenía un cielo. Pero no se podía
asegurar si aquel cielo era real.
-¿Está este lugar libre de demonios?- preguntó Luke.
-No
se acercan por aquí, afortunadamente. No hay acceso a sus portales
interdimencionales- Ragnor no sonaba muy convencido- Pero de todas
maneras siempre hay que tener cuidado, algunos de nosotros somos parte
demonio-
-Es muy noble de su parte, mantenerse alejados de los demonios- comentaba Jocelyn.
-Los
Subterráneos no somos como crees, Jocelyn Morgenstern- Ragnor detuvo su
marcha y enfrenta a Jocelyn, pues había notado rastros de la Cazadora
de Subterráneos que una vez fue con ese comentario.
Ella calló.
En
realidad habían quedado bastante desamparados, como lo estuvieron en
Nueva York cuando llegaron. Nuevamente ellos dos estaban allí en una
ciudad desconocida.
---*---*---*---
-Bienvenido- Randall y la manada habitaban un edificio muy viejo y
con muy pocas ventanas, ubicado no muy lejos de donde Ragnor Fell los
dejó. Eran todos hombres lobo allí, y no tenían ningún inconveniente en
alojar a Luke con ellos, sin embargo no decían lo mismo de su
acompañante.
-¿Estás con ella?- otro hombre lobo se acerca y
pregunta descaradamente. Luke y Jocelyn se estremecen por aquella
insinuación, y Luke enseguida intenta intervenir en su defensa, y decir
que de ninguna manera estaba con ella de esa manera, que solamente eran
amigos. Pero Jocelyn no le dio tiempo de hablar.
-Sí-
Luke voltea a mirarla perplejo. Los hombres lobos murmuran entre sí
–Estoy con él, es mi pareja ahora-
-Entonces…
¿La mujer de Valentine lo dejó por un Subterráneo?- Randall rio
divertido, y la actitud de toda la manada cambió. Luke no hablaba, pero
Jocelyn lo había tomado por el brazo.
-Así es- ella era clara y no vacilaba -¿Lo ven? ¿El por qué estamos aquí, por qué yo estoy con él?-
-Lo vemos- respondieron todos con un sonrisa.
Luke
decidió dejar que ella prosiguiera con lo que estaba haciendo. Después
del shock inicial, entendió que la manada los aceptaría a los dos ahora.
Los llevaron a los pisos de arriba, todo estaba oscuro, y la luz no alcanzaba a iluminar aquel mundo oculto.
-Tenemos
una habitación muy buena para la pareja- Randall llega hasta una puerta
al final del pasillo del cuarto piso. Las paredes de todo el edificio
eran gris oscuro, las puertas negras, sin embargo la habitación se veía
aceptable y cómoda.
-Gracias- finalmente dijo Luke, ansioso por
estar a solas y poder hablarle a Jocelyn. El hombre lobo soltó una risa y
los miró a los dos con picardía, y Jocelyn bajó la mirada.
-¿Por
qué dijiste eso?- una vez que Randall se fue, Luke enseguida inquiere.
Había mucho silencio en aquel mundo así que su voz se amplificaba–No es
verdad… del todo. No es verdad, no eres mi mujer. Ellos creen...-
-No importa, ahora somos pareja, Luke-
-Lo
hiciste para que nos aceptaran. Te haces pasar por mi novia por eso- él
estaba herido, por él y por la dignidad de Jocelyn –Que le fuiste
infiel a Valentine y todo eso. No es verdad. Nunca le hubieras sido
infiel, porque lo amaste y lo sigues amando-
-En cierta forma lo es, Luke. Es verdad-
Él
se quedó mudo mirándola con esos ojos grandes ojos pardos,
resplandecientes. Ese amor dividido, no sabía cuánto le hacía feliz y
cuánto le destruía, tener que compartirlo con su parabatai.
El
lugar a donde llegaron tenía una habitación con solamente una cama
matrimonial, y ellos debían aparentar que eran pareja tal como había
dicho Jocelyn.
Era cruel y hermoso a la vez. Luke no podía ver todo eso como desearía verlo, porque dentro de ella estaba Valentine también.
-No, Jocelyn, tú no entiendes- exclamó Luke –Para ti es muy fácil, pero no les para mí-
Era como una puñalada, que Luke le dijera que todo era fácil para ella…
-No
sé cómo puedes decir eso, tú que has visto lo que he pasado. Decir que
es fácil…- las lágrimas encendieron sus ojos verdes, pero a media luz
apenas se le veían. La rabia que sintió por Luke en ese momento era
nueva, era producto de un huracán de emociones que estaba teniendo por
él.
-¡Es fácil para ti fingir estar conmigo, porque no soy
Valentine!- le gritó apasionado. Se había colocado junto a la negra
puerta, apoyando las manos contra la madera.
Ella finalmente se
sienta en el viejo sillón que acompañaba la entrada, y no quería
levantarse otra vez de lo cansada que estaba.
-Tú siempre
estuviste conmigo, muy juntos, porque en nada te apasionaba. Pero en
cambio con Valentine no podías estar ni un momento a solas porque…-
Luke calló al ver el impacto que ocasionó con lo que pretendía decir. Pero ella no podía rebatirle nada.
-Entiende,
yo no puedo estar a solas contigo- la rabia se le pasó, ahora le
hablaba con un nudo en la garganta –Temo que pueda hacerte algo-
El silencio los acompañó hasta no sabían cuándo, porque en aquel
mundo, siempre de noche, no podían identificar la hora. Jocelyn se quedó
callada y lo dejó solo en la sala.
Había una pequeña cocina
contigua y el baño estaba al fondo, así que quiso bañarse, aunque se
pusiera la misma ropa después. De Luke no supo más pues había salido
para hablar con Randall, y mientras ella estaba allí se dio cuenta de
que acababa de tener una discusión pasional con él, por primera vez,
como las que tuvo con su esposo.
Entonces observaba a su alrededor
y se preguntaba cuánto tiempo estarían allí. El lugar tenía una pequeña
ventana que daba a los laterales y por allí se asomó, y vio la ciudad
de sombras, y sintió que todo aquello iba a ser su hogar, con Luke, por
mucho tiempo. Y su mano se fue hacia su pecho y apretó sus ropas con
fuerza, pues su corazón latía fuertemente.
Cuando él llegó
después, ella estaba en la habitación. Lo escuchó pasar, husmear en la
cocina. Lo escuchó inmóvil y con lágrimas en los ojos. Luke al rato
entró al baño y entonces oyó el sonido del agua.
Estaba segura de
que no iría a la habitación, que dormiría en algún lugar lejos de ella,
pero allí no era como su apartamento del East Elmhurst, sobre la
librería, allí no habían dónde dormir sino el cuarto. No había escapes.


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