De lejos, Jocelyn se dio cuenta de que el hombre que se le acercaba no era nefilim.
-¿Qué
haces caminando sola en medio de esta ciudad? Jocelyn Morgenstern- dijo
el hombre otra vez, y sabía bien quién era ella - ¿No sabes que
Valentine está aquí?-
-¿Nos conoces?- Jocelyn estaba tan cansada
que el susto no la perturbaba. Había caminado demasiado esa noche, sus
movimientos eran lentos y su ánimo calmo.
El hombre se le acercó más con paso grácil.
-He
oído mucho de ustedes últimamente- le respondió. Ella no podía ver si
aquel hombre era enemigo o amigo. Pero definitivamente era un
Subterráneo –Precisamente me acaban de contar sobre tu querido esposo-
entonces el hombre cambió de tono.
-No es "querido"- ella le
aclaró más con tristeza que con disgusto, y ahora empezaba a retroceder
ante cada paso del Subterráneo –Yo sé quién eres, eres Magnus Bane, nos
contaron de ti a nosotros también...-
Entonces al fin Jocelyn
empezó a sentir miedo. Ella recordó lo que Luke le había contado, la
descripción del brujo, y lo que había pasado.
-Sí, ése soy yo- los
ojos felinos del brujo brillaban como los de un gato y se acercaba
amenazante a la mujer que permanecía parada bajo un farol del puente.
-Lamento muchísimo lo que ha pasado, en verdad- la voz de Jocelyn era totalmente honesta.
-¿En serio? Sabes lo que hizo tu esposo entonces- Magnus se detuvo.
-Si sabes de mí entonces ya te deben contado que yo abandoné a Valentine, que estoy huyendo del Círculo-
-Sí, eso me dijeron-
-Entonces no creas que yo soy como él, por favor-
-Eres una Morgenstern y todos los Morgenstern son unos asesinos-
-No,
por favor, tienes que creerme- ella retrocedió desesperada. Estaba
demasiado abatida como para ahora tener que enfrentar eso.
Magnus la observó con detenimiento.
-¿Qué haces por aquí sola entonces? Si estás huyendo de Valentine esto es lo peor que puedes hacer-
-Estoy
buscando a Luke, él… él – las palabras ¿No lo has visto, Magnus? Tú
puedes ayudarme- Jocelyn temblaba, por el frío, el miedo, muchas cosas.
Entonces se tambaleó –Él es… un hombre lobo-
Magnus ladeó la
cabeza y cambió totalmente de actitud. Pasaban muy pocos automóviles
mundanos por el puente a esa hora, pero uno que otro pasaba e iluminaba a
la pareja que hablaba en la orilla.
-Un hombre lobo…- exclamó –Entonces debió haber sido el que oí en el Central Park-
-¿Sabes
de él? ¡Ayúdame por favor!- una nueva fuerza le dio balance a Jocelyn y
se paró firme otra vez, sosteniéndose de las gruesas y enormes barreras
del puente.
-Sí, creo que sí sé de él- le informó – Pero … ¿Te importa ese Subterráneo, Jocelyn Morgenstern?-
-Sí,
y mucho- le dijo ella de todo corazón y el brujo pudo notar que había
amor en esas palabras –Debes saber lo que siento, Magnus, tú… perdiste a
la mujer que amabas. Lo siento, en verdad. Sé que es el peor momento
para ti, pero estoy desesperada porque si Valentine encuentra a Luke lo
matará así como mató a tu Camille-
No podía creerle, Magnus
permanecía frío ante ella porque era la esposa del asesino que había
visto matar a Camille y tantos otros. Pero su instinto le decía que la
mujer era honesta. Aunque no lo creyera, estaba otra vez ante un nefilim
que sentía algo por un Subterráneo. Ya Magnus había visto eso antes, lo
conocía muy bien.
Cedería ante Jocelyn Morgenstern, al menos en
ese momento. Precisamente porque había visto lo que había visto, podía
entender la angustia que tenía.
-Estaba en el Central Park, de seguro era él. Te acompaño, vamos, te llevo a dónde puede que encuentres a Luke-
Y
fue como una bendición del cielo el encuentro con Magnus Bane cuando
ella creía que no volvería a ver a Luke. Ahora tenía esperanzas.
Agradecida
sonrió lo más que pudo y los dos empezaron a caminar de nuevo, y lo más
rápido posible porque ya había pasado mucho tiempo.
---*---*---*---
Las dos figuras se veían caminando apresuradamente por los senderos
del parque a media luz, pues ya comenzaba a verse el amanecer. Hacía
frío y la neblina matinal se levantaba sobre la hierba.
Magnus Bane iba adelante con paso firme, como si pudiera seguir el rastro de Luke.
Afortunadamente había sido una noche sin ningún altercado, pero eso fue hasta ese momento.
Un
estruendo los sobresalta y ambos detienen la marcha espantados. Estaban
muy desprotegidos allí y esa sensación de estar al aire completamente
los agobiaba tanto que no podían moverse. Pero Jocelyn estaba muy bien
entrenada, era de las mejores Cazadoras de Sombras, así que reacciona y
se pone a la defensiva, con fuerzas renovadas para la batalla.
Nada, el estruendo fue seguido por otro, pero no sabían qué era.
Jocelyn saca sus cuchillos y se dispone a defender a Magnus como sea.
-No
es aquí- percibe Magnus –Es un ataque, pero no es con nosotros- y toma a
Jocelyn del brazo y se apartan del sendero. Pero los estruendos
seguían, y oyeron gritos.
Finalmente el aullido les indicó que el hombre lobo estaba en medio del conflicto.
-¡Es
Luke!- Jocelyn gritó pero Magnus le puso la mano en la boca.
Apretujados detrás de los árboles, no les quedaba más que escuchar, pero
ella insistía desesperada –Van a matar a Luke-
Jocelyn se zafó de
Magnus y echó a correr hacia la zona de donde venía el ruido. Corría
entre los árboles y la luz del sol ya aclaraba el mundo.
-Ten cuidado- Magnus la deja ir –Búscalo, que yo me encargo de ellos-
Con
lágrimas en los ojos, la mujer recorrió varias partes del parque, con
el corazón que ya no aguantaba el agotamiento, pero no encontró ningún
demonio ni nada. Se temió que habían matado a Luke y el alma se le fue
al piso.
Finalmente sus piernas ya no la sostuvieron más y Jocelyn
cae al suelo, en un lugar cerca del sendero. Y jadeó destilando saliva,
con un dolor paralizante en todo el cuerpo.
No oía más nada, tampoco Magnus aparecía. Seguramente el brujo había alejado de allí a los enemigos, tal como le había dicho.
Poco
a poco su vista se aclaraba y se ponía de pie, porque seguiría buscando
hasta dar con Luke, pensando en que podría encontrarlo vivo. Y no le
costó mucho trabajo hacerlo porque en el sendero, a la sombra de un
árbol, vio que había un hombre tirado en el piso.
Sintió un vuelvo
en el corazón y fue hacia él, y a medida que se acercaba corroboraba
que era Luke… y empezó a helarsele el sudor que le cubría todo el
cuerpo. Luke podría en verdad estar muerto, como sus ojos le decían…
Lo que Jocelyn vio fue a un hombre herido tirado en el suelo casi desmayado y estaba totalmente desnudo. Sí, era Luke.
Jamás
lo había visto tan desvalido, tan indefenso… pero ella respiró, porque
estaba vivo. Era como si al fin pudiera notar la luz del sol.
Se acercó al hombre y se arrodilló junto a él. Y él supo enseguida que estaba allí.
-Jocelyn- suspiró adolorido y al darse cuenta de su desnudez, se cubre avergonzado con las manos todo lo que podía.
Ella rio, con una sonrisa de alivio.
-Tranquilo…- le dice con dulzura- No tienes nada que no haya visto antes-
Pero
él estaba herido, y muy débil, totalmente vulnerable. Apiadada de su
condición, Jocelyn se quita la chaqueta y lo cubre para tranquilizarlo,
pero Luke no se tranquilizaba, temblaba como un niño indefenso.
Sintió
toda su pena, era un buen hombre que había caído víctima de la
enfermedad del lobo y no podía evitarlo. El lobo aparecía y dejaba a
Luke así como estaba allí, miserable y ensangrentado, nada más que una
víctima desvalida.
Si podía ver las lágrimas en las mejillas de
Jocelyn, no lo sabía. Debían irse de allí lo más pronto posible porque
obviamente que Luke había combatido contra demonios esa noche, o contra
el mismo Círculo.

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