martes, 12 de agosto de 2014

Capítulo XVI - Desvalido

De lejos, Jocelyn se dio cuenta de que el hombre que se le acercaba no era nefilim.
-¿Qué haces caminando sola en medio de esta ciudad? Jocelyn Morgenstern- dijo el hombre otra vez, y sabía bien quién era ella - ¿No sabes que Valentine está aquí?-
-¿Nos conoces?- Jocelyn estaba tan cansada que el susto no la perturbaba. Había caminado demasiado esa noche, sus movimientos eran lentos y su ánimo calmo.
El hombre se le acercó más con paso grácil.
-He oído mucho de ustedes últimamente- le respondió. Ella no podía ver si aquel hombre era enemigo o amigo. Pero definitivamente era un Subterráneo –Precisamente me acaban de contar sobre tu querido esposo- entonces el hombre cambió de tono.
-No es "querido"- ella le aclaró más con tristeza que con disgusto, y ahora empezaba a retroceder ante cada paso del Subterráneo –Yo sé quién eres, eres Magnus Bane, nos contaron de ti a nosotros también...-
Entonces al fin Jocelyn empezó a sentir miedo. Ella recordó lo que Luke le había contado, la descripción del brujo, y lo que había pasado.


-Sí, ése soy yo- los ojos felinos del brujo brillaban como los de un gato y se acercaba amenazante a la mujer que permanecía parada bajo un farol del puente.
-Lamento muchísimo lo que ha pasado, en verdad- la voz de Jocelyn era totalmente honesta.
-¿En serio? Sabes lo que hizo tu esposo entonces- Magnus se detuvo.
-Si sabes de mí entonces ya te deben contado que yo abandoné a Valentine, que estoy huyendo del Círculo-
-Sí, eso me dijeron-
-Entonces no creas que yo soy como él, por favor-
-Eres una Morgenstern y todos los Morgenstern son unos asesinos-
-No, por favor, tienes que creerme- ella retrocedió desesperada. Estaba demasiado abatida como para ahora tener que enfrentar eso.
Magnus la observó con detenimiento.
-¿Qué haces por aquí sola entonces? Si estás huyendo de Valentine esto es lo peor que puedes hacer-
-Estoy buscando a Luke, él… él – las palabras ¿No lo has visto, Magnus? Tú puedes ayudarme- Jocelyn temblaba, por el frío, el miedo, muchas cosas. Entonces se tambaleó –Él es… un hombre lobo-
Magnus ladeó la cabeza y cambió totalmente de actitud. Pasaban muy pocos automóviles mundanos por el puente a esa hora, pero uno que otro pasaba e iluminaba a la pareja que hablaba en la orilla.
-Un hombre lobo…- exclamó –Entonces debió haber sido el que oí en el Central Park-
-¿Sabes de él? ¡Ayúdame por favor!- una nueva fuerza le dio balance a Jocelyn y se paró firme otra vez, sosteniéndose de las gruesas y enormes barreras del puente.
-Sí, creo que sí sé de él- le informó – Pero … ¿Te importa ese Subterráneo, Jocelyn Morgenstern?-
-Sí, y mucho- le dijo ella de todo corazón y el brujo pudo notar que había amor en esas palabras –Debes saber lo que siento, Magnus, tú… perdiste a la mujer que amabas. Lo siento, en verdad. Sé que es el peor momento para ti, pero estoy desesperada porque si Valentine encuentra a Luke lo matará así como mató a tu Camille-
No podía creerle, Magnus permanecía frío ante ella porque era la esposa del asesino que había visto matar a Camille y tantos otros. Pero su instinto le decía que la mujer era honesta. Aunque no lo creyera, estaba otra vez ante un nefilim que sentía algo por un Subterráneo. Ya Magnus había visto eso antes, lo conocía muy bien.
Cedería ante Jocelyn Morgenstern, al menos en ese momento. Precisamente porque había visto lo que había visto, podía entender la angustia que tenía.
-Estaba en el Central Park, de seguro era él. Te acompaño, vamos, te llevo a dónde puede que encuentres a Luke-
Y fue como una bendición del cielo el encuentro con Magnus Bane cuando ella creía que no volvería a ver a Luke. Ahora tenía esperanzas.
Agradecida sonrió lo más que pudo y los dos empezaron a caminar de nuevo, y lo más rápido posible porque ya había pasado mucho tiempo.

---*---*---*---

Las dos figuras se veían caminando apresuradamente por los senderos del parque a media luz, pues ya comenzaba a verse el amanecer. Hacía frío y la neblina matinal se levantaba sobre la hierba.
Magnus Bane iba adelante con paso firme, como si pudiera seguir el rastro de Luke.
Afortunadamente había sido una noche sin ningún altercado, pero eso fue hasta ese momento.
Un estruendo los sobresalta y ambos detienen la marcha espantados. Estaban muy desprotegidos allí y esa sensación de estar al aire completamente los agobiaba tanto que no podían moverse. Pero Jocelyn estaba muy bien entrenada, era de las mejores Cazadoras de Sombras, así que reacciona y se pone a la defensiva, con fuerzas renovadas para la batalla.
Nada, el estruendo fue seguido por otro, pero no sabían qué era.
Jocelyn saca sus cuchillos y se dispone a defender a Magnus como sea.
-No es aquí- percibe Magnus –Es un ataque, pero no es con nosotros- y toma a Jocelyn del brazo y se apartan del sendero. Pero los estruendos seguían, y oyeron gritos.
Finalmente el aullido les indicó que el hombre lobo estaba en medio del conflicto.
-¡Es Luke!- Jocelyn gritó pero Magnus le puso la mano en la boca. Apretujados detrás de los árboles, no les quedaba más que escuchar, pero ella insistía desesperada –Van a matar a Luke-
Jocelyn se zafó de Magnus y echó a correr hacia la zona de donde venía el ruido. Corría entre los árboles y la luz del sol ya aclaraba el mundo.
-Ten cuidado- Magnus la deja ir –Búscalo, que yo me encargo de ellos-
Con lágrimas en los ojos, la mujer recorrió varias partes del parque, con el corazón que ya no aguantaba el agotamiento, pero no encontró ningún demonio ni nada. Se temió que habían matado a Luke y el alma se le fue al piso.
Finalmente sus piernas ya no la sostuvieron más y Jocelyn cae al suelo, en un lugar cerca del sendero. Y jadeó destilando saliva, con un dolor paralizante en todo el cuerpo.
No oía más nada, tampoco Magnus aparecía. Seguramente el brujo había alejado de allí a los enemigos, tal como le había dicho.
Poco a poco su vista se aclaraba y se ponía de pie, porque seguiría buscando hasta dar con Luke, pensando en que podría encontrarlo vivo. Y no le costó mucho trabajo hacerlo porque en el sendero, a la sombra de un árbol, vio que había un hombre tirado en el piso.
Sintió un vuelvo en el corazón y fue hacia él, y a medida que se acercaba corroboraba que era Luke… y empezó a helarsele el sudor que le cubría todo el cuerpo. Luke podría en verdad estar muerto, como sus ojos le decían…
Lo que Jocelyn vio fue a un hombre herido tirado en el suelo casi desmayado y estaba totalmente desnudo. Sí, era Luke.
Jamás lo había visto tan desvalido, tan indefenso… pero ella respiró, porque estaba vivo. Era como si al fin pudiera notar la luz del sol.
Se acercó al hombre y se arrodilló junto a él. Y él supo enseguida que estaba allí.
-Jocelyn- suspiró adolorido y al darse cuenta de su desnudez, se cubre avergonzado con las manos todo lo que podía.
Ella rio, con una sonrisa de alivio.
-Tranquilo…- le dice con dulzura- No tienes nada que no haya visto antes-
Pero él estaba herido, y muy débil, totalmente vulnerable. Apiadada de su condición, Jocelyn se quita la chaqueta y lo cubre para tranquilizarlo, pero Luke no se tranquilizaba, temblaba como un niño indefenso.
Sintió toda su pena, era un buen hombre que había caído víctima de la enfermedad del lobo y no podía evitarlo. El lobo aparecía y dejaba a Luke así como estaba allí, miserable y ensangrentado, nada más que una víctima desvalida.
Si podía ver las lágrimas en las mejillas de Jocelyn, no lo sabía. Debían irse de allí lo más pronto posible porque obviamente que Luke había combatido contra demonios esa noche, o contra el mismo Círculo.

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