Y desde aquella noche, Luke Garroway estuvo callado y
distante.
Cuando Jocelyn se levantaba, ya él estaba en la
librería trabajando. Y cuando terminaba el día, ella trataba de alegrarlo con
una buena cena; pero ser ama de casa no era precisamente lo que Luke apreciaba
más de ella. Le decía que no era necesario que hiciera eso, que una Cazadora de
Sombras como ella no tenía lugar enfrascada en una tonta casa.
Pero era necesario, se habían vuelto simples personas
que vivían de la cotidianidad sin nada especial, y el trabajo de ambos hacía el balance en esa
vida.
Sin embargo, perturbaba a Jocelyn lo mucho que aquella
simpleza los hacía felices; porque efectivamente, el estar alejada de su
naturaleza nefilim la estaba sanando como un soplido de Dios, y en esa
sanación, nuevos sentimientos afloraban. Pero se le asemejaba demasiado a su
vida de casada en Idris también; y de no haber ocurrido lo del miércoles, la
vida con Luke iba en camino a parecerse mucho a eso, a cuando ella era feliz
con Valentine, antes de que cambiara.
No, no podía ser. A veces deseaba borrar su memoria,
Jocelyn no quería pensar eso.
Tal vez aquel brujo Magnus podía hacerlo… borrar su
memoria, que Valentine no existiera más, que sus penas no existieran más.
Era una idea muy seductora, pero la noche del viernes
la descartó cuando leyó el periódico y encontró en varias noticias las acciones
del Círculo. Los mundanos tenía miles de excusas para justificar lo que
ocurría, pero ellos, los exiliados, los que tenían la Visión, sabían quién
estaba en realidad detrás de las muertes y los crímenes que aparecían en
aquella ciudad.
No podía olvidar, eso era de cobardes y de egoístas;
ella tenía una misión y ya no sentía tan segura su vida en la librería del
barrio: Los estaban buscando, en cada esquina, en cada sombra y en cualquier
momento darían con ellos.
Preocupada cerró el periódico y el silencio del
apartamento era tan espeso como el alquitrán. Hacía pesar el cómo una noche
había cambiado todo. Porque él no se perdonaba por lo que iba a hacer, y Jocelyn
estaba ansiosa por saber lo que él quería
hacer.
Luke estaba todavía abajo, haciendo la contabilidad de
la tienda, así que ella bajó las escaleras y lo encontró apostado detrás de la
caja, con sus lentes puestos y la mirada clavada en la máquina y en los
papeles. Y no se movió en nada cuando ella llegó.
Jocelyn se acerca pero él no alza la mirada siquiera.
-No entiendo por qué lo del miércoles tuvo que
cambiarnos, Luke- ella se recuesta de la caja registradora, que era un modelo
de hacía 30 años atrás.
-Creo que no hacen falta las palabras- murmuró Luke
sin levantar la mirada hacia ella que estaba allí justo enfrente–Ya lo has
visto-
-¿Qué es lo que he visto?-
-El por qué yo no puedo vivir con nadie-
Jocelyn entonces alza su mano hacia su rostro y se lo
alza gentilmente, dejando ver de frente esos grandes ojos pardos, opacados por
el pesar.
-Luke, nunca supe que tuvieras una novia. De hecho,
jamás- ella abarcó un tema que nunca había hablado con su amigo.
Él bufó, pero no apartó su rostro de la tersa mano de
Jocelyn. Ella entonces le quita los lentes falsos que usaba, y sin eso sus
pupilas brillan con más intensidad.
-Nunca has tenido novia- afimó ante su silencio.
-Soy un animal, Josie…- él forzó una sonrisa
despreocupada.
-No me sigas haciendo creer que se aparean como salvajes
porque yo sé que no es cierto, y mucho
menos tú, tú no eres así. Tú eres un hombre mucho más decente y digno que
muchos nefilim que he conocido, y definitivamente más que los mundanos-
-¿Quién me va a amar?- soltó amargo–Tal vez otro
animal, que pueda llevar el mismo estilo de vida que llevo yo-
-No, no es cierto…- respondió Jocelyn con firmeza y
antes de que Luke pudiera ver lo que había en su rostro en realidad, él voltea
la mirada y añade:
–Pude haberte
atacado, no sabes lo que es vivir así, siendo alguien que se convierte en
monstruo todo el tiempo y que puede herir a los que ama. ¡No se puede vivir
así, herimos a las personas!- soltó con una energía que sobrecogió a la mujer,
luego el ímpetu del hombre lobo cae por
un foso y dice -Valentine tenía razón al decirme que debía terminar con mi
vida-
-¡No es cierto!- Jocelyn reacciona - ¿No sabes
controlar el Cambio? Eso es-
No respondió, su corazón latía muy fuere porque
Jocelyn estaba demasiado cerca de él. Ella debía irse, temía que el Cambio
regresara. Fue traicionado por su propio ser, cuando la seducción se adueñó de
él la bestia se adueñó de su cuerpo.
-No sabes- adivinó ella –Pero puedes hacerlo, Luke,
debes aprender. Los hombres lobo pueden llevar una vida normal. Mira a Alaric,
a todos los demás ¿Por qué te empeñas en creer que estás condenado?-
Sus manos acariciaron su rostro acongojado con ternura,
pero Luke tenía demasiado miedo, porque ella tenía razón y tal vez él se estaba
negando a todo.
-No puedo, cuando estás cerca de mí yo siento que no
puedo. Y cada día empeora- al fin Luke dejaba salir muchas cosas que estaban en
su pecho. Y había un gran estremecimiento en los ojos de Jocelyn porque aquel
no era el tímido chico que siempre fue. Ahora se daba cuenta de lo mucho que
había cambiado, había una fuerza enigmática en Luke que la intimidaba… y a la
vez que la seducía –Cada día empeora… - le repetía él.
Sabía lo que significaba y sintió que no debía estar
allí. Pero ella estaba dejándose llevar, y ahí estaba queriendo saberlo todo. Porque
tal como le pasó a Luke cuando la vio en el baño, le pasaba ahora a ella.
-No podía tener novia, porque yo sólo puedo amar a
una- le dijo al fin, con certeza desgarradora.
-Lucian…- soltó Jocelyn con una exhalación, con muy
poco aire pues su corazón se había desbocado.
-Y allá, todo lo que yo veía era que esa mujer
pertenecía a otro- proseguía, y las palabras salían amargas, como vinagre –Todo
el tiempo con él, vivía para él, era enteramente suya-
Perturbada Jocelyn alejó sus manos de él. No soportaba
aquellas confesiones, no en esos momentos. No, justo en esos momentos.
-¿Qué había para mí? Nada. Dime Jocelyn ¿Qué podía yo
hacer?- le reprochó él con los celos a flor de piel.
“Nada” gritaba
ella en su mente en respuesta a eso.
-Una mirada tan sólo y Valentine me extermina ¿No era
así?-
-Así era- asintió sintiéndose culpable.
-Nadie podía tocar a Jocelyn Morgenstern- pronunciaba
con sorna y eran muchas las cosas que él recordaba pero que eran irrelevantes
ahora.
-Yo, lo siento mucho, no sabía, no me imaginaba que…-
quiso saber la verdad y ahí estaban las crueles palabras que lo confirmaban
todo y debía admitir su culpa. Su culpa por haber sido tan ciega, y su culpa
por lo que le pasaba ahora también –Yo creo que nunca podré olvidar a
Valentine, y lo siento más que tú. Una parte de mí todavía ama al maldito-
Jocelyn era fuerte,
pero en aquella época la vida la había doblegado de tal manera que no
controlaba las lágrimas ardientes que le brotaban.
Estar ahí tan cerca de Luke le ponía en claro,
irremediablemente, que ahora se hallaba en medio de una batalla pasional entre
un ángel y un lobo en la cual ella era el objetivo. No podía escapar de ninguno de los dos, sus
sentimientos así se lo dictaminaban. Y de allí frente a Luke no podría
apartarse.

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