domingo, 10 de agosto de 2014

Capitulo XIV - Deseos

En medio de una rutina de dedicado trabajo, ya habían transcurrido cinco meses en la Librería Garroway. Y parecía mentira, pero Jocelyn y Luke eran como dos mundanos más que se confundían entre la gente que iba y venía por el barrio de las afueras de Queens.
En ese lugar en particular, ya no hubo más problemas con respecto a mundanos desconfiando de ellos. Estaban bastante acostumbrados a los extranjeros.
Luke mantenía contacto con Alaric y los Subterráneos de "La Luna del Cazador", siempre alertas ante cualquier noticia que tuviera el nombre de Valentine. Era obvio que el Mundo de Sombras estaba terriblemente agitado desde El Levantamiento, y desde que se sabía que Valentine había escapado.
Pero por cinco meses no hubo nada, no hubo ni una sola presencia demoníaca cerca de la zona, y la pareja se mantenía totalmente al margen de lo que ocurría en el Mundo de Sombras.
Trabajaban día a día en la librería, y nunca salían más allá del barrio. Era ése un pequeño mundo seguro para los dos y así Jocelyn se recuperaba poco a poco. En su corazón la idea de la venganza le daba energías para vivir, aunque mucho se lo debía a su gran amigo también.
Por las noches los dos cenaban en la intimidad de segundo piso del local, y luego cada quien se retiraba a su habitación.
Pero últimamente para Jocelyn esas retiradas a su habitación se hacían cada vez más difíciles. Había algo que todavía la inquietaba, y eran las perturbadoras noches que pasaba estando sola en su habitación. Cada vez le pesaba más la soledad de aquella cama, y sufría de sueños perturbadores, todos con Valentine.



No podía odiarse más. Jocelyn se odiaba. Debía repudiarlo ¿Por qué todavía lo amaba? Se aferraba a su ideal de que había jurado matarlo algún día para enterrar aquel traidor sentimiento. Tal vez todo era producto del trauma y de estar ahora viviendo en un mundo muy pequeño e íntimo junto a otro hombre.
La venganza, eso era lo que la había mantenido viva, y lo único que la motivaría.
Pero todas las noches volvía a la noche de bodas en Idris, ella con su vestido dorado como era la costumbre nefilim, pero Valentine estaba vestido de blanco, y parecía un príncipe, dulce, comprensivo, y ella era su todo, su alma y su corazón.



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Jocelyn no sospechaba que al otro lado de la pared, Luke tampoco podía dormir tranquilo. Él sentía su presencia, su embriagador aroma femenino estando encerrado en su habitación, atormentado por el miedo de que llegara la transformación. Sus instintos animales eran incontrolables cuando estaba cerca de Jocelyn.
Ella no se daba cuenta de sus miradas, o tal vez sí, Luke cada vez podía menos disimularlas. De seguro que sí se daba cuenta, pero lo negaba, se resistía a ellas.
Y para apartarse de eso, las noticias habían llegado al fin una tarde, al parecer un famoso brujo llamado Magnus Bane había sabido del Círculo recientemente, y cosas muy malas. Hubo un ataque en un hotel abandonado no muy lejos del Instituto: asesinaron a la novia del brujo, una vampira llamada Camille que tenía tantos años de vida como él. La mataron los esbirros de Valentine y mensajes aterradores fueron dejados por todo el lugar. Mensajes de que todos los Subterráneos iban a ser exterminados.
Ante esas noticas, y en medio de un clima tenso que alejaba la tranquilidad de los pasados meses, Luke abraza fuerte a Jocelyn. La sensación de asfixia y de que ya su mundo no era seguro estaba allí latente. Otra vez tenían a Valentine y al Círculo cerca.
Y eso era suficiente como no para preocuparse por otras cosas, o eso creían.

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Inevitablemente la noche estrellada de aquel miércoles, el sonido del agua cayendo sobre la piel de la mujer de cabellos rojizos era demasiado para el hombre lobo, y cruzaba la puerta que estaba allí en medio del pasillo tratando de pasarla de largo. No lo hizo, se quedó allí, se quedó allí ante la puerta cruel y allí la escuchó. Podía sentir el perfume de su jabón y su shampoo. Todo lo que ella usaba él lo conocía.
Su ropa le era irresistible. Esos jeans viejos, y franelas manchadas de pintura, todo viejo pero muy limpio y cuidado por sus dulces manos, sí, él lo conocía.
Jocelyn se secaba el cabello frente al espejo, y su reflejo no mostraba nada de su tristeza interior. Era el ángel que atraía las miradas de los mundanos cuando salía. Era el ángel por el que Luke lo hacía todo.
Jocelyn se secaba el cabello frente al espejo, y su reflejo no mostraba nada de su tristeza interior. Era el ángel que atraía las miradas de los mundanos cuando salía. Era el ángel por el que Luke lo hacía todo.
"Lucian" su nombre la hizo estremecer como si hubiera presentido que él estaba allí, y Jocelyn tira la toalla a un lado impactada por el estremecimiento que sintió en su estómago.
Se observó en el espejo con los ojos muy abiertos y pensó que todos tenían razón, ella era perversa, no sólo por lo mucho que había deseado a Valentine, y que todavía… todavía después de volverse un demonio hacía… sino que ahora estaba sintiendo algo por Luke. Ahí estaba, era hora de aceptarlo.
-Josie- sonó su voz detrás de la puerta.
Ella supo que él estaba allí, no había salido del baño así que Luke entró y ahora Jocelyn lo veía a través del espejo.
No supo cómo expresar el profundo alivio que tenía porque siempre se ponía una bata al salir de la ducha. No imaginaba lo que era que Luke la viera desnuda. Nunca ningún hombre la había visto, sólo Valentine porque su cuerpo era sólo de él y de nadie más.
-Ehhh- atontado Luke no sabe qué decir. Ella tampoco dijo nada.
Él no iba a inventarse ninguna excusa para explicar por qué había entrado al baño, avanzó hacia ella torpemente, y solamente ellos dos estaban allí en casi toda esa parte del edificio. Esa soledad escondía lo que estaba ocurriendo en aquel baño, como si fuera algo que nadie más debía ver.
Su piel estaba húmeda y el perfume llegaba a todo el baño.
Ella no pudo hacer nada, en su mente no había sino un remolino de sentimientos. Todo el deseo que había acumulado en sus noches anteriores… se presentaba ahora con Luke: ¿Lo estaba confundiendo con el que era aún su esposo? No lo sabía.
Y él no era el mismo, Luke jamás cruzaba los límites, pero ahora estaba con unos ojos que cautivaron a Jocelyn hasta sentirse hipnotizada.
Él se acercaba, no tenía su camisa puesta y sudaba, el cabello negro lo tenía pegado a la cabeza, y su cuerpo musculoso brillaba, y nunca antes había notado Jocelyn cuán hermoso era Lucian Graymark en realidad.
Ella lo dejaría acercarse, no podían evitarlo.
-Luke…- balbuceó al fin aferrándose a su bata fuertemente sin voltear, siempre viéndolo a través del reflejo en el espejo del baño a medio empañar. Pero estaba distinto, ahora Luke estaba distinto –¿Qué te pasa?-
Él creyó que nada pasaría, pero el deseo empezó a causar efectos en su cuerpo que lo hicieron retroceder enseguida. Asustada ahora, Jocelyn voltea violentamente.
-¡Luke!-
Y no sabía si esa reacción fue por su atrevimiento. Luke retrocedió espantado de tal manera que chocó contra la puerta, y empezaron a darle convulsiones.
-Luke, ¿qué te pasa?- ella nunca había visto al hombre lobo transformarse del todo. La vez en el automóvil fue tan rápido todo y estaba tan oscuro que no vio casi nada.
Ahora era espantoso, el rostro de Luke cambiaba causándole horror.






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