Un grito incontrolable surgió de la garganta de Jocelyn Fray, el
horror manaba a borbotones de sangre en aquel pequeño recinto. Se sintió
acorralada, y el sufrimiento de su amigo ya no le causaba pena sino
miedo.
Los gritos desesperados del ser que convulsionaba crispaban
los nervios, y nada podía hacer ella para detenerlo. Las manos de Luke
sangraban con unas enormes garras en vez de dedos, su piel se hacía
jirones, y su rostro, estaba irreconocible: Su cráneo estaba cambiando
de forma, los huesos le crecían, y en medio de la sangre ya podía ver
una dentadura animal que le rompía los labios.
Quería huir, si no lo hacía el monstruo la haría pedazos.
Jocelyn
gritaba mientras Luke caía al suelo retorciéndose de dolor. Desesperada
vio la oportunidad de salir de allí, saltando encima de su cuerpo y
escapando por la puerta del baño.
En realidad no pensaba mucho, el
terror la dominaba toda. No sabía si podía pasar tan cerca del monstruo
sin ser atrapada por sus garras, pero no soportó más estar allí,
Jocelyn salió impulsada por una fuerza desconocida y patinó casi hasta
caer con la sangre de Luke.
Oyó el gutural aullido tras de sí,
mientras escapaba por las escaleras y atravesaba la librería para salir a
la noche jadeando y temiendo de que en cualquier momento Luke la
alcanzara.
---*---*---*---
Lo que contaba el brujo Magnus Bane dejaba a los Cazadores de Sombras
fríos: un grupo de nefilim había masacrado a todos los vampiros del
hotel Dumort y el brujo estaba ahora allí contando todo lo que había
visto.
Aterradores mensajes de odio estaban escritos en todas las
paredes con la sangre de los Subterráneos sacrificados, y la comunidad
entera estaba alarmada.
Porque no era el único lugar. Varios lugares de Subterráneos aparecían con aquellos mensajes de odio pintados en las paredes.
-Valentine Morgenstern- Hodge escuchaba inexpresivamente al brujo- Él es el nefilim detrás de todo eso-
-Aquellos hombres no eran nefilim ya- le dijo Magnus Bane- Eran unas bestias-
-Pero
tú no estabas en el hotel ¿Quién te contó esto, Magnus?- inquirió el
Cazador de Sombras. Estaba acompañado por Imogen la Inquisidora. Debían
presentar el testimonio del brujo a la Clave.
-Una pequeña amiga
que sobrevivió a la masacre- el brujo jamás se había perturbado por los
asuntos de los nefilim o los vampiros, pero esa vez estaba destruido,
porque amaba de verdad a Camille, y aquellas bestias nefilim la habían
asesinado –Ella vino a mí con la noticia de que habían matado a mi amada
Camille…- hizo una pausa. El local estaba bastante concurrido ese día,
Cazadores de Sombras y Subterráneos frecuentaban el restaurant como si
fuera una especie de oasis en medio de la ciudad de Nueva York –Quiero
venganza-
Hodge alzó las cejas. Magnus Bane solía ser bastante
indiferente y relajado con todas esas cosas, pero ahora veía la tristeza
y la rabia en sus felinos ojos amarillos.
-¿Vistes a los del Círculo?- Imogen intervino con voz imperiosa.
-Los
vi a través de los recuerdos de Anna. Ella fue la testigo, y no sabe
cómo logró escapar de la matanza- contó el brujo – Vi a un grupo de
nefilim en un salón oscuro, todos armados con filosas armas y espadas.
Habían matado a todos los vampiros y ahora rodeaban a Camille,
indefensa, debilitada, de rodillas en medio de aquellos horribles
nefilim, y un hombre en particular estaba al frente, con unos terribles y
sanguinarios ojos azules observando toda su obra…-
-Valentine, es él- le informó Imogen con ojos centellantes.
-Ese
hombre ordenó que le prendieran fuego…- la voz de Magnus era firme,
pero se podía notar lo perturbado que estaba –Lo disfrutaba, todo lo que
sus hombres hacían. Una maldad cruel… Yo nunca creí que un nefilim se
atreviera a ser así-
-Valentine es un desviado y un traidor para
los nefilim- Hodge se movió incómodo en su silla. Le preocupaba que el
brujo se diera cuenta de algo. Se conocía que Magnus Bane era un
poderoso brujo, y muy peligroso para el Círculo, y Hodge temía que
pudiera delatarlo ante la Inquisidora –No nos juzgues a todos por él,
Magnus-
-Camille murió cruelmente incinerada ante la mirada de
Valentine y sus esbirros- el tono de Magnus Bane era severo, como si le
exigiera a la Clave que hiciera justicia.
Hodge disimulaba lo más que podía que también era del Círculo y que estaba en contacto con Valentine Morgenstern.
Por ahora no había nada que hacer. Y Magnus Bane no lo perdonaría.
Ahí
estaba sentado impertérrito, viendo como Imogen, Hodge y los de la
Clave no iban a hacer nada. Pero si ellos no hacían nada, él sí lo
haría.
---*---*---*---
Cuando Jocelyn se dio cuenta de lo que había hecho, estaba en medio
de un parque infantil en plena noche. Había abandonado a Luke
agonizante, cobardemente.
Ahora le tenía miedo a estar allí sola
después de lo que se supo que ocurrió en el hotel Dumort. Le dio mucho
miedo, estaba a merced del Círculo y desprovista de su estela, de un
glamour y de sus runas. Parecía una loca vestida con una bata blanca en
medio de un parque.
Cuando regresó a la librería no encontró nada. Luke había desaparecido.
Entonces
lloró, dejó salir sus emociones como un torrente de locura. Había
abandonado a Luke ¿Cómo pudo hacer eso? Trataba de liberarse de su
pasado pero no podía, seguía siendo una engreída nefilim, que seguía
todos los ideales del Círculo. Le dio horror el Subterráneo y por eso lo
abandonó.
Ahora sabía que sí sentía algo por Luke, por su amigo.
Sola
en medio de la sala, extrañaba su presencia con un nudo en el estómago y
le dolía el haberlo dejado solo en medio de su sufrimiento.
Pero era un Subterráneo,
le decía una vocecita traicionera dentro de ella, y acababa de ver la
criatura en que se convertía. Una criatura demasiado fuerte y peligrosa.
Tal como le decía Valentine que era.
Comprendió muchas cosas;
cuando Lucian fue mordido, Valentine le prohibió verlo. Ella no
comprendía eso, ella seguía al lado de él a espaldas de su esposo. Pero
ahora veía por qué Valentine no quería que el hombre lobo estuviera
cerca de ellos, cerca de su bebé.
Lo entendía, y los sentimientos hacia los dos hombres comenzaban a ser parecidos.
Jocelyn
se restregó la cara con las manos, debía dejar de echarse a morir y
enfrentar lo que estaba ocurriendo en su nueva vida, y Luke la
necesitaba. Ahora más que nunca.
Entró a su habitación y se vistió
y salió a buscar a Luke, así hubiera allá afuera el peligro de
encontrarse con sus perseguidores.
Tomó su estela en mano, pero
entonces sintió repulsión. No quería ser una nefilim, nunca más,
renegaba de las runas. .. pero Luke era más importante, así que se
colocó runas de protección y salió a la noche otra vez.
---*---*---*---
Era de madrugada y entonces no se podía imaginar que el Central Park
era en realidad un encantador parque con caminos, puentes y flores por
todas partes, en donde las parejas se reunían a declararse su amor, y
los niños jugaban con sus mascotas al son de la música de kioskos de
comida. No, de noche era sombras y soledad total.
Era cuando todos los seres de otros mundos rondaban con más libertad.
Magnus
Bane, a esa hora, vagaba solitario por las orillas del lago, y no se
daba ni cuenta de que había una enorme ciudad alrededor de él, con sus
edificios iluminados y cielo estrellado al fondo. Él no tenía ojos para
nada, pues en su mente sólo estaba el recuerdo de Camille.
Era la maldición de un inmortal, Magnus creyó que siendo ella vampira, jamás tendría que verla morir… pero sucedió.
No soportaba el dolor.
Entonces
oyó un espantoso aullido que venía de adentro del parque y se detuvo.
Tal vez los mundanos no los veían nunca, pero ellos siempre se
encontraban entre sí, y esa noche en el Central Park, Magnus Bane se
encontró con hombres lobos.
No oyó más nada así que el brujo siguió su camino indiferente.
Ya
estaba pronto el amanecer cuando cruzaba el puente de Brooklyn, y fue
entonces cuando se encontró con una mujer que venía caminando por el
puente a esa hora, y de lejos supo que la mujer era una Cazadora de
Sombras.
Ella llevaba una chaqueta que le cubría incluso hasta la
cabeza, e iba cabizbaja, con un pesar enorme sobre sus hombros, y a la
luz de los faroles se le veía el cabello rojo cayendo sobre sus hombros.
Magnus Bane supo quién era:
-Jocelyn
Morgenstern- el brujo se acercó a ella, pero con cautela, porque ella
se veía que andaba a la defensiva, lista para cualquier encuentro en una
ciudad en donde estaba el Círculo buscándola.



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