martes, 12 de agosto de 2014

Capítulo XV - Amor dividido

Un grito incontrolable surgió de la garganta de Jocelyn Fray, el horror manaba a borbotones de sangre en aquel pequeño recinto. Se sintió acorralada, y el sufrimiento de su amigo ya no le causaba pena sino miedo.
Los gritos desesperados del ser que convulsionaba crispaban los nervios, y nada podía hacer ella para detenerlo. Las manos de Luke sangraban con unas enormes garras en vez de dedos, su piel se hacía jirones, y su rostro, estaba irreconocible: Su cráneo estaba cambiando de forma, los huesos le crecían, y en medio de la sangre ya podía ver una dentadura animal que le rompía los labios.



Quería huir, si no lo hacía el monstruo la haría pedazos.
Jocelyn gritaba mientras Luke caía al suelo retorciéndose de dolor. Desesperada vio la oportunidad de salir de allí, saltando encima de su cuerpo y escapando por la puerta del baño.
En realidad no pensaba mucho, el terror la dominaba toda. No sabía si podía pasar tan cerca del monstruo sin ser atrapada por sus garras, pero no soportó más estar allí, Jocelyn salió impulsada por una fuerza desconocida y patinó casi hasta caer con la sangre de Luke.
Oyó el gutural aullido tras de sí, mientras escapaba por las escaleras y atravesaba la librería para salir a la noche jadeando y temiendo de que en cualquier momento Luke la alcanzara.



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Lo que contaba el brujo Magnus Bane dejaba a los Cazadores de Sombras fríos: un grupo de nefilim había masacrado a todos los vampiros del hotel Dumort y el brujo estaba ahora allí contando todo lo que había visto.
Aterradores mensajes de odio estaban escritos en todas las paredes con la sangre de los Subterráneos sacrificados, y la comunidad entera estaba alarmada.
Porque no era el único lugar. Varios lugares de Subterráneos aparecían con aquellos mensajes de odio pintados en las paredes.
-Valentine Morgenstern- Hodge escuchaba inexpresivamente al brujo- Él es el nefilim detrás de todo eso-
-Aquellos hombres no eran nefilim ya- le dijo Magnus Bane- Eran unas bestias-
-Pero tú no estabas en el hotel ¿Quién te contó esto, Magnus?- inquirió el Cazador de Sombras. Estaba acompañado por Imogen la Inquisidora. Debían presentar el testimonio del brujo a la Clave.
-Una pequeña amiga que sobrevivió a la masacre- el brujo jamás se había perturbado por los asuntos de los nefilim o los vampiros, pero esa vez estaba destruido, porque amaba de verdad a Camille, y aquellas bestias nefilim la habían asesinado –Ella vino a mí con la noticia de que habían matado a mi amada Camille…- hizo una pausa. El local estaba bastante concurrido ese día, Cazadores de Sombras y Subterráneos frecuentaban el restaurant como si fuera una especie de oasis en medio de la ciudad de Nueva York –Quiero venganza-
Hodge alzó las cejas. Magnus Bane solía ser bastante indiferente y relajado con todas esas cosas, pero ahora veía la tristeza y la rabia en sus felinos ojos amarillos.
-¿Vistes a los del Círculo?- Imogen intervino con voz imperiosa.
-Los vi a través de los recuerdos de Anna. Ella fue la testigo, y no sabe cómo logró escapar de la matanza- contó el brujo – Vi a un grupo de nefilim en un salón oscuro, todos armados con filosas armas y espadas. Habían matado a todos los vampiros y ahora rodeaban a Camille, indefensa, debilitada, de rodillas en medio de aquellos horribles nefilim, y un hombre en particular estaba al frente, con unos terribles y sanguinarios ojos azules observando toda su obra…-
-Valentine, es él- le informó Imogen con ojos centellantes.
-Ese hombre ordenó que le prendieran fuego…- la voz de Magnus era firme, pero se podía notar lo perturbado que estaba –Lo disfrutaba, todo lo que sus hombres hacían. Una maldad cruel… Yo nunca creí que un nefilim se atreviera a ser así-
-Valentine es un desviado y un traidor para los nefilim- Hodge se movió incómodo en su silla. Le preocupaba que el brujo se diera cuenta de algo. Se conocía que Magnus Bane era un poderoso brujo, y muy peligroso para el Círculo, y Hodge temía que pudiera delatarlo ante la Inquisidora –No nos juzgues a todos por él, Magnus-
-Camille murió cruelmente incinerada ante la mirada de Valentine y sus esbirros- el tono de Magnus Bane era severo, como si le exigiera a la Clave que hiciera justicia.
Hodge disimulaba lo más que podía que también era del Círculo y que estaba en contacto con Valentine Morgenstern.
Por ahora no había nada que hacer. Y Magnus Bane no lo perdonaría.
Ahí estaba sentado impertérrito, viendo como Imogen, Hodge y los de la Clave no iban a hacer nada. Pero si ellos no hacían nada, él sí lo haría.

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Cuando Jocelyn se dio cuenta de lo que había hecho, estaba en medio de un parque infantil en plena noche. Había abandonado a Luke agonizante, cobardemente.
Ahora le tenía miedo a estar allí sola después de lo que se supo que ocurrió en el hotel Dumort. Le dio mucho miedo, estaba a merced del Círculo y desprovista de su estela, de un glamour y de sus runas. Parecía una loca vestida con una bata blanca en medio de un parque.
Cuando regresó a la librería no encontró nada. Luke había desaparecido.
Entonces lloró, dejó salir sus emociones como un torrente de locura. Había abandonado a Luke ¿Cómo pudo hacer eso? Trataba de liberarse de su pasado pero no podía, seguía siendo una engreída nefilim, que seguía todos los ideales del Círculo. Le dio horror el Subterráneo y por eso lo abandonó.
Ahora sabía que sí sentía algo por Luke, por su amigo.
Sola en medio de la sala, extrañaba su presencia con un nudo en el estómago y le dolía el haberlo dejado solo en medio de su sufrimiento.
Pero era un Subterráneo, le decía una vocecita traicionera dentro de ella, y acababa de ver la criatura en que se convertía. Una criatura demasiado fuerte y peligrosa. Tal como le decía Valentine que era.
Comprendió muchas cosas; cuando Lucian fue mordido, Valentine le prohibió verlo. Ella no comprendía eso, ella seguía al lado de él a espaldas de su esposo. Pero ahora veía por qué Valentine no quería que el hombre lobo estuviera cerca de ellos, cerca de su bebé.
Lo entendía, y los sentimientos hacia los dos hombres comenzaban a ser parecidos.
Jocelyn se restregó la cara con las manos, debía dejar de echarse a morir y enfrentar lo que estaba ocurriendo en su nueva vida, y Luke la necesitaba. Ahora más que nunca.
Entró a su habitación y se vistió y salió a buscar a Luke, así hubiera allá afuera el peligro de encontrarse con sus perseguidores.

Tomó su estela en mano, pero entonces sintió repulsión. No quería ser una nefilim, nunca más, renegaba de las runas. .. pero Luke era más importante, así que se colocó runas de protección y salió a la noche otra vez.

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Era de madrugada y entonces no se podía imaginar que el Central Park era en realidad un encantador parque con caminos, puentes y flores por todas partes, en donde las parejas se reunían a declararse su amor, y los niños jugaban con sus mascotas al son de la música de kioskos de comida. No, de noche era sombras y soledad total.
Era cuando todos los seres de otros mundos rondaban con más libertad.
Magnus Bane, a esa hora, vagaba solitario por las orillas del lago, y no se daba ni cuenta de que había una enorme ciudad alrededor de él, con sus edificios iluminados y cielo estrellado al fondo. Él no tenía ojos para nada, pues en su mente sólo estaba el recuerdo de Camille.
Era la maldición de un inmortal, Magnus creyó que siendo ella vampira, jamás tendría que verla morir… pero sucedió.
No soportaba el dolor.
Entonces oyó un espantoso aullido que venía de adentro del parque y se detuvo. Tal vez los mundanos no los veían nunca, pero ellos siempre se encontraban entre sí, y esa noche en el Central Park, Magnus Bane se encontró con hombres lobos.
No oyó más nada así que el brujo siguió su camino indiferente.
Ya estaba pronto el amanecer cuando cruzaba el puente de Brooklyn, y fue entonces cuando se encontró con una mujer que venía caminando por el puente a esa hora, y de lejos supo que la mujer era una Cazadora de Sombras.
Ella llevaba una chaqueta que le cubría incluso hasta la cabeza, e iba cabizbaja, con un pesar enorme sobre sus hombros, y a la luz de los faroles se le veía el cabello rojo cayendo sobre sus hombros.
Magnus Bane supo quién era:
-Jocelyn Morgenstern- el brujo se acercó a ella, pero con cautela, porque ella se veía que andaba a la defensiva, lista para cualquier encuentro en una ciudad en donde estaba el Círculo buscándola.



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